El Señor es mi pastor, nada me falta.


Si alguien está haciendo méritos últimamente para subir puestos en mi hit parade de personajes estúpidos ese es Víctor Lapuente, personaje letizio que afirma ser profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Gotemburgo y con una irremediable tendencia a presentar hechos de manera…. digamos que peculiar.

Por poner ejemplos tenemos aquella vez que en una columna relacionaba la excelencia de las universidades escandinavas no con el dinero, sino con que no había funcionarios. Como recordarán los seguidores del blog sólo hubo que irse a buscar datos comparados de financiación universitaria para ver que precisamente el aspecto diferencial de las universidades escandinavas respecto al resto era… la financiación.

Lapuente y los funcionarios

Siguiendo con su patología anti-estatutaria, es capaz de afirmar que los funcionarios españoles están muy bien preparados pero que no quieren ser funcionarios. Debe ser el único señor del mundo que aún no se ha enterado de que en nuestro país hay ostias por entrar en procesos selectivos que desemboquen en una carrera funcionarial y muy pocos abandonan dicha carrera. Entre otras cosas para poder acceder a unas buenas condiciones laborales con gran seguridad y una excelente política de conciliación, como muestra la participación de las mujeres en el colectivo incluso en áreas que culturalmente no han sido ocupadas por este género. Pero también precisamente para acceder a una carrera funcionarial. Según este señor los funcionarios, que voluntariamente entran en un sistema implantado hace 30 años, no quieren ser lo que son. No le preguntemos cómo un colectivo bajo un sistema de reclutamiento y carrera tan nefasto y que está “frustrado” puede ser de los más “capacitados” del mundo para realizar su profesión.

No se piensen que esta opinión suya es casual. Los únicos funcionarios con los que ha debido interactuar este señor son aquellos académicos que iban a encabezar un “movimiento dimisionario” para que los catedráticos no fueran funcionarios. Cinco años después por supuesto que no había ningún “movimiento” y ninguno de estos elementos ha abandonado de su plaza. A lo sumo están on leave con la plaza reservada, que seremos eminentes letizios pero de gilipollas tenemos lo justo y a la sombra se vive mejor. Tras el habitual despelleje de apertura vayamos a los hechos.

Don Lapuente regresa a uno de esos medios que no enlazo, ya conocen el motivo, y en un editorial cuyo argumento consiste en achacar a los nuevos políticos centrarse en temas que producen enfrentamiento, no en asuntos que son más importantes y según él generan “consenso”. Si le das dos vueltas al escrito te das cuenta que te estás enfrentando al típico panfleto letizio por el que no puede existir vida fuera del “consenso”. Por supuesto el consenso es letizio.

Los propios ejemplos que emplea muestran cómo esta criatura maneja los argumentos para dirigir la atención hacia sus propios intereses, sin tampoco demasiada fortuna e inteligencia. Por ejemplo y al hablar de España se acuerda de algunos partidos en concreto pero no nombra a aquel del que se decía llevaba “100 años de honradez… y 40 de vacaciones”. Pero hace el ridículo de manera pasmosa con frases como “No sabemos qué edad de jubilación proponen, pero sí qué monumentos querrían retirar de las plazas públicas o cómo vestirían a Melchor en la cabalgata de Reyes.“.

Jubilacion podemos

Como podemos descartar que a Suecia no llegue internet o que esta persona sufra patología que le haya afectado de forma severa sus capacidades cognitivas, queda la teoría que explica su comportamiento de forma habitual y es su infantil capacidad de manipular las cosas.

Haciendo un inciso en este tema de los Reyes Magos, los titiriteros y demás, supongo que los politólogos tendrán un nombre muy chulo para definir ese fenómeno. Como yo no lo soy sólo puedo decir que esto es más viejo que los calvos con melena. De toda la vida la oposición a un gobierno siempre ha intentado crear un estado de alarma constante ante cualquier situación. En el caso particular de los mal llamados “Ayuntamientos del cambio”, que cambiar están cambiando poco aunque poco siempre sea más que nada, el tema ha pasado a un nivel de ridículo sin precedentes. ¿Por qué sabemos y debatimos más sobre el traje de los Reyes Magos de la cabalgata madrileña que de los 10 aparcamientos disuasorios que van a construir? Muy sencillo, porque hay una maquinaria político-mediática decidida a crear un estado de alarma constante en aquellas ciudades donde determinadas opciones gobiernan. Y no es algo exclusivo contra Podemos, lo hacen todos contra todos sólo que en ese caso se ha llegado a un nivel de absurdo que muchos ciudadanos lo detectan y por eso en el año de campaña que llevan contra los podemitas, nuestros medios y los políticos que llevan años salvándoles de su deuda sólo han conseguido reforzarles.

Esa forma de manipular las cosas lleva al Don Lapuente a presentar dicotomías absurdas. Según este señor hay temas cuyos objetivos son compartidos y otros sobre los que se discrepa. Según este señor los políticos deben centrarse en estos objetivos compartidos y dejar de lado temas que lleven a objetivos discrepantes. Pone como ejemplo de compartidos el crecimiento económico o la reducción de la criminalidad, mientras que los “temas posicionales” serían el aborto o la cadena perpetua entre otros. Esto es estúpido por varios motivos.

Primero porque la acción política es casi siempre conflictiva. Si el partido A y el partido B deciden que deben subir impuestos, no hay debate, no hay conflicto y Lapuente en Suecia no se entera de nada porque no se produce debate alguno. Pero el conflicto sucede constantemente tanto en los “temas de valencia” como en los “temas posicionales”, que así los llama este señor. El “crecimiento económico” puede ser un objetivo que todo el mundo comparte, no entro en que Don Lapuente haya olvidado la teoría del Decrecimiento, pero a la hora de resolver cómo generar crecimiento económico pocos enfrentamientos más viscerales y enconados encontraremos que si juntamos en la sala a representantes de las diversas corrientes de pensamiento económico. Una cosa es compartir los objetivos y otra cosa es que no existan frentes a la hora de discutir cómo conseguirlos. Excepto si eres letizio que las cosas son como son y lo son porque lo dicen ellos.

Otro motivo por el que la dicotomía de Don Lapuente es absurda es porque no parece o no quiere entender que los temas abordados por los políticos proceden de las preocupaciones de la opinión pública, intentando ser moduladas y manipuladas por los medios como armas para generar “consenso”. Pero bien el azar o la opinión pública suelen ser quienes marquen el debate. Los políticos no siempre pueden elegir los temas principales. Los políticos no tratan temas como el aborto o las relaciones exteriores porque no tengan nada mejor que hacer, sino porque son asuntos que preocupan a sus ciudadanos. Y si son más notables sus diferencias es porque la población tiene diversas posturas, los políticos pretenden representarlas y por lo tanto cuanto menos consenso haya sobre una materia, más sensación existe que la política se centra en estos ámbitos frentistas.

Incluso temas que Lapuente considera principales engloban temas que considera deben ser accesorios. Con sus propios ejemplos la reducción de la criminalidad tiene mucho que ver con el debate de la cadena perpetua, con lo que un objetivo que genere consenso acaba llevando irremediablemente a un debate que genera enfrentamiento. Si para Don Lapuente el objetivo de reducir la criminalidad no merece un debate sobre el Derecho y el sistema penitenciario que se lo haga mirar. O puede ser peor y pensar que nuestra opinión pública no da para más y no puede centrarse en varios ámbitos a la vez. En Suecia supongo que el debate de los toros no tiene mayor relevancia, pero en España es normal que el maltrato animal sí que la tenga. Para Don Lapuente sólo hay que hablar del paro y ofrecer cualquier punto de vista no-letizio al respecto es “ideología”.

Otra estupidez que nos relata es indicar que esta táctica frentista resulta rentable debido a lo segmentado del voto. Como es lógico si no hay opciones políticas no hay debate y las disciplinas de partido llevan a un discurso monolítico. En un régimen unipartidista todo es blanco, en uno bipartidista es blanco o negro. La diversidad de opciones ofrece una gama de colores que va ocupando todas las sensibilidades del electorado. Si los de Podemos pensaran lo mismo que el PSOE, militarían en el PSOE. Si los de C’s pensaran lo mismo que… bueno ese no era un buen ejemplo.

En realidad lo preocupante no es que semejante personaje tenga ingente espacio en los principales medios de difusión de nuestro país, ventajas de la libertad de expresión de la que siempre disfrutan unos más que otros en dichos espacios ya que comparten objetivos. Ese editorial es una muestra perfecta del despotismo ilustrado letizio. La Democracia es sustituida por una Tecnocracia “basada en la evidencia” y donde la evidencia es un artículo con el sello del Banco Santander concluyendo que “más investigaciones deben realizarse“. Son los mismos que nos están pidiendo un Gobierno “de consenso”, no se sabe muy bien para hacer el qué. PP es lo mismo que Podemos que es lo mismo que los republicanos que es lo mismo que Hugo Chávez. Socialismo es Libertad y en Dinamarca atan perros con longanizas. Son los mismos que en lo peor de la crisis pidieron “gobiernos de concentración” en los que tecnócratas asumieran las carteras. Fuera del consenso, de su consenso, no hay vida inteligente. Sólo hay una izquierda posible y sólo puede venir de mano del Letiziado. Los temas importantes y su resolución no merecen debate sino que son impuestos por la élite intelectual a la que ellos pertenecen.

Unos son pastores y otros son borregos, los letizios creen ser los primeros porque se piensan que el resto somos los segundos.

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¿Y si hacemos elecciones y nos dejamos ya de hostias?


Es muy tentador escribir “cosas” sobre la situación política en nuestro país durante el último mes, pero como la situación parece tan cambiante a uno le da la sensación de que cualquier opinión se queda antigua en 48 horas, ni creo que vaya a aportar nada novedoso o concreto al debate. En realidad admiro la capacidad de los opinantes por buscar complicados escenarios y motivaciones para explicar las negociaciones de investidura de nuestro futuro presidente de Gobierno.

Ya desde el resultado electoral del 20D parecía que estábamos abocados a una nueva cita electoral y el tiempo parece ir dándole la razón a esta opinión. De hecho a mí me parecería lo más razonable y eso lo explicaré luego. Por supuesto se puede dar un desenlace distinto, pero para que esto ocurra alguien debería suicidarse y esto a corto plazo no parece un escenario plausible. Si yo hoy tuviera que jugarme dinero lo haría por otra convocatoria de elecciones, porque quiero y porque lo veo probable. Por eso llevo 3 años sin jugar lotería de navidad.

En realidad no tengo ninguna prisa por tener presidente, si nos hemos pasado 4 años gobernados por un señor que no hace nada, no sé qué prisas tenéis por cambiarlo. Así nos aseguramos de que no pueda hacer más daño. Por suerte o por desgracia los estados modernos están lo suficientemente “burocratizados” como para no necesitar la acción de los políticos. Los hospitales abren, los abuelos cobran sus pensiones y los jueces mandan a prisión a titiriteros en tiempo récord. Por mi parte nuestros representantes pueden pasarse el resto de sus vidas discutiendo sobre el aborto de la gallina.

Más allá de los análisis de nuestros más ilustres tertulianos, en mi opinión todo este asunto de la investidura gira en torno a los dos enfrentamientos en los que están enzarzados sus protagonistas: Rajoy contra Sánchez e Iglesias contra Rivera.

En el caso de Rajoy y Sánchez a su enfrentamiento le pasa un poco como a Los Inmortales: sólo puede quedar uno. El cadáver de quien no salga presidente de Gobierno sería lanzado al río y cada uno con sus circunstancias no se pueden permitir el fracaso. Esta situación explica su actuación, así como la de sus compañeros de partido que buscan aprovecharse o evitar las consecuencias de la defunción de su líder. Para unos partidos que llevan 25 años en el poder esto es sólo cuestión de mantenerlo, bien a nivel de partido o bien a nivel institucional.

Así pues Rajoy ha decidido hacer lo que mejor sabe hacer: nada. Nunca nadie llegó tan alto sin hacer nada. Sabe perfectamente que si no sale presidente, Aznar le manda a Santa Pola y no sabemos a quién daría el mando, pues estamos acostumbrados a que el líder conservador sea ungido por El Dedo Divino. Que casi ningún partido quiera saber nada de él tampoco es extraño, aparte de que en el PP siempre fueron especialistas en no congeniar con nadie, a cualquier partido que provenga de una mayoría absoluta le pasará lo mismo. No necesitabas a nadie y nadie te ha dado la razón porque no te hacían falta, así que cuando pierdas esa mayoría te van a devolver todas las ostias. Y como Pedro está en una situación similar a la de Mariano, éste último conforme a sus costumbres intentará sobrevivir gracias al fracaso ajeno.

A Pedro le pasa un poco lo mismo, que su fracaso sería el triunfo de Susana y supondría la toma del poder, no por parte de La Casta sino de La Caspa. La diferencia es que Pedro no puede sentarse a fumar Cohibas porque tiene cercana su re-elección como Secretario General, así que necesita precipitar los acontecimientos. Si le sale bien se salva y si le sale mal igual tiene suerte y bola extra en los próximos comicios. Así que mientras Rajoy y Sánchez dirijan sus respectivos partidos no esperen que uno permita la investidura del otro. Quien esté pensando que ahora Mariano va a abstenerse para que Sánchez sea presidente tiene mucha imaginación, a menos que se las vea tan “moradas” que no le quede otro remedio. Y eso también es mucho imaginar porque el otro enfrentamiento lo hace poco posible.

El otro enfrentamiento es el Iglesias-Rivera, es igualmente excluyente pero por motivos distintos. Pablo y Albert no tienen problemas de liderazgo en sus respectivos, pueden pasarse la legislatura en la oposición troleando lo que sea preciso. Pero al mismo tiempo es imposible que uno le facilite la vida al contrario. Que sus líderes hayan evitado “ahostiarse” en público no esconde que sus militantes y simpatizantes se tengan un odio visceral contrastable en cuanto enchufes el ordenador.

Ciudadanos es un partido que nació sin más interés y objetivo que enfrentarse al nacionalismo catalán, recogiendo el descontento de determinados votantes con los partidos tradicionales que se vendían a los “separatas”. Tras ver el éxito de Podemos se decidieron a repetir jugada a nivel nacional aprovechando el espacio disponible, recogiendo toda la basura que hubiera por ahí, todo ello con el beneplácito de los “poderes fácticos fácilmente reconocibles“. Entre toda aquella “basura” los miembros más destacados eran aquellos que antes de entrar en política, a pesar de haberlo negado durante años, ya apuntaban maneras.

Podemos es un partido que igualmente apareció para ocupar un espacio disponible entre el electorado y para ello fueron recogiendo a los damnificados por el Huracán PCE. No eran ni de izquierdas ni de derechas como los Ciudadanos, aunque fueran más sospechosos que el Torete con una palanca. Por mucho que el errejonismo intentara dulcificar el discurso, para un partido de perroflautas iba va a ser complicado aceptarar por acción u omisión a los chicos del IBEX-35.

Por eso Albert no quiere ni ver a Pablo, que además ha estado coqueteando con lo más satánico para él que son los independentistas, ni Pablo quiere ver en pintura a Albert. Cualquier posibilidad de gobierno pasa por la derrota de alguno de estos contendientes y ninguno tiene ganas.

Aún así tenemos a todo el mundo clamando por el consenso, el debate, la negociación, una nueva transición, un pacto de Estado y todo tipo de frases vacías que no llevan a ningún sitio pero que te dejan como una persona racional. No sabemos muy bien si el consenso consiste en subir o bajar impuestos, no sabemos más allá del populismo de unos y otros qué fiscalidad y prestaciones tendrían los autónomos. Ni sabemos exactamente qué pasaría con las pensiones. Se puede salir feliz y abrazado con el PNV, mientras se hace imprescindible hablar con quienes derogarían el cupo vasco. Se puede hacer creer a la gente que quitando a Rajoy y poniéndo a Bárcenas, Barberá o Granados se puede acabar con la corrupción porque no está demostrado que la corrupción en el PP sea generalizada. Puedes salir tranquilamente a pedir la vicepresidencia y 5 o 6 ministerios para no se sabe muy bien el qué, cabreando mucho a Isidoro… y a sí con todo.

Es muy complicado que existan diálogos o consensos entre grupos que se han pasado los últimos meses atizándose de lo lindo, con programas opuestos y en algunos casos con líderes jugándose el gaznate. Por eso lo más razonable, a mi modo de ver, sería que fuéramos a unas nuevas elecciones, sin el barniz de gilipollez pre y post electoral vivido estos meses.

Al contrario de lo que os dicen las encuestas, puede que los resultados difieran del 20D porque Campo Vidal le podría soltar un sopapo al primero que dijera “salimos a ganar” o “gobernar en solitario”. Sé que soy muy optimista en ese escenario, si viviéramos en un país medio normal esta segunda vuelta traería nuevas alianzas y todos dejarían más o menos claros sus preferencias tras las elecciones. Pero esto es España y aquí daría tiempo a fundar 2 o 3 partidos más de izquierdas.

Mi opinión por lo tanto es que lo deseable sería ir a elecciones lo antes posible, y posible es que la mayoría de los actores políticos piensen lo mismo. Ni Rajoy se va a dejar vencer por Sánchez, ni Rivera le va a dar ministerios a Iglesias que además debe lidiar con sus confluencias. Si a esto le sumas a una IU que lleva refundándose desde tiempos del Deuteronomio o al comando silvestre catalán haciéndole calvos a la Guardia Civil… Vamos, que estamos esperando unos pactos de lo más normales.

¿Y si hacemos elecciones y nos dejamos ya de Hostias?

 

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Así hemos cambiado nuestro modelo productivo


Uno de los comentarios que más escuchamos a nuestros políticos y economistas es el famoso “cambio de modelo productivo”, que si lo aderezas con un poquito de I+D y dos gotas de valor añadido es un discurso estupendo. En la mayoría de ocasiones luego no tienes ni pajotera idea de qué era en concreto, pero seguramente te hayan dicho algo de Dinamarca, de Estados Unidos o de Alemania y eso seguro tiene que ser fenomenal.

En mi caso igual que me parece absurdo aquello de adaptar “las titulaciones” a la realidad de la empresas, ya que éstas últimas no son especialmente buenas detectando oportunidades a largo plazo sino capturando beneficios en el corto (esta entrada será un buen ejemplo), creo que una Administración tampoco es el mejor órgano de decisión para llevar a cabo estos procesos de cambio. No es que un Gobierno no pueda tener éxito haciendo una determinada política industrial, pero no es lo mismo si eres una dictadura que dura 50 años y tiene plena soberanía económica que si eres un país democrático cambiando cada 4 años de partido dirigente y estando en el área Euro. Por poder es posible, pero si vas con dos ideólogos distintos y distantes cada década, no tienes soberanía monetaria, no puedes aplicar aranceles o pasarte la propiedad intelectual ajena por las gónadas… lo vas a tener mucho más complicado. Recordemos que en España tuvimos la feliz idea de realizar una “reconversión industrial”, cuya supuesta intención era re-industrializar el país sobre bases más sólidas y el resultado fue una burbuja inmobiliaria y crediticia de campeonato.

Aunque siempre se puede optar por no hacer nada, al menos de forma muy aparente, y que “el mercao” vaya colocando al personal en su sitio. Si encima te coge durante una crisis como esta, los resultados se hacen mucho más notables. En España nos ha pasado un poco esto último, nos hemos preocupado más por darle con la guadaña al presupuesto que en darle una dirección, la que sea, al país para el futuro. Y con el tiempo el personal se ha ido colocando donde buenamente ha podido: en el mismo, en otro sector, en la oficina del paro o en Laponia. ¿Qué ha ocurrido exactamente?

Para esta entrada he extraído los datos procedentes de la última EPA, publicada el 28 de enero y con la que nuestro Gobierno en funciones se ha pegado golpes en el pecho. Que tengamos 50.000 ocupados menos y casi 600.000 activos menos que cuando llegaron, así como la precarización de todo tipo que se ha producido es parte del nuevo “milagro español” que abanderarán desde el Partido Proletario en cuanto salgan de La Moncloa.

La idea es tomar tres puntos concretos de nuestra “historia” para hacer las comparaciones oportunas. El primero es la situación actual (4º trimestre de 2015) y compararlo con el inicio del periodo de crisis, en este caso tomo el 1º trimestre de 2008 ya que es el inicio de la serie que puedes consultar en el formulario del Instituto Nacional de Estadística. El tercer punto que he tenido en cuenta es el 4º trimestre de 2011. ¿Motivo? Porque es la cifra de ocupación más cercana que he encontrado al que tenemos en la actualidad.

Por otra parte con frecuencia escuchamos que la ocupación o el desempleo varía por “sectores” y pase lo que pase siempre se habla del “sector servicios”. Yo no soy muy fan de observar sectores, sino actividades económicas. Más que nada porque 3 de cada 4 trabajadores en España pertenecen al sector servicios, así que ésta es una clasificación demasiado genérica para un ejercicio como el propuesto. Por claridad sólo se mostrarán las Secciones y no todas las actividades económicas.

Sin más dilación y más de 600 palabras después, vamos al turrón:

(click sobre los gráficos para ver mejor)

Ocupados2008_2015

Van a pasar casi 7 años y las cifras no difieren demasiado de aquellas que ofrecía hace más de 5  e incluso hace un par de años. La construcción y la industria manufacturera siguen siendo las actividades donde más empleo se ha destruido, seguidas del comercio. Que estas tres actividades sean las que más ocupados hayan perdido entra dentro de lo previsible, siendo las tres actividades que más trabajadores empleaban y con mucha diferencia. Entre las 3 sumaban casi el 45% de los empleados en España y las tres lo hacían a gran diferencia de la 4ª actividad con mayor ocupación (Hostelería).

No por menos abultadas en términos absolutos son menos llamativas otras caídas que en términos relativos también son notables, destacando sobre el resto las industrias extractivas, que han perdido más del 30% de su población ocupado, cifra sólo un poco mayor que la industria manufacturera pero aún a mucha distancia de la construcción que ha perdido nada menos que el 60% de su población ocupada. Si a estas alturas de la función alguien piensa que el aumento del desempleo en nuestro país ha sido porque no hay contrato único o porque nuestro mercado laboral no es “flexible”, que se lo haga mirar.

%ocupacion_2008_2015

Son las actividades fuertemente ligadas al sector público las que han ganado peso respecto al total (sanidad, educación y AAPPs). Como veremos en el otro periodo que he tomado, estos aumentos son gracias a la evolución de la ocupación de estos sectores hasta 2010, excepto en el caso de la Sanidad que llega a 2011. Junto a ellos destaca la hostelería, al contrario que las actividades anteriores tiene su despegue en la parte final de este periodo, ya que por ejemplo a finales de 2012 había perdido 223.000 ocupados y hoy podemos decir que ha ganado 137.000, ambas respecto al 1º trimestre de 2008. Como no es muy probable que trabajadores de la construcción o industriales acaben de sanitarios o profesores, es muy posible que el sector al que hayan emigrado parte de estos trabajadores sea el de la hostelería.

De todos modos para estudiar este fenómeno no es el mejor momento y sería mejor hacerlo cuando se haya recuperado todo el empleo perdido. Por eso a día de hoy lo único que podemos hacer es buscar un punto de referencia que nos acerque a la población activa actual y que por lo tanto pueda ser un poquito más comparable. Por suerte para nosotros esa fecha es el 4º trimestre de 2011, momento en el que ZP deja La Moncloa y llega el Partido Popular con su reforma laboral a intentar solventar el entuerto. Así matamos dos pájaros de un tiro ¿A dónde nos han llevado en este tiempo?

Ocupados2011_2015

 

Durante el Periodo Mariano vemos que la supuesta recuperación se basa principalmente en la creación de empleo en la Hostelería, sin que se aprecie una gran mejora en las actividades afectadas durante la primera parte de la crisis (construcción e industria). A ellos se suma “AAPPs y Defensa” que parecen haber sido las perjudicadas por la política de recortes en términos de ocupación. Destaca bastante el aumento de las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento, ya que su aumento absoluto destaca sobremanera si lo enfrentamos a su importancia relativa dentro de las cifras de ocupación, es una actividad que en 2008 ocupaba al 1,4% de los ocupados y ahora lo hace al 2%.

También destacan las actividades profesionales, científicas y técnicas así como las administrativas. Pero no crean que es porque hemos cambiado ferrallas por científicos, ya que en el caso de la primera si miras dentro de las secciones ves que la actividad que ha absorbido casi todos estos trabajadores es “Actividades jurídicas y de contabilidad” en el caso de las “profesionales, científicas y técnicas”, mientras que en el caso de las “administrativas” el aumento se reparte entre “Actividades de agencias de viajes…”, “Servicios a edificios y actividades de jardinería” y “Actividades administrativas de oficina y otras actividades auxiliares a las empresas”. O sea que aparte de hosteleros, las actividades que crearon empleo o son abogados o son actividades relacionadas con el auge de la hostelería. En el resto de actividades el cambio en el peso sobre el total de ocupación es muy leve.

%ocupacion_2011_2015

Supongo que con estos datos cada uno podrá sacar sus propias conclusiones, aunque esta haya sido una aproximación bastante liviana a la realidad. Es posible que otras fuentes como la Muestra Continua de Vidas Laborales nos dieran más pistas sobre lo que ha ocurrido. Lo que sí que parece claro es que en el hipotético caso de que nuestro modelo productivo estuviera cambiando, lo está haciendo sustituyendo empleo en la construcción e industrial por actividades de hostelería y relacionadas. Esto refuerza mi idea de que el dinero es como los tiburones y va donde huele sangre. Tenemos tipos por ahí creyendo que antes se invertía en Construcción y ahora en Hostelería porque no hay un contrato único. Otros somos más raros y pensamos que la construcción era el sector donde se podía ganar más dinero o que la hostelería es la actividad donde tenemos una mayor ventaja competitiva respecto a otras naciones.

Y volviendo a los párrafos iniciales, por este motivo las empresas tampoco son buenas indicando, por ejemplo a las Universidades, dónde tienen que orientar su oferta de titulaciones y contenidos. Estudiar un Grado es para toda la vida, hace 10 años “la empresa” te hubiera empujado a hacer Arquitectura y hoy es posible que estuvieras en el paro pensando si no te hubiera ido mejor estudiando Turismo. Por eso la oferta y contenidos de estudios tanto de Formación Profesional como universitarios deben estar orientados a la demanda del estudiante y no al interés de las empresas. Cosa distinta es que la docencia y la investigación puedan ser orientadas al mundo empresarial. Las empresas que se dediquen a la formación a lo largo de la vida profesional, pues es lo que saben hacer bien y a ser posible sin robarnos.

 

 

 

 

 

 

 

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Cuentas liberales II: Índice de Precariedad Liberal


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Españoles, Daniel Lacalle me ha bloqueado. La verdad es que ha tardado demasiado porque debe ser muy molesto cuando dices alguna insensatez que alguien a quien no conoces te interpele. Es el famoso liberalismo que nos invade: a quien discrepe de mi criterio le bloqueo.

Así son “nuestros liberales”, repiten los mismos argumentos que los suscriptores del ABC de toda la vida. Es muy llamativo que tengan esa necesidad constante de defender el discurso de un partido conservador y nacional-católico como es el Partido Popular y como es el caso de Daniel Lacalle. ¿Que los ciudadanos catalanes quieren independizarse (o no)? Pues los catalanes son españoles aunque no lo quieran (o si), y si no les gusta Guardia Civil porque lo dice “La Ley”. ¿Que los podemitas tienen la peregrina idea de retirar los nombres de calles en honor a militares golpistas? Pues está fatal aunque lo diga “La Ley”, porque todos sabemos que Francisco Franco y otros sublevados eran personas de profundas convicciones liberales, firmes defensores de los derechos civiles y para nada partidarios de instaurar un régimen intervencionista y autárquico. Y así con todo.

Pero no es de las profundas convicciones liberales de Lacalle o del franquismo de lo que quería hablar, circunstancia que sinceramente me importa un pijo. Si disfrutaron con sus cuentas liberales, que igual te freían una aguja que te confirmaban la vigencia del multiplicador keynesiano, con esto lo van a gozar.

Todo comienza con este trino que enlaza a la legendaria noticia de que “7 de cada 10 asalariados son indefinidos“, por lo tanto la precariedad laboral es un mito y la reforma laboral del PP es lo más.

Lacallehaciendoelcuñao

Digo “legendaria” porque ya fue comentada en este espacio y comprobamos que el origen contenía idioteces y errores en proporciones bíblicas. Pero si era poca la fiesta, recibe respuesta del no menos inefable J. Ignacio Conde Ruiz, subdirector de FEDEA y Director General de Política Económica de la Oficina Económica de La Moncloa cuando la crisis era algo opinable (2008-2010). Los más acérrimos de este espacio sabrán que nada puede atraer más la atención de su autor que un economista liberal-cristofas y el “último superviviente” de FEDEA. Y mientras Lacalle hace el ridículo comparando tasas de temporalidad, llega el momento de gloria de la conversación:

Indice de Precariedad Liberal

¿Cómo? ¡Índice de precariedad laboral! Primera vez que lo escucho y además según este chamán sirve para demostrar que la precariedad laboral ha descendido con la crisis. Se pueden imaginar que atendiendo a los antecedentes de este individuo y mi habitual curiosidad me decido a adivinar qué es exactamente ese “Índice de Precariedad Laboral”. Y claro al final lo encuentras. Si les da pereza seguir el enlace no se preocupen, que se lo planto aquí mismo:

precariedad-laboral-2 precariedad-laboral-1

Según la noticia de nuestros liberales digitales que nunca defraudan, “Daniel Lacalle vuelve a la carga con un nuevo libro titulado Acabemos con el paro“, se rumorea que “Lacalle pone encima de la mesa el Índice de Precariedad Laboral elaborado por César Romero”. Esto supuestamente demuestra que la precariedad subió con Zapatero y bajó con Rajoy y es lo que nos dicen nuestros liberales digitales y el chamán de Lacalle.

Así a bote pronto, ¿hay algo que les llame la atención? ¿No, seguro? Observen la tabla de datos otra vez, ¿No ven nada extraño? Observen los encabezados de la tabla, observen los datos de la tabla. Sí amigos, por ejemplo en el año 2014 acabamos con más de 15 millones de parados y se firmaron menos de 5,5 millones de contratos, si ya veía yo mucha cola en el INEM.

Ya lo sé, entiendo que un fallo lo tiene cualquiera y que a cualquiera le pueden bailar los encabezados de las columnas. Si les he enlazado LD y no el blog del tal César Romero es para que no le llegue el pinback y lo arregle, pero pueden buscarlo y ver que lleva un año ahí tranquilamente, con la de tráfico que le habrá generado el asunto. No se preocupen que aquí quedan las capturas dejando para la posteridad este inquietante documento. Como he dicho, un fallo lo tiene cualquiera pero al mismo tiempo nos da una idea del nivel atención, reflexión y revisión que el tal César Romero puso en la elaboración de su “índice”.

Pero si no se han dejado engañar por errores banales y han estado despiertos, seguramente aún se les caigan las lágrimas por las mejillas. Que sí, que va en serio, que ha dividido el nº de parados en un mes de diciembre por el número de contratos de todo el año. ¿Qué tiene que ver el contrato firmado en marzo con el parado de diciembre? Si ya lo sé que no tiene nada que ver, es como dividir farolas con gatos o zapatos con mandarinas. Si ya sé que los parados no tienen firmados contratos en vigor. Si tienes un parado y tienes un contrato, tienes un IPL de 1. Si tienes dos contratos hay menos temporalidad porque la IPL es de 0,5. ¿Y qué pasa si el primer contrato duró todo el año y los dos contratos del segundo caso duraron un mes? Lo que os pasa es no sois liberales y no lo entendéis, pero está clarísimo que un contrato de un año es más precario que dos contratos de un mes. Esto nos da una idea de a qué tipo de idiotez nos estamos enfrentando.

Incluso si me permiten ser igual de torpe y como divertido ejercicio, muchos estarán pensando por qué narices no ha utilizado el nº de asalariados, que es una estupidez similar pero al menos los asalariados habrán firmado contratos. Cuantos más contratos por asalariado resulten, más corta sería la duración de los mismos. Saldría algo así:

Indice de Precariedad Cuñao

Para que vean que cualquiera puede inventarse un índice de precariedad laboral, meterlo en un libro o un tweet sin dar explicaciones y pareces de lo más enterado del mundo. Total, al igual que en el caso anterior se preguntarán qué leches tiene que ver un contrato firmado en marzo con estar asalariado en diciembre, pero si os habéis tragado lo de Lacalle os podréis creer que desde 2009 la precariedad no ha dejado de subir, aunque el modo de elaboración sea igual de erróneo y estúpido.

En el hipotético caso de que alguien tuviera la feliz idea de confeccionar un índice de precariedad laboral y en su cabeza fuera alguien al volante, intentaría saber qué tipo de contratos se firman, cuál es su duración, qué espacio de tiempo pasa entre que se firman los contratos, definiría si un parado es o no precario, definiría si un trabajador con jornada parcial es o no un trabajador precario, estudiaría si el trabajador a tiempo parcial lo hace voluntariamente, pensaría si debe tener en cuenta los salarios y establecer qué es un salario precario… ¿es el SMI, un X% por debajo del salario medio, es una gallina? Lo puedes hasta juntar todo, darle a cada ítem una ponderación y establecer un índice que pretenda abarcar la precariedad en toda su dimensión. Como he dicho esto ocurriría en caso de que en su cabeza fuera alguien al volante.

Pero este no es el caso porque si piensan que no puede ser peor… ¡los contratos de los 3 últimos años están mal sumados! En 2014 no se firmaron 15,3 millones, se firmaron 16,7 millones, en 2013 no se firmaron 13,6 ni 13,7 en 2012:

contratos 12-13

De todos modos si ya de por sí la idea era para echarse a llorar, no sé qué me llevó a pensar que los datos fueran a estar bien.

Lo más grave de todo este asunto no es que el tal César Romero, el cual dice ser Doctor en Física tócate los omóplatos, se haya inventado un índice absolutamente absurdo, inútil y con datos erróneos. Al fin y al cabo es un muchacho que un día se aburría y perpetró esta estupidez en un blog personal, más allá de la hilaridad que nos produzca la ocurrencia no me parece algo para hacer mucha sangre. Lo más cojonudo de este show es que el tal Daniel Lacalle, ese señor que escribe libros acabando con el paro y los sábados por la noche te explica la Economía en la tele lo hace suyo y no sólo lo mete en un libro, sino que lo exhibe en cuanto tiene ocasión. Sin olvidar al tal Diego Sánchez de la Cruz que con sus santas criadillas reproduce la tabla de los 15 millones de parados en una demostración de cómo contrastan la información. El pobre debió recibir la ocurrencia de Daniel Lacalle y así lo cascó en el artículo. Este es el nivel de “nuestros liberales”.

Si se piensan que la conversación del chamán liberal con el señor que hizo la presentación alabando el Plan E iba a caer en nido roto, su compañero Florentino Felgueroso ha publicado esta entrada en Nada es Gratis donde resuelve esto del “Índice de Precariedad Laboral” de forma más escueta y sobre todo más elegante:

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En resumen y acabando este petardo, hemos comprobado cuáles son las fuentes de datos del chamán liberal de Daniel Lacalle, que no tiene el menor reparo de tomar prestados supuestos índices de precariedad laboral que resultan absurdos. Esto nos deja dos opciones: o es lo suficientemente “malvado” para hacerlo pensando que nadie se va dar cuenta, o es tan estúpido que es incapaz de contrastar sus datos. Ambos casos no le dejan en buen lugar y supongo que en muchas ocasiones otros datos adolecerán del mismo problema, lo que pasa es que no le prestamos la debida atención.

Como siempre en estos casos os digo que a mí me parece muy bien que la gente abrace o difunda la doctrina liberal, de la Economía o de lo que le apetezca. Cada uno se gasta el dinero en lo que quiere. Pero sería de agradecer que una parte del star system liberal no fuera un conjunto de indigentes intelectuales. Ya que la entrada empezó con un bloqueo en Twitter, recuerden este hashtag: #PorUnLiberalismoSinRetraso.

 

P.D.:Saludos a todos los que me vais a leer en Forocoches, Burbuja.info y Menéame, que os despellejéis y me despellejéis bien.

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Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia


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Como debe hacer 10 minutos que no criticaba algo o a alguien de Politikon, hay que ponerse manos a la obra.

El caso es que ya en alguna ocasión he comentado cómo desde algunos sitios se quiere propagar y extender una fractura entre el colectivo de trabajadores, con el fin de que acepten medidas que nunca aceptarían bajo circunstancias normales. Desde hace tiempo trabajan en la difusión de bulos, a través de diversas correlaciones-causa falsas con el fin de practicar esta división. En concreto difunden el bulo de que los trabajadores indefinidos junto a sus sindicatos, son la bota que pisa el cuello de los trabajadores precarios, los jóvenes, las mujeres, los inmigrantes y los osos amorosos.

En esta línea los nuevos colaboradores de Politikon, a imagen y semejanza de sus antecesores, continúan con esta táctica de extender la maldad a aquellos sectores que se opongan a sus muy sesudas “reformas”. Uno de los nuevos colaboradores, Javier Viñarás, repite algunos de los argumentos habituales en este discurso. Su entrada “Qué pasa con los sindicatos” es una muestra de los tópicos, bulos y manipulaciones que se producen por parte de quienes defienden esta posición.

Por si tienen curiosidad, no, no, no, ni pertenezco, ni estoy afiliado a sindicato alguno. Eso no me impide que pueda dar mi opinión de determinadas ideas que esta gente propaga de manera interesada. Veamos.

Los sindicatos se oponen a reformas en el mercado laboral

Esta sentencia se basa en la realidad de que los sindicatos se han opuesto a la mayoría de reformas presentadas por diversos laboratorios de ideas o partidos políticos a lo largo de los años. Pero esta sentencia, como casi todas las demás, se basa en diversas falacias y comparaciones interesadas.

Los sindicatos no se oponen a reformas en el mercado laboral, sino que se oponen a reformas que ellos consideran lesivas para los trabajadores. El problema es que el 99,9% de las reformas emprendidas por los gobiernos, propuestas por los partidos o ideadas por diversos think tanks, puestas bajo la lupa nos revelan que producen rebajas en las indemnizaciones por despido, reducción de la cobertura de la negociación colectiva o aumentan la indefensión ante conflictos.

Nos puede parecer una posición inteligente o no, pero los sindicatos españoles piensan que defienden mejor a los trabajadores si quieren indemnizaciones más altas o mayor centralización de la negociación colectiva. Más allá de los intereses particulares que puedan tener, porque efectivamente no podemos obviar que los sindicatos van a reproducir los intereses de los trabajadores que están afiliados, es absurdo decir que los sindicatos se oponen a reformas porque sí. Si lo hacen es porque según su forma de ver las cosas, estas reformas son lesivas para el colectivo al que representan. Luego pueden estar equivocados o no.

A los sindicatos no les interesan los trabajadores temporales y los jóvenes.

Si de algo se han quejado los sindicatos en las épocas de creación de empleo en nuestro país, es precisamente de la precariedad en el empleo. Esto ocurre hoy en día y ocurría hace 10 años. Otra cosa es que las soluciones que proponen sean más o menos coherentes o eficaces.

Quizá algunos hayan olvidado, interesadamente o no, que alguna de las huelgas más exitosas de la historia reciente en España fue precisamente la movilización contra el Plan de Empleo Juvenil del gobierno socialista (véase la Huelga General de 1988).

La culpa la tiene el modelo de representación sindical

Aunque pueda estar de acuerdo con la sentencia, no lo estoy tanto con la manipulación que se hace de ella. El argumento principal que esgrime el autor y se suele esgrimir en estos casos es que los sindicatos son asociaciones de trabajadores eminentemente indefinidos, y si me apuras funcionarios del sector público (a los funcionarios de carrera no les afecta el contrato único o modificaciones del ET, pero bueno…). Además como dice el artículo, los sindicatos que realmente deciden son los más representativos, por lo que trabajadores indefinidos de grandes empresas o instituciones públicas impondrán su criterio.

Bajo la veracidad de estos hechos se esconden una serie de falsedades. Es posible que los sindicatos más representativos acaben siendo la extensión de los intereses de trabajadores indefinidos, pero dos hechos desmienten el argumento de que esto lleva a una indefensión de los trabajadores temporales. Si fuera el modelo de representación el que hiciera que los principales sindicatos se opongan a abarata… digooooo a reformar el mercado de trabajo en beneficio de los temporales, tendríamos sindicatos “fuera del sistema” que propondrían este tipo de reformas. Todos sabemos que la CNT es una gran defensora del “contrato único” y que reproducen fielmente los argumentos que, mira tú que casualidad, proponen personajes con más vinculaciones patronales que sindicales (hace meses discutía con un profe de Derecho Laboral que igual sus relaciones con Sagardoy no eran las más pertinentes para valorar reformas laborales propuestas por Sagardoy, o al menos sería bueno decirlo antes).

El otro hecho que desmiente el argumento es un pequeño lapsus, o no tanto, que el autor nos pone en su texto:

Es decir; la posibilidad de que un trabajador indefinido pueda aceptar reformas teóricamente perjudiciales, a cambio de que su hijo consiga, por fin, un puesto de trabajo estable

Esta es la madre del cordero y la respuesta es un goto a la primera respuesta a la primera sentencia. El autor se agarra al clásico falso dilema de siempre, cualquier posibilidad de conseguir un puesto estable para tu hijo es que tú mismo te perjudiques. Y si no lo haces eres un cabronazo sin corazón.

Como es un clásico, debo responder con otro clásico. Si los amigos de Politikon, Nada es Gratis o Ciudadanos estuvieran tan preocupados por la estabilidad de los trabajadores precarios, quizá podrían proponen el famoso “contrato único indefinido” de 33 días actual o incluso el de 45 anterior. Pero en vez de eso se entretienen en hacer comparativas de contratos únicos absurdas, inflando el triple la “austriaca” del modelo que les interesan y demostrando, como de costumbre, que no tienen ni pajotera idea qué es una indemnización por despido y por qué la mochila austriaca no es una indemnización sino una prestación por desempleo. Cuando les propones el contrato único indefinido actual, te dicen que eso es “muy caro” y que en Suecia el despido es libre (allí no tienen contrato único, Escandinavia sólo vale para justificarse como veremos luego). Pero en su lugar proponen medidas que o no reducen el agravio comparativo (seguirán despidiendo a trabajadores con menos antigüedad) o bien medidas que dejan en peor situación a trabajadores con mayores problemas de empleabilidad (mayores de 45 a los que los despachan haciendo MOOCs).

Resolver el problema de la “dualidad” en el mercado laboral español es extraordinariamente sencillo sin perjudicar a ningún trabajador. Pero claro, hacerlo perjudicaría a los empresarios y ahí estos “defensores del obrero” se tiran del barco antes que mujeres y niños. No querer perjudicar al 75-80% de los trabajadores es una extraña manía que tienen los sindicalistas cuyo trabajo, mejor o peor hecho, es representar los intereses de esos trabajadores.

Esto en Dinamarca no pasa

En los últimos tiempos, cada vez que alguien nombre un país escandinavo para darse un plus de autoridad, deberíamos arrancarle las gónadas y mostrarlas en público. Aprovechando las menciones, también erróneas e interesadas, que hacen los políticos nombrando un país nórdico guay para justificarse (en especial Rivera con su contrato único danés que no existe, el IVA alemán que no existe, el cheque formativo holandés que no tiene nada que ver, el complemento salarial de USA, UK o Suecia que son el peor ejemplo posible de reducción de la pobreza…), el autor intenta establecer una comparativa de afiliación entre España y Dinamarca o Suecia. Sin querer hacerlo el autor intenta relacionar la baja tasa de afiliación española con la alta temporalidad, poniéndola en contraste con la experiencia escandinava.

Sugerir esta circunstancia a través de esta comparación es una gilipollez que enciende el pelo, que además demuestra el escaso interés del autor por plantearse las circunstancias que producen estas diferencias de afiliación. Como siempre comento en estos casos, las comparaciones entre países casi siempre son una mala idea, porque las condiciones casi nunca son homogéneas. Por eso querer comparar las tasas de afiliación de Dinamarca y España para luego hacer “inevitable” pensar que es cuestión de la alta temporalidad, es manipular bastante la realidad.

Entonces, ¿por qué los países escandinavos tienen mucha mayor afiliación que el resto de países? ¿Qué les diferencia del resto? No es la tasa de temporalidad, ni tampoco es un problema de sindicatos más representativos. Simplemente es un problema de extensión de la negociación colectiva y la necesidad de estar afiliado para acceder a determinadas prestaciones sociales.

Por lo general en la mayoría de países europeos los acuerdos de los sindicatos se hacen extensibles a todos los trabajadores, estén o no afiliados. ¿Cuáles son los países que tienen más limitada esta extensión de la negociación colectiva? ¿Hace falta que les ponga la respuesta? En todos estos países si quieres beneficiarte de los acuerdos tomados en el ámbito de la negociación colectiva, la mejor idea es afiliarte porque nada te asegura que se hagan extensivos. En cambio en el resto de Europa en general y en España en particular, los acuerdos que tomen los sindicatos más representativos de tu sector te vinculan, estés afiliado o no, por lo tanto no existe el más mínimo incentivo de pagar 10 o 20 euros mensuales a un sindicato, si los resultados para tí van a ser más o menos los mismos.

Pero aún hay otro motivo, como decía relacionado con el pago de prestaciones. Ya que hablamos de Dinamarca, a la hora de hablar de las prestaciones por desempleo se habla demasiado de su generosidad o de la actividad y seguimiento de los demandantes de empleo. Mucho más desconocido es el hecho de que la prestación por desempleo en Dinamarca, tal y como la entendemos en España, NO EXISTE.

Y no existe porque las prestaciones por desempleo en Dinamarca son voluntarias y las sufraga el empleado. Los trabajadores deben suscribirse a las Cajas de Seguro de Desempleo (Arbejdsløshedskasserne o a-kasse), que están vinculadas a los sindicatos y se agrupan por ramas profesionales. Hay muchas Cajas de Seguro disponibles y el trabajador debe elegir su fondo de desempleo si quiere cobrar prestación. En Suecia si no me equivoco el sistema tiene una parte básica pública y otra complementaria con un sistema similar. Mientras tanto en España para cobrar una prestación por desempleo te vas a la oficina del SEPE correspondiente, presentas la morralla burocrática y el día 10 todos a cobrar.

Así que achacar a la temporalidad la baja afiliación en el caso de España, más allá de su lógica influencia, es olvidarse de lo verdaderamente importante de la historia. En Dinamarca no hay una gran afiliación porque haya baja temporalidad, sino porque de no ser así acabas con un salario paupérrimo y sin prestación por desempleo en uno de los mercados laborales con mayor rotación del continente. Nada de esto aparece en el artículo, no sea que les jodiera el objetivo inicial.

Hacia qué modelo sindical caminar.

Aquí es donde se escuchan grillos cada vez que el letiziado pide “cambios en el modelo sindical”. Estos muchachos que siempre tienen propuestas para todo, en esto se quedan en un bienintencionado postulado sin más desarrollo. ¿Por qué? Pues porque salvo excepción del que llamaba “hijo puta” a quien le decía que Dolado comparaba la crisis con la teoría conspiratoria del 11-M, el interés por el sindicalismo y la defensa de los trabajadores termina donde empieza el fondo de sus bolsillos. Y les voy a confesar que yo tampoco he ido mucho más allá de ideas locas para el nuevo sindicalismo.

El principal problema al que se han enfrentado las instituciones a la hora de diseñar un modelo de representación sindical, es cómo afrontar el problema del polizón o del free-rider o cómo conseguir que trabajadores no afiliados no se puedan aprovechar del trabajo, el dinero y el riesgo asumido por los trabajadores afiliados. Las naciones han ido adoptando diversos sistemas para obligar a los trabajadores o compensar a los sindicatos. Pueden elegirse sistemas de afiliación obligatoria, como por ejemplo la fórmula Rand canadiense, de las que se detrae una parte del salario del trabajador que va a parar al sindicato, esté afiliado o no. Otra versión es, como hemos visto, la escandinava donde “el que quiera peces que se moje el culo”. En España tuvimos la feliz idea de hacer una versión cutre de la fórmula Rand y por eso los sindicatos (y la Patronal) reciben subvenciones de nuestros impuestos. Como los acuerdos que tomen éstos vinculan a todos, todos deben financiar su actividad. Mientras que en los países con afiliación obligatoria es un impuesto “visible”, en España el impuesto es invisible.

¿Qué modelo sindical nos proponen los politólogos? Pues ni está, ni se le espera, porque su interés por el sindicalismo patrio consiste en encontrar sus “evidencias” que les permitan construir el discurso prefabricado: los trabajadores indefinidos y sus sindicatos oprimen a los pobres trabajadores precarios, porque son así de malos e interesados. Como ni siquiera esos trabajadores precarios aceptarían los famosos “despidos únicos”, ni las rebajas en las pensiones, ni otras ocurrencias de estas criaturas, su labor de persuasión consiste en hacer a una parte de la sociedad se sienta moralmente responsable de la mala situación de la otra, porque aunque sean mayoría no podrán oponerse a eliminar el apartheid laboral o social. El famoso “divide et impera” de toda la vida.

Pero por los motivos que he relatado en esta entrada “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.

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¿Pueden las corporaciones compra el consenso? Los medios de comunicación


En anteriores entradas planteaba la posibilidad, o mejor dicho mi percepción de que las corporaciones o grandes empresas podían comprar la opinión de la gente a través de diversas acciones. Llámalo comprar opinión, sentido común o consenso. Después de una introducción sobre esta cuestión, me había decidido a detallar algo más respecto a esos conocidos y al mismo tiempo desconocidos entes que son los think tanks o laboratorios de ideas. Como habrás observado le toca el turno a los medios de comunicación.

Cuando Pablo Iglesias tuvo la feliz idea de comentar que había que regular los medios de comunicación, la reacción de éstos fue acudir al tópico bolivariano y a sugerir que se pretendía aplicar censura o que los medios fueran estatales. Otros en cambio le dedicamos media hora al asunto y nos dimos cuenta que la problemática planteada por Pablemos no era nueva en la Europa Occidental y que si coincidía con Vargas Llosa en el diagnóstico del problema, es que igual éste existe. Pero como de costumbre “coleta morada” dejó bastante inconcreta su idea de a qué se refería con “regular los medios”.

El control de los medios de comunicación es la forma más evidente que tienen las grandes corporaciones de comprar la opinión pública. Hoy en día son los medios de persuasión más eficaces, ya que son el medio preferido por la población para recibir información y formarse opinión en el último siglo. La mejor demostración es precisamente que muchos medios tienen la opinión en uno de los lugares más destacados, a pesar de que los medios y sus periodistas se atribuyen el relato de las cosas desde la veracidad y la objetividad. Si el verdadero objetivo del periodismo fuera cumplir estas premisas no existirían las columnas de opinión en los periódicos, ni los periodistas pelmas con sus editoriales radiofónicos, ni sufriríamos a Paco Marhuenda las 24 horas pontificando sobre política, economía, violencia de género, fútbol y toros. Esto tampoco es novedad, los precursores de los medios actuales fueron los panfletos propagandísticos que se repartían en las calles. La información siempre fue una fuente de poder y controlarla te ayudaba a conseguirlo.

El primer motivo y el más evidente por el que suponemos que los medios de comunicación son uno de los mecanismos con los que las corporaciones compran consenso nace, como no podía ser de otra manera, de la propia naturaleza de los medios en la actualidad. ¿Qué son los medios hoy en día? ¡Acertaron! Son empresas y como tal su predisposición a ser verdaderamente críticos con las corporaciones puede ser escasa, pues muchos valores de la cultura empresarial serán compartidos. Por eso si hacen un pequeño barrido entre los principales grupos de comunicación observarán que en los aspectos que pueden tener que ver con la vida y milagros de las corporaciones las opiniones son mucho menos distantes que en otros temas.

Pero no sólo los medios son la herramienta más directa con la que se intenta convencer a la sociedad de los valores de las corporaciones por el mero hecho de ser empresas. Si un medio de comunicación fuera uno o varios editores que se montan una empresa para vivir de su trabajo, el conflicto de interés sería muy leve y mis afirmaciones serían aún más magufas de lo que aparentan. El problema viene en que los medios, al igual que otras empresas, a poco relevantes que sean se convierten en sociedades que son adquiridas por otros propietarios. Sí, otras empresas y que en muchas ocasiones son las grandes corporaciones. Con lo que al final los principales medios de comunicación o son grandes empresas o son propiedad de otras grandes empresas.

El ejemplo más conocido sobre los peligros que pueden acarrear estas situaciones son las andanzas del señor Rupert Murdoch y su News Corporation, concentrando buena parte de los medios de comunicación allí donde se implantó, fomentando el amarillismo y el lobismo, además de ser pillado realizando prácticas bastante chungas. Pero en estas entradas nos centraremos en el caso específico español, que por sí sólo ya da más de lo que yo les pueda ofrecer.

Quizá la manera más completa y al mismo tiempo más compleja de observar la situación de la propiedad de medios de comunicación en nuestro país, es este apabullante diagrama publicado por una empresa publicitaria y que a uno de deja el culo-carpeta. Hay otras infografías, menos recientes pero igual de reveladoras:

Medios España.jpg

Si nos centramos en los principales grupos de nuestro país vemos ejemplos paradigmáticos como el de PRISA, que gracias a sus ingentes deudas ha acabado con un accionariado de lo más variopinto, que va desde los bancos a Telefónica, pasando por fondos buitre. Luego si el NYT destapa sus vergüenzas, los mismos que impusieron un canon por agregarles se indignan y hablan de independencia en el periodismo patrio. Son los mismos mentecatos que, como vimos en un reciente Salvados, achacaban que los españoles fueran de los europeos que menos confiaban en sus medios de comunicación a que eran “muy críticos”. Los ejemplos de cómo los medios son controlados por corporaciones y las informaciones son presentadas siempre de manera favorable a determinados intereses son múltiples. Conectando con la entrada anterior relacionada con los think tanks, ¿a que tienen la sensación de que los informes de estos chiringuitos están más presentes en los medios de lo que deberían? ¿Recuerdan quiénes eran los patronos de los centros de ideas? ¿Cuántas veces leyeron o vieron en los medios de comunicación a mis queridos chicos de FEDEA antes y después de su paso por aquel chiringuito?

Es posible que a estas alturas o a lo mejor mucho antes, hayáis pensado en la habitual crítica que se formula actualmente contra esta idea de la concentración de medios y su control corporativo. Desde hace algunos años la sociedad de la información es digital y esto hace que muchas de las barreras que imponía el papel o las ondas hayan sido superadas. Hoy en día la oferta de información es casi infinita y por lo tanto, si atendemos a este razonamiento, quien quiera acceder a otro tipo de información fuera de los circuitos del Estabishment lo tiene sencillo. Hoy en día la información no es monopolio de las grandes corporaciones porque no hay apenas barreras de entrada. Este razonamiento puede parecernos muy correcto y de hecho lo es. Pero al mismo tiempo adolece del mismo problema que el resto de los mecanismos por los que se compra consenso.

Al igual que nadie llama a un laboratorio de ideas para decirles lo que deben escribir, tampoco es habitual que nadie llame a los periódicos o televisiones a decirles qué deben contar. Más allá de que en este país salgan por la ventana los directores de diarios cada vez que le tocan las narices a un gobierno o misteriosamente nadie hable mal de El Corte Inglés. Esto no va de un grupo de tíos gordos que fuman puros y beben Soberano acaparando medios y dando órdenes a periodistas a los que pagan en sobre. También es un mundo en el que los diversos actores funcionan respecto a sus particulares intereses, que al final acaban confluyendo para que todos podamos vivir en paz. Periodista bueno con el dueño tendrá una larga y fructífera carrera hasta que deje de serlo.

Esto ocurre incluso en los casos de aquellos que se vanaglorian de su independencia por no estar sujetos a la financiación de las corporaciones, véase el caso de El Diario de Nacho Escolar. A esta criatura que nos empoderó a todos y representó a todos los internautas de España sin que nadie le hubiera elegido, siempre le gusta decir que su medio es la ostia de independiente porque está financiado por sus socios. Preguntad al señor Escolar qué ocurre en su diario cada vez que se ha publicado un artículo que no cuadraba con la ideología de los suscriptores. Las amenazas de abandono por parte de los lectores son habituales y explícitas. ¿Son estos medios tan independientes como proclaman?

Además existen otros dos aspectos que dificultan la explicación de que internet nos liberará, al menos a corto-medio plazo, del control de la información por parte de las corporaciones. Si bien lo digital e internet eliminaron las barreras de entrada para los informadores, no deja de ser un medio de transmisión de esta información y por lo tanto la información sigue estando sujeta al mismo problema de “posibilidades” que tenía antes. La capacidad de generar información prestigiosa y supuestamente veraz será más fácil que sea percibida por la gente si viene de un grupo de comunicación consolidado que de un señor con un blog de Albacete. Porque mira que publican mierda los grandes medios de comunicación, se les pilla en el renuncio y su prestigio apenas se ve afectado. Esto es algo que me ha pasado a mí, cuando me han enlazado en algún blog y la crítica a mis argumentos ha sido que esto se llama “No me jodas que me incomodas” y que cómo iba a ser mi información más veraz que la de un conocido medio. Además siempre habrá más recursos para informar y contrainformar, como si metieras en un campo de fútbol a Messi contra 35 jugadores de Regional. Messi es mejor que ellos pero 35 jugadores acaban siendo demasiados para ganar el partido. ¿Cómo funciona la indexación de resultados en un buscador? ¿Cuántos utilizáis Duck Duck Go? ¿Cuál es la principal fuente de ingresos de Google? ¿Distinguen ustedes los resultados patrocinados de los orgánicos?

El otro aspecto que me hace dudar de esa afirmación es que aunque los cambios tecnológicos son muy rápidos, las personas que deben adaptarse no lo son tanto. El hombre es un animal de costumbres y le cuesta amoldarse a nuevas ideas. Tú te crees el puto amo de la tecnología hasta que un niño de 4 años coge tu teléfono móvil y te hace sentir más torpe que tu abuela. Así de manera natural las personas que pasan al medio digital adoptan como medios de información las versiones de los mismos que utilizaban de forma analógica. Si piensan que exagero vean una encuesta del EGM, por ejemplo la última página de este documento y disfruten del show. Como ven junto a las webs más visitadas que podrían intuir, en España se cuelan El País, Marca o Antena 3. Así que es posible que internet haya conseguido romper el monopolio informativo de las corporaciones, pero ni esta situación es tan clara como algunos pintan, ni las empresas van a estar de brazos cruzados esperando que esto ocurra.

En definitiva puedo concluir la entrada reafirmándome en la idea de que una de las formas con las que las corporaciones compran el consenso es a través de los medios de comunicación, ya que son corporaciones o están controladas por corporaciones. Hoy en día mantenerse en el accionariado de un medio tradicional es perder dinero a espuertas y aún así supuestos buenos inversores siguen entrando. Es posible que internet haya roto ese monopolio y lo haga aún más, pero al mismo tiempo las corporaciones se acaban adaptando y las personas seguiremos teniendo comportamientos gregarios que nos lleven a seguir los mismo medios pero bajo otro soporte. Y por supuesto como hemos visto en la anterior entrada y veremos en la siguiente, esto no tiene nada que ver con la existencia de SPECTRA.

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¿Pueden las corporaciones comprar el consenso? Los think tanks


En la anterior entrada y a modo de introducción, planteaba la cuestión sobre si las corporaciones podían comprar el consenso. Los grupos de presión intentan influir en el legislador para que actúe conforme a sus intereses, en ese ecosistema los más fuertes prevalecen y por eso parece que por norma general siempre se salen con la suya “los de siempre”. Pero además de las actuaciones directas, como intentar la “captura del regulador”, los grandes grupos de interés empresariales pueden imponer su criterio también comprando el consenso y/o imponiendo el “sentido común”. Y eso se hace a través de diversos mecanismos. Como no podía ser menos, debo empezar por los famosos think tanks.

Si usted entra a la web de cualquier “laboratorio de ideas”, se encontrará que se describen como organizaciones sin ánimo de lucro, donde desinteresados investigadores estudian los más aspectos más variopintos con el objetivo de hacernos recomendaciones para que seamos más felices. La música ya se la pongo yo, que no me quedan unicornios alados:


Vivimos tiempos apasionantes, con organizaciones sin ánimo de lucro donde la gente cobra y organizaciones no gubernamentales que reciben subvenciones de los gobiernos. Una mirada más detenida sobre los famosos think tanks revela que están muy lejos de ser organizaciones con meros fines filantrópicos. Hoy en día el único objetivo de los laboratorios de ideas, grupos de reflexión o think tanks es servirse a ellos mismos: a sus integrantes y/o a las entidades que los financian. Y aquí viene cuando la matan.

Casi todas las malas ideas nacen fruto de las mejores intenciones y los think tanks no escapan a este axioma. Siempre hubo “centros de pensamiento” y sus dinámicas no difieren mucho de la situación en los think tanks actuales. Éstos últimos en su forma actual nacieron hace apenas un siglo y todos bajo la afable descripción que antes relataba: desinteresadas organizaciones que investigaban para ofrecernos un mundo mejor. 100 años después muchos laboratorios de ideas siguen apareciendo con esa intención, pero otros muchos ni siquiera disimulan. Fue en los 70, cuando se nos rompió el amor de tanto usarlo, el momento en el que emergieron los “advocacy think tanks”, curiosamente al mismo tiempo que se empezaba a imponer la doctrina neoliberal fruto de la estrategia marcada por la Sociedad Mont Pelerin. ¿Quién ha olvidado a la Fundación Heritage? Así grupos de investigadores independientes o simplemente contratados por los gobiernos para su asesoramiento, pasaron a ser los famosos los think tanks que conocemos en la actualidad. Las clases pudientes y dirigentes de la sociedad no tardaron en comprender las posibilidades que los laboratorios de ideas ofrecían.

En la actualidad se calcula que existen entre 5000 y 6000 think tanks en todo el mundo, de los que más o menos una cuarta parte están radicados en EEUU. Como soy español, paleto y mesetario, me centraré en nuestra amada nación y se calcula que en España hay en torno a los 60 think tanks, cada uno de diverso pelaje.

Muchas veces confundimos los lobbies o grupos de presión con los think tanks y no es una cuestión de ignorancia, sino que hoy en día es bastante complicado distinguir unos de otros. Los segundos son instrumentos de los primeros. A mí me gusta clasificar los think tanks en dos tipos: dirigidos y capturados.

Los think tanks dirigidos son aquellos que son creados o están vinculados directamente con grupos de interés. Un ejemplo clásico es el de los laboratorios de ideas vinculados a los partidos políticos. Conocidos casos como FAES al PP, Fundación Alternativas al PSOE, la Fundación de Investigaciones Marxistas al PCE, la Sabino Arana al PNV… son ejemplos junto al decano de estos centros como es la Fundación Pablo Iglesias. Hasta C’s, UPyD y Podemos tienen los suyos. E igualmente las grandes empresas han ido creando diversas fundaciones para “dirigir” el debate público y de ideas. Así han ido apareciendo organizaciones como el Círculo de Empresarios, FUNCAS o la Servicio de Estudios del BBVA, así como decenas de fundaciones similares. Todas ellas en sus estatutos citan nobles intenciones, pero a casi nadie se le escapa que son organizaciones creadas a la mayor gloria de las instituciones que las crearon.

El único objetivo que puede tener una empresa a la hora de crear un think tank es la de crear un marco científico-ideológico para defender sus propios intereses. Poniendo por ejemplo al BBVA, ¿qué interés puede tener en mantener grupos de investigación que hagan públicos sus resultados? Algunos os dirán que es cuestión de responsabilidad social o de obtener resultados aplicables a su actividad. Pero en un mundo empresarial competitivo a ninguna organización le interesa difundir los “descubrimientos” que hagan sus “investigadores”, ¿imaginan a los de Apple publicando toda la información relativa a su próximo IPhone sin haberla patentado? Los verdaderos “investigadores” de las corporaciones son los analistas que están contratados y de los que no veréis ni un solo informe o recomendación en prensa. Prensa que también forma parte de los instrumentos con los que las corporaciones compran consenso. Por eso en los medios verán muchos informes de think tanks corporativos y de partidos políticos, pero pocos de otras organizaciones que también son laboratorios de ideas pero que no pertenecen al contubernio empresarial.

El segundo tipo de think tanks es el que denomino como “capturados” y al final en la práctica se diferencian poco de los anteriores. Nacen como proyectos independientes, pero poco a poco acaban orbitando alrededor de un grupo de interés. Dentro de este grupo figuran viejos amigos del blog, como la gente de FEDEA-Nada es Gratis o incluso Politikon camina en dicha dirección, por eso ambas se han acabado constituyendo en asociaciones. Para tener un blog y hacer divulgación no es necesario montarse una asociación, para recibir donaciones u optar a financiación pública sí es necesario. La historia de los chicos de Nada es Gratis y su paso de FEDEA es un ejemplo clásico de todas las características que definen a un think tank capturado.

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada nació y sigue siendo un Centro de Estudios vinculado al Banco de España, de la mano de Luis Ángel Rojo al principio parecía una buena idea. Pero todos los laboratorios de ideas se gobiernan a través de Patronatos y éstos últimos van siendo colonizados por elementos procedentes de las mayores empresas del país o personajes de la política, da igual que sea el prestigioso Real Instituto Elcano o la propia FEDEA. El motivo no es otro que las ingentes aportaciones económicas que reciben los think tanks por parte de las grandes empresas. De la mano de Pablo Vázquez, qué casualidad ahora mismo en RENFE bajo dedazo pepero, fueron desembarcando varios de los elementos que fundaron lo que hoy es Nada es Gratis y que tanta gloria han dado a este espacio. Cuando nuestros amigos decidieron ejercer de think tank con sus famosas propuestas, muchos fueron los que les afearon la conducta argumentando que su opinión era simplemente poner negro sobre blanco el interés de los grupos de presión que les financiaban. Ellos siempre negaron la mayor, FEDEA era una fundación super-independiente que actuaba contra el Establishment. Al final se dieron de bruces con la realidad y salieron protestando de FEDEA precisamente aludiendo a presiones políticas y económicas, como ya les conté en su momento. Se pasaron media vida negando que eran los tontos útiles del gobierno y del IBEX-35 y se acabó demostrando que su posición en FEDEA dependía precisamente de ser los tontos útiles del gobierno y el IBEX-35. Recordemos que tampoco tenían ambiciones políticas y ya tenemos a Cuñaricano en la ejecutiva de un partido.

Estas disquisiciones sobre la independencia de los think tanks “capturados” son un clásico y posiblemente aparte de las propias investigaciones que llevan a cabo, sea la principal función de los mismos. Por eso personajes como Garicano, Jorge San Miguel salieron de sus respectivos chiringuitos. Cualquier vinculación con partidos o con grupos de presión inmediatamente te descalifican para pertenecer al centro de ideas “capturado”. Es la norma no escrita de todos los laboratorios de ideas que se dicen independientes. Pero la realidad, sean nuestros amigos del Letiziado o sea cualquier otro chiringuito, es que se cuidan muy mucho de ser identificados como capturados. ¿Cómo lo hacen? Pues muy sencillo y como de costumbre, haciendo justo lo contrario a lo que suelen predicar para los demás.

¿Cuántas veces han leído o escuchado a tripulantes de think tanks hablar de “transparencia”? Todo se soluciona con transparencia, ¿las Administraciones Públicas? Transparencia. ¿Los partidos políticos? Transparencia. ¿Las persianas de mi vecina? Transparencia. Pues se lo pueden imaginar, una de las características de las que adolecen los laboratorios de ideas, a nivel internacional y sobre todo a nivel nacional es por su extraordinaria opacidad. ¿Por qué unas organizaciones sin ánimo de lucro que miran por el bien común van a querer ocultar sus cuentas y sus donantes?

Los datos que ofrece el proyecto Transparify no dejan en muy buen lugar a estas organizaciones. La mayoría no son transparentes y la nota media, sobre una escala de 5, está en un escaso 2,6. En el caso particular de nuestra querida España, ¿qué piensan que ocurre?

transparencia think tanks

Exacto, atendiendo al trabajo de otro Centro de Estudios, la Fundación Ciudadanía y Valores, los laboratorios de ideas españoles son más oscuros que el sobaco de un grillo. Con alguna excepción nadie ofrece información detallada de los financiadores de su organización. Los de Nada es Gratis o los de Politikon le pedirán a los gobernantes “transparencia”, mientras ellos no te dirán quién les hace las donaciones. Seguramente sean gente muy independiente, al mismo tiempo que poco coherente.

Pero en realidad y a pesar de la opacidad que demuestran, la gran mayoría de think tanks sean dirigidos o capturados son financiados por las grandes corporaciones. Combinados con la financiación pública, bien competitiva o bien directamente a dedo, forman la columna vertebral de los ingresos de estas organizaciones en nuestro país. Para quien tenga dudas, una imagen vale más que mil palabras:

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Esta es la muestra de cómo las corporaciones, junto a otras acciones de las que hablaré en un futuro, compran el famoso “consenso”. Como la supervivencia de estos centros de investigación depende de tener los fondos necesarios, los donantes van haciéndose fuertes en las instituciones. Ahora bien igual que pasaba con los lobbies, con los think tanks pasa algo parecido. No hay un teléfono rojo en la Secretaría donde llama gente poco recomendable.

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Nadie llama a los investigadores para que publiquen cosas según conveniencia de las instituciones financiadoras. Simplemente las organizaciones van sumando o retirando apoyos a aquellos chiringuitos según les sean más o menos favorables. No sólo apoyo económico sino también mediático. Dentro de la estrategia de las corporaciones para la compra del consenso, estos laboratorios de ideas van ganando protagonismo gracias a su comportamiento. ¿De quién son los medios de comunicación? ¿De quién son los think tanks? De la respuesta a estas preguntas se desprenden los motivos por los que los informes de algunos think tanks o la opinión de determinadas personas en los principales medios de comunicación es tan recurrente, en comparación con otras organizaciones o personas con opiniones distintas. Si el objetivo de cualquier think tank es influir en el debate público, ¿qué mejor manera que tener tu columna semanal en El País o que te inviten a las numerosas tertulias que proliferan en los medios? Sobre todo si los medios son tuyos.

Pero este no es un proceso organizado, hay múltiples actores que intentan ejercer su influencia en distintas direcciones: partidos, sindicatos, empresarios, ciudadanos… Todos utilizan los “laboratorios de ideas” para su interés y colisionan entre sí. No todas las empresas del IBEX-35 tienen los mismos intereses, pero sí tienen intereses comunes. Por lo que cada una a su manera entiende que financiar estas actividades “intelectuales” les lleva a cumplir sus objetivos. En esa lucha confusa, igual que pasaba con los lobbies, el que tiene más recursos y contactos es el que más se acerca a sus objetivos  ¿Y cuál es el objetivo de una empresa? Pues ganar dinero, lo demás es creer en unicornios. Mientras tanto sus peones, los investigadores que trabajan en ellos, viven inconscientes de su situación de captura o simplemente utilizan los think tanks como plataformas para sus intereses personales. Esto último tiene que ver con otro método para imponer el consenso: comprar investigadores y profesionales.

Recientemente hemos tenido una muestra de cómo los muy independientes e inteligentes think tanks pueden intentar manipular la opinión pública, sin tener demasiado cuidado en que no lo parezca. A propósito del proceso soberanista catalán, no fueron pocos los banqueros quienes además de amenazar a los catalanes con marcharse, emplearon el argumento de que al hacerlo una concentración en el sector bancario catalán encarecería y dificultaría el crédito debido a la falta de competencia. Curiosamente son los mismo que financiaron hace poco más de un año, un estudio por el que mostraban que el sector bancario español era el más “concentrado de Europa”. Según los “himbestigadores” del BBVA Research, la concentración bancaria en España no derivaba en problemas de competencia. Si la marcha de los bancos españoles de una hipotética Cataluña independiente derivaría en una concentración bancaria contraproducente, ¿fue el rescate y la organizada concentración bancaria en nuestro país contraproducente para nuestra economía? Y así con todo.

Por estos motivos los think tanks, organizaciones que empezaron y siguen empezando a veces con las mejores intenciones, acaban siendo fagocitados por los grupos de interés empresariales. Combinados con la captura de los medios de comunicación, la captura de los científicos en los ámbitos académicos y la captura de los legisladores, son la estrategia a través de la que las corporaciones compran el consenso.

Ya pueden quitarse el gorro hecho con papel de aluminio, por lo menos hasta la próxima entrada conspiranoica.

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¿Pueden las corporaciones comprar el consenso?


Sí. Podría acabar de esta forma la entrada, pero seguro que estarían molestos conmigo por la mala broma.

La pregunta que formulo tiene que ver con un asunto que no por ser polémico y encender arduos debates se le presta la suficiente atención, sobre todo en nuestro país. Me refiero a todo lo relativo a los llamados lobbies o grupos de presión. Sólo en los últimos tiempos con la llegada de nuevos actores al panorama político se ha tratado este asunto, no siempre de la manera más adecuada. Y posiblemente sea un asunto muy relevante para conseguir una sociedad democrática saludable.

Lo habitual es que asociemos los lobbies como un invento americano, de hecho esa denominación se suele atribuir a los tiempos de la Guerra de Secesión, cuando el General Grant se instaló en el lobby (vestíbulo) de un hotel tras el incendio de la Casa Blanca. Allí iban los lobistas o cabilderos a ver qué rascaban.

En realidad los angloparlantes nunca fueron tan buenos inventando cosas como ofreciéndoles un nombre adecuado. Los grupos de presión o los lobbies llevan existiendo desde los inicios del hombre. Desde el chamán que le comía la oreja al líder de la tribu, siempre hubo grupos de presión que intentaron influir en los “reguladores” para obtener su favor. Lo único que ha cambiado desde los tiempos tribales es la complejidad y la sofisticación de nuestra sociedad, por consiguiente los mecanismos de presión también se han ido adaptando. Siempre hubo grupos con un notable éxito: nobles, religiosos, militares, sindicatos… Todos ellos fueron y son grupos de presión intentando conseguir influencia sobre los gobernantes.

Se suele ver a los lobbies o grupos de presión como unos contubernios de ricos gordos con chistera, al estilo capitalista siglo XIX, que conspiran secretamente para dominar el mundo. Algo así como esto:

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Os digo una cosa, si el grupo de Bildenberg realmente fuera tan peligroso, no sabríamos de su existencia.

Como decía antes, este mundo es un poquito más complicado de lo que imaginamos y la actuación de los lobbies dista mucho de ser un coto exclusivo de potentados, organizados con metodología prusiana. Cualquiera puede ser lobista e intentar ejercer su capacidad de influencia. Y no todos los potentados tienen exactamente los mismos intereses.

Ahora bien, una cosa es una cosa y seis media docena. Escuchar a aspirantes a tripulante de think tank o lobistas profesionales “estilo Chenche“, decirnos que esto de que los ricos gasten ingentes cantidades en la materia no es un gran problema o que sirven para mejorar nuestra democracia, muestra lo fuera que viven de la realidad o… que como aspirantes a lobistas tienen un serio conflicto de interés. El argumento sobre el que construyen el discurso consiste en que vivimos en sociedades democráticas y los políticos necesitan los votos para perpetuarse, por lo que se produce un equilibrio e incluso una superioridad por parte de los lobbies ciudadanos respecto a los actuales grupos empresariales. Se le suele aderezar al argumento con casos de éxito, ¿quién no conoce gobiernos que han cambiado de opinión tras la presión ciudadana?

El argumento puede parecernos correcto y de hecho es correcto. Sólo tiene un pequeño problema: lo más probable es que no ocurra. Precisamente si se destacan tanto los triunfos de los lobbies ciudadanos es por su excepcionalidad. Imaginen que quieren organizar una cena con sus amigos. Si invita a tres o cuatro le será mucho más sencillo hacerlo que si fueran veinte o treinta. Pasa un poco lo mismo con el lobbismo, que un grupo más pequeño, mejor organizado y financiado será mucho más eficaz a la hora de conseguir influencia. Conforme más numeroso es un grupo es más heterogéneo, más complicado de organizar, disciplinar y jerarquizar. Imaginemos que algo dependiera sólo de sobornar a un político, ¿que será más sencillo? ¿Que las 35 empresas del IBEX pongan un millón de euros cada una o que 35 millones de españoles pongan sólo uno? El que piense sólo en la aportación monetaria, que se acuerde de Lola Flores. Por eso lo del lobbismo es una cuestión de posibles y de probables. Nadie tiene más posibles y probables que los ricos, hoy en día los ricos son corporaciones. Y no sólo es un tema de dinero, sino también de acceso a los grupos de decisión.

Esto nos lleva a la cuestión inicial, ¿pueden las corporaciones comprar el consenso? Mi opinión es que sí y de hecho lo intentan todos los días. Pero como antes relataba no es un proceso claro y organizado, sino una guerra de todos contra todos y en esa confusión el más fuerte es el que prevalece. ¿Cómo lo hacen? Pues de varias maneras, que por cierto no son tan distintas de las utilizadas hace siglos. Por entonces un combo de nobleza+clero influía en los legisladores o directamente asumían ese rol. El legislador era un noble, sostenido económica y militarmente por nobles, a los que se le sumaba el consenso ideológico que dictaban los religiosos. En la Europa medieval la “mayoría silenciosa” estaba más atenta de su salvación para el Día del Juicio final que en su situación terrenal, cosa que era posible gracias al trabajo inestimable de evangelización de la iglesia católica. Y mientras el monarca o gobernante fuera lo suficientemente benévolo con estos grupos, su estabilidad estaba garantizada. Si se salía del tiesto “votaban” a otro.

¿Cómo consiguen las corporaciones ser tan influyentes? Pues de forma similar a otros tiempos. Puede ser de forma directa gracias a lo que se denomina “captura del regulador“. Sí, es otro invento de siempre al que los angloparlantes le pusieron un acertado nombre. Para poder capturar a un buen regulador se utilizan diversas técnicas, como son las famosas “puertas giratorias“, la financiación del partido o el más descarado soborno. Pero estos métodos conocidos y tradicionales tienen el inconveniente de que son reconocibles, poco estéticos y por tanto poco éticos. Por eso las corporaciones tienen otros métodos complementarios que les resultan mucho más eficaces, desactivan toda oposición que otros grupos de presión puedan ejercer y evita la acción de los “cabilderos democráticos”. ¿Cómo se hace? Exacto, comprando consenso o sentido común. Si todo el mundo está de acuerdo contigo, no hace falta sobornar políticos.

¿Comprar consenso? ¿Eso cómo es? Mi intención es comentarlo en las próximas entradas, como siempre desde el cuñadismo más atrevido y confeso, de forma breve como exige este medio. Porque el tema da para enciclopedia. Así que les emplazo para próximas citas dónde veremos cómo las corporaciones pueden comprar consenso para que sus intereses particulares sean considerados de sentido común.

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Mythbusters


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Es llegar el verano y además del caloret, los madrileños a la playa, la canción del verano o las charlas de tu cuñado, también llegan a los medios de comunicación los conocidos como “contenidos de mierda”. O mejor dicho aumentan su proporción, consecuencia tanto de la falta de actividad como de los periodos vacacionales del personal titular. Hoy por ejemplo en TVE tenemos la noticia de que cuando aumenta el calor, aumenta la venta de abanicos. Si además ya de por sí el medio o web en cuestión es de calidad dudosa, la situación no puede ser más adversa y te puedes encontrar perlas como la siguiente:

La precariedad laboral es un mito: el 75% de los trabajadores son indefinidos

Va en serio, un diario supuestamente económico ha publicado esto. Ya sé que el grupo Libertad Digital se caracteriza por cojear más que El Langui, pero lo de dejar al becario a cargo de la elección de contenidos puede llevar a semejante esperpento. Como es lógico y normal, al ser una ocurrencia publicada en uno de los mass media “liberales” de nuestro país, la repercusión y sobre todo la falta de sentido del ridículo acaba proliferando en consecuencia. Véanse algunos comentarios en el Tuister citando a Pablo Iglesias, la izquierda, los sindicatos y demás grandes éxitos. Algunos siguen agrandando su leyenda.

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Lo dicho, debe ser que en LibreMercado andan un poco escasos de contenido y a alguien se le ha debido ocurrir la feliz idea de que un tal Daniel Nagore haya tenido la oportunidad de publicar y firmar la ocurrencia en cuestión. Al parecer el tipo ha decidido consagrar su “producción intelectual” a “cazar mitos”, cosa que como entenderán a un servidor no le puede parecer mal. Otra cosa es que se le dé bien y si combinas un medio de amplia difusión en bermudas y chanclas con un montón de integristas deseosos de satisfacer su sesgo de confirmación, cualquier cota es superable.

La verdad es que el artículo no tiene desperdicio, hasta cita a los Politikon que se han debido revolver en la toalla, además de por la molesta arena porque son muy sentidos con la situación del precariado. Hasta al Floren se le ha quedado el culo-carpeta. El caso es que el argumento sobre el que exclusivamente pivota su destrucción del mito es que la mayoría de los trabajadores tienen un contrato indefinido, por lo tanto la precariedad no es real. En su particular cruzada contra la “sabiduría popular del ciudadano medio” la criatura confunde el tipo de contrato por el que está afectado un colectivo, con “cuántos contratos en nuestro país son indefinidos (de calidad), y temporales (precariedad)”.

Según nuestro amigo Daniel, “se ha asentado en nuestro país el mito y percepción general de que el empleo temporal, precario y de carácter de subempleo es mayoritario y superior al indefinido”. A lo mejor lo que se ha asentado en nuestro país es la certeza de que el empleo que se crea es mayoritariamente temporal, pero que la realidad no le estropee un buen titular sensacionalista.

“A la vista de los datos” que dice ofrecernos el autor, se puede comprobar que “la evolución histórica es claramente creciente”. Por lo visto la historia comienza en 2002 y antes todo era campo, vino, rosas, felicidad y funcionarios. Por cierto lo de obviar trabajadores del sector público como precariado también tiene lo suyo. Como Daniel “rechaza nuestra realidad y la sustituye por la suya”, olvidó que en realidad la serie histórica sobre temporalidad comienza mucho antes. Él nos demostrará que la precariedad laboral son los padres, pero se olvidó que debido a un cambio metodológico a partir de 2002, afectando sobre todo a la definición de parado, debería ir a buscar los datos anteriores a otro sitio. Es lo que tiene el calor, que te vuelve perezoso y no tienes ganas de trabajar un poco.

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Lo de que la evolución histórica ya no sea tan creciente es fruto de la casualidad y a Eurostat los datos se los proporciona el enano de la burundanga. Si aplicamos la “sabiduría” de Daniel Nagore antes de 1984 no existía la precariedad laboral y esto con Franco igual no pasaba. La realidad es un poco distinta, imaginen que tienen en su casa un montón de personas con camisetas azules y empiezan a entrar un montón de personas con camisetas verdes. El efecto inmediato es que la proporción de “los verdes” aumentará en consecuencia, pero si los de la camiseta verde salen de la casa rápido mientras los de camiseta azul permanecen mucho más tiempo, al final éstos seguirán siendo mayoría. E incluso puede darse la circunstancia de que aunque entren más personas con camiseta verde, si también salen más rápido los azules sigan siendo mayoritarios. Por eso aunque un mercado laboral sea muy precario, lo habitual será que los indefinidos acaben como colectivo mayoritario. Para nuestro amigo que haya mucha gente con camisetas verdes debe ser un mito, porque como no sale de casa sólo ve camisetas azules sin pensar en quien está entrando y saliendo de su casa. Y tiene parados con camiseta amarilla fuera para aburrir.

Entonces si la mayoría de trabajadores tienen un contrato indefinido, ¿por qué la “sabiduría popular del ciudadano medio” dice que la mayoría de empleo es temporal? Bueno, primero como decía al inicio igual el supuesto mito se lo ha inventado y excepto su cuñado nadie dice que la mayoría de trabajadores sean temporales, sino que la mayoría de empleo que se crea es temporal. Lo que lleva a lo segundo y es preguntarse por qué esta criatura a la hora de “estudiar” la precariedad laboral no ha tenido la ocurrencia de comprobar las cifras de contratación. Será otro despiste y no otra muestra de ineptitud.

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No sé por qué los españoles tendrán la extraña percepción de que la mayoría de empleo que se crea últimamente es temporal, menos mal que dentro de los libertarios patrios tenemos tremendos intelectuales para sacarnos de semejante error. De hecho es incorporarse uno al mercado laboral y legendario no es el contrato indefinido, sino lo que me tomo con mi refresco favorito.

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Como lo de la precariedad laboral es un mito inventado por peligrosos comunistas ansiosos de repetir lo de Paracuellos, también suponemos que el escaso precariado en España habrá mejorado su estabilidad. Bueno, o a lo mejor es lo contrario.

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Todo esto realmente no importa si tu único objetivo es buscarte algún argumento para autoconfirmarte una idea preconcebida. Tiene su aquel que el mismo señor capaz de escribir este párrafo…

Es la lectura parcial (dar un dato concreto, pero no el cuadro completo) de esta encuesta la razón principal por la que, en función del medio de comunicación, partido político o sector ideológico, se obtienen conclusiones diferentes. Y si se realizan en un entorno de desempleo masivo, el sesgo a realizar estadísticas que midan aspectos negativos es muy alto.

… sea el mismo que sentencie que la precariedad laboral es un mito en base a un dato concreto, que además no es el correcto para entender el fenómeno que pretende explicar. La nueva camada del libegalismo español pega fuerte y en cada línea es capaz de superarse, tanto que nuestro amigo es capaz de empezar diciendo una cosa y acabar demostrando más o menos la contraria.

Es lo que tiene embarcarse en comparaciones “históricas” con otros países, que entras en una especie de trance producto de la emanación de conocimiento e igual acabas teniendo que pedir “perdón por el retraso”. Sin ningún rubor coge unos cuantos países y se prepara un gráfico donde se ve claramente que la proporción de trabajadores con contratos indefinidos es menor en España que en el resto de países mostrados. Por cierto, ahora parece que “evolución histórica” sí que comenzaba a finales de los 80 y que ya no es tan creciente. Tampoco debió fijarse mucho en los dibujitos que le ponen los funcionarios europeos en la misma web que el figura enlaza, mostrando las tasas de temporalidad en los diversos países de la UE.

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Por supuesto no faltan los principales lugares comunes, como destacar a Dinamarca porque tiene “una de las regulaciones del mercado laboral más liberalizadas del mundo”, un mito que por supuesto nuestro amigo nunca se ha preocupado en analizar, no sea que también fuera falso. Por supuesto no falta tampoco el argumento de übercuñao, por el cual como el resto de países están más industrializados tienen más contratos indefinidos que España, quien vive del Turismo. Sí, ya sé que justo encima nos recomienda y enlaza a un artículo de Politikon que viene a decir exactamente lo contrario. ¿Qué más da si esto es liberalismo? Si dicen lo que pienso vale y si no… pues lo mismo. Los de Politikon se piensan que los emprendedores patrios construían pisos por la temporalidad y no porque su precio subiera un 10%. mientras que este muchacho se piensa que como se construye mucho forzosamente se hacen contratos temporales. Otro que no ha entendido qué expresa realmente la tasa de temporalidad, para variar.

¿Cómo va a pensar el español medio que hay mucha precariedad? ¡Son falacias! Hágase la luz y a través del inestimable trabajo de Daniel Nagore conoceremos que la cifra de subempleo es “la cifra es la más alta de toda la Unión Europea”.  O tampoco, si se hubiera mirado la misma tabla que enlaza se habría dado cuenta que es mayor en Chipre. ¿Quién os ha dicho a vosotros que las cifras y conclusiones que ofrece nuestro amigo deben corresponderse a la realidad? Esto es un non-stop y además amenaza con regresar.

Así que en esas estamos, alguien ha tenido la feliz idea de dejarle un espacio a su colega para desarrollar sus ocurrencias, aunque sean memeces indignas hasta para Libertad Digital. Ha nacido un nuevo cazador de mitos o mejor dicho otro iluminado que se dedicará a confirmar los sesgos de los libertarians hispanos aunque sea a través de datos equivocados o contradiciéndose en el siguente párrafo. Algunos son muy de los “Mythbusters” y otros somos más de los “Ghostbusters”, pero sólo por Bill Murray.

Bueno Jaime, podemos decir que quien decía que la precariedad laboral es un mito, en realidad no tenía ni pajotera idea de lo que estaba hablando.

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Bonus track: No me puedo resistir, tengo que añadir algunas consideraciones que había pasado por alto. Por ejemplo para mostrar cómo nuestro amigo Daniel hace que sus datos de trabajadores afectados por contratos indefinidos exageren un poco su tendencia.

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Uno de los trucos que se pueden utilizar para magnificar o atenuar tendencias consiste en adaptar el eje y. Por eso una buena práctica consiste en empezar siempre los gráficos de datos desde el valor cero. Conocidos ejemplos de gráficos que incumplieron estas reglas pueden verlos aquí. En defensa de nuestro querido autor, hay que decir también que en un gráfico de líneas puede adaptarse el eje y, siempre y cuando esto facilite la comprensión de los datos para el lector. Si no se pudiera apreciar la tendencia estaría justificado manipular el eje. Que tampoco es el caso.

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¿A que parece otra cosa? Como vemos no sólo fue lo suficientemente “despistado” para olvidarse de los datos anteriores a 2002 o del subempleo en Chipre, sino que fue lo suficientemente “espabilado” como para adaptar los ejes y así “facilitarnos la comprensión”.

Por otra parte el flame que ha tenido con Florentino Felgueroso, véase la historia y quién diría que me iba a alinear con alguien de FEDEA-NeG, ha sido todo un repaso de los motivos por los que el artículo es un completo truño.

El argumento de Floren y en la línea de lo aquí expresado pone en tela de juicio el sesudo “estudio” sobre precariedad laboral basándose sólo en un dato que además ni es el más adecuado. Como era de esperar el elemento es de esos que se dicen “razonables”, aunque nunca se bajen del burro.

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En realidad a este tipo de personas lo que les gusta es el debate basado en que le den la razón. Porque ante la sucesión de aspectos que Floren le presenta, al final lo único que es capaz de decir es que le han cambiado el titular.

yonohesidoLo que también queda claro es que en su momento no le importó demasiado la manipulación del titular.

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Así que lo único que le queda es abundar en su mito inventado.

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Me han dado ganas de preguntarle por alguna encuesta o estudio que revelara la existencia del mito, pero es que me ha coincidido con esto y he desistido.

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Pero es que no sólo se inventa un mito, lo pretende desmontar con datos inapropiados, manipula los gráficos, dice una cosa y se contradice en el siguiente párrafo o no sabe leer ni los artículos y tablas que enlaza. Cuando Floren le dice que para medir precariedad de un mercado laboral hay que hablar también de parados, sueldos, contrataciones, tiempos de permanencia, rotación, etc., el personaje se escuda en que él de todo eso no estaba hablando. Aunque fuera imprescindible para estudiar el asunto del que pretendía hablar.

Y ahora fíjense en el titulo que le pone al gráfico con las escalas “chungas”:

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Ni en el título consigue acertar, igual si quieres expresar la “evolución histórica” de los contratos debes hablar de contratación y no de población ocupada. La criatura te deja la boca abierta como el Papamoscas.

Como chimpún final y por si no les ha parecido que hago suficiente sangre vamos a imaginarnos, llámame loco, que el “mercado laboral” al que se refiere este intelectual no son sólo los ocupados, sino también incluye a los que demandan trabajo.

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¿A que mola? Es una gilipollez similar circunscribir la medición de la precariedad laboral a este dato, pero como este es el nivel podemos decir que…

La precariedad laboral no es un mito: el 52% de la población activa está parada o tiene contrato temporal.

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Las premisas erróneas a favor del contrato único


Dos meses después de publicar un tweet, parte de la serie que le dediqué al tercer acto de presentación de medidas económicas de Ciudadanos, recibo respuesta de un amable usuario:

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Esta respuesta me pone tras la pista de la serie de tweets y artículo que Manuel Alejandro Hidalgo prepara con el fin de defender el contrato único y responder a las habituales críticas.

Como de costumbre la táctica de la mayoría de defensores del contrato único, y no parece el caso de Prof. Hidalgo como veremos, consiste en buscar justificar a base de alguna certeza un discurso que en realidad tiene muchas sombras. Por suerte para ellos lo habitual es que los críticos a las propuestas de contrato único no suelen estar muy acertados. Claro que también los defensores, como llevo mostrando prácticamente un lustro, tampoco es que tengan ni mucha razón ni buena intención. Quizá lo más reseñable tanto de esta interpelación que me hacen en Twitter, como de ese bonito dibujo que nos ha diseñado el Sr. Hidalgo, es que de cierta manera me da la razón. Ni hay contrato único en Dinamarca (ni en ninguna parte), ni se parece al engendro que propone Cuñaricano.

Como llevo diciendo hace mucho tiempo, el problema con el famoso “contrato único” no tiene nada que ver con el concepto. “Contrato único” es un concepto vacío, pero creado con la notable mala intención de manipular el debate. No es lo mismo decirle a la masa de trabajadores que propones un contrato único indefinido para todos, que propones un despido único (y más barato) para todo el mundo. La utilización demagoga de los precarios, los jóvenes y los parados es la excusa perfecta de la mayoría de defensores del contrato único para intentar justificar lo que la mayoría de trabajadores no aceptarían ni relleno de chocolate.

Esto no tiene nada que ver con un contrato único, sino con un despido único. Lo cual en sí mismo no es ni bueno, ni malo, ni todo lo contrario. Por eso también siempre comento que si quieres desarmar determinadas propuestas de “contrato único”, lo mejor es tener tú mismo una propuesta de despido único. A ser posible una propuesta que sea favorable al conjunto de trabajadores. Acabarán descubriéndose y acabarás demostrando que en realidad todos estos sufridores por los precarios están más preocupados de los beneficios empresariales y por igualar a todo el mundo en la precariedad, que es lo “productivo”. Que es una posición legítima, pero pueden empezar por ahí en vez de hacer “populismo”, esa palabra que como “regeneración democrática” está de moda sin que sepamos muy bien a qué se refieren. Así que la mejor forma de abordar a los defensores del despido único es simplemente abrazar el concepto.

Porque al final lo que pretende demostrar el autor del susodicho gráfico es que cuando dicen que no se aplica a ningún país… ¡es verdad! Pero que supuestamente sí existe porque los costes de despido de las diversas modalidades son similares. O sea, que aquí uno siempre ha tenido razón y a esta gente le importa tres pimientos la temporalidad, es el coste del despido. Y lo hacen porque como de costumbre o no saben o no quieren saber ni qué es la temporalidad, ni qué representa realmente.

En el imaginario del Letiziado, el mundo Politikon o los náesgratis & friends, y parece que el Prof. Hidalgo lo comparte, no hay trabajos “temporales” porque existan ventajas comparativas que lleven a dicho modelo, sino porque la acción política y la legislación lleva a que esto ocurra. Su argumento es una verdad a medias, porque ciertamente estas ventajas pueden acentuarse o acrecentarse por la regulación. Pero igualmente habrá que preguntarse si lo inteligente es defender esa ventaja comparativa o destruirla. Si consigues crear otra distinta puede salirte bien la jugada, pero si fallas no tendrás ninguna y tu país perdería la carrera de competitividad. Así que según estos iluminados un señor de Benalmádena no abre un chiringuito porque tiene sol, playa y turistas a punta pala o porque lleve 20 años trabajando la hostería local y es lo único que sabe hacer. Es porque no hay un contrato único y si lo hubiera montaría una fábrica de estufas para la distribución por la comarca, porque además la empresa del cuñao del consejero de Empleo le va a dar un cursillo. Este es el nivel.

En realidad tienen razón cuando dicen que la alta tasa de temporalidad en España viene dada por la legislación laboral en nuestro país. Al mismo tiempo y como dije antes, ellos la temporalidad parece que ni la entienden, ni la quieren entender, ni la van utilizar con más objetivo que colarnos sus engendros. ¿Por qué digo esto? Porque la tasa de temporalidad no tiene nada que ver con lo que nos va a durar el trabajo. Que tengas una alta temporalidad, aunque parezca sorprendente, no va a dictar si en tu país la gente acumule menos antigüedad en sus trabajos.

La tasa de temporalidad lo único que nos muestra es la proporción de contratos con duración determinada sobre el total. Por lo tanto lo que representa es la ventaja comparativa que supone para un empresario emplear esta modalidad contractual. Sí, de nuevo la ventaja comparativa. Nuestra legislación laboral, pero sobre todo el pasotismo institucional (sindicatos, Estado) y el padefismo de los propios trabajadores permite a quien contrata aprovechar esta ventaja. No les quepa duda de que si estos actores hubieran denunciado los fraudes de Ley en la contratación, la situación para bien o mal sería distinta. Por eso el Prof. Hidalgo se pega golpes en el pecho y se cree que ha desarmado a los críticos con el contrato único, cuando en realidad sólo ha puesto en un lindo dibujo lo que muchos ya sabíamos. Por mucho que nos quieran vender motos, ni los empresarios están en contra del despido único, ni siquiera los sindicatos.

Así que nos encontramos con otro amigo del despido único que a través de un dato correcto construye un argumento que no lo es tanto. El Prof. Hidalgo parece querer vendernos a través de una comparativa “tasa de temporalidad vs diferencia entre costes de despido” que si estos últimos se igualan, esto redundaría una bajada de la temporalidad y en consecuencia en una mayor estabilidad laboral. Pero como he dicho la tasa de temporalidad no tiene tanto que ver con la estabilidad. Nuestra intuición nos dice que conforme la tasa temporalidad fuera más baja, la estabilidad en los empleos sería mayor. ¿Es esto cierto?

Temporalidad vs Permanencia

Como pueden ver la respuesta es “en absoluto”. El mayor o menor empleo de contratos temporales no convierte en más o menos estables los empleos. Países con temporalidad por encima de la media, como pueden ser Francia, Alemania, Finlandia o Países Bajos disfrutan de antigüedades medias por encima de la media. En cambio países con alta temporalidad como Corea del Sur, Suecia o Islandia tienen tiempos de permanencia por debajo de la media. De igual manera países con poca temporalidad como Austria o Bélgica mantienen más tiempo a sus trabajadores en el puesto, mientras que en Dinamarca y Reino Unido la escasa dualidad en sus mercados de trabajo no redunda en mayor estabilidad laboral. España la he dejado aparte por es un país que históricamente ha tenido bajas permanencia pero con la crisis ha pasado al tramo alto, debido al despido de trabajadores con contratos temporales. La especificidad española no cambia el argumento. Por mucho que el Prof. Hidalgo y demás garantes del contrato único nos quieran presentar supuestas pruebas a través de sesudas comparativas internacionales, nada nos hace pensar que la simple rebaja de la temporalidad produciría una mejora en la estabilidad laboral de los españoles. De hecho lo más probable es que una cantidad pequeña de trabajadores aumentara su duración, pero la mayoría la redujera.

Con esto se llega al segundo aspecto que pretende desmontar nuestro amigo con su análisis, que es el debate sobre si el modelo productivo es el causante de la alta temporalidad en España. En realidad el debate de nuevo está viciado por el mismo error de concepto que en el caso anterior: una cosa es la modalidad de tu contrato y otra cosa es lo que te dura el curro.

Para ello utiliza este gráfico en el que pretende dilucidar el efecto composición por actividades, además de compartir uno de los gráficos recurrentes que los chicos de Politikon emplean para hacer campaña:

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El “revelador” gráfico elaborado por Kiko Llaneras, que vale para freír agujas o coser huevos, en realidad parte del mismo concepto equivocado e incluso es aún peor. Déjenme que haga un paréntesis para señalar que a algunos fans la “web de cabecera de Ana Pastor” no les pareció bien criticara a Jorge Galindo y su visión del paro juvenil, mostrando que la proporción del paro juvenil en España no era anormal. Según ellos no es lo mismo el doble de 10, que el doble de 20. Por eso nos tendrán que explicar los motivos por los que le pareció de traca que Kiko argumente que los directores igual que los agricultores tenían el doble de temporalidad en España que en Europa. A ver si se aclaran. Mientras tanto si digo que es aún peor lo de Kiko y su gráfico para desmontar el argumento del modelo productivo, es porque utiliza “ocupaciones” y no “actividades”. Debe ser que en los hoteles no hay gerentes o personal administrativo.

El caso que es que por mucho que le den vueltas nuestros amigos, la composición del modelo productivo de un país sí que tiene que ver mucho con la verdadera temporalidad: lo que te dura el trabajo. Si la tesis de nuestros amigos fuera cierta y la causa de la “temporalidad” y la baja permanencia fuera en su mayor parte la regulación laboral, en todos los sectores la sobreutilización de contratos temporales sería similar. Pero esto no ocurre:

temporalidad actividades EspañaComo es obvio si la tasa de temporalidad expresa la ventaja de hacer estos contratos y la regulación impide hacer ese tipo de contratos para largos plazos, la tasa va a ir siendo mayor dependiendo de la estacionalidad de los trabajos. Se ponga como se ponga Manuel Alejandro Hidalgo, Cuñaricano o su porquero, un contrato único no hará que la campaña de la aceituna se prolongue o que el verano dure 12 meses, igual que nadie arrancará olivos para montar aseguradoras o cerrará su hotel en Salou para reparar motocicletas.

temporalidad spain EU

Como bien apuntan y aciertan nuestros amigos expertos, España tiene una mayor temporalidad en todos los sectores, no hay que ser muy espabilado para adivinarlo si eres el segundo país de Europa en la materia. Pero los “gaps” varían mucho por cada actividad económica y a riesgo de ser cansino el que se piense que los paletas cuando acaben la obra seguirán ejerciendo porque haya contrato único y no porque haya demanda de nueva vivienda tiene mucha imaginación. No tienes la misma probabilidad de un contrato temporal si curras en un banco que pescando atunes.

El caso es que como decía al inicio, el problema de contrato único no su existencia, tanto como la utilización rastrera que durante años llevan utilizando algunos y que cuando les rascas un poquito, parecen los que le hacen las notas de prensa a Juan Rosell. Recordemos a los clásicos como Garicano o Senserrich:

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Parece que Manuel Alejandro Hidalgo no va en esa línea, más o menos adopta una idea similar a mi “propuesta troleo”:

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“…el actual fijo o algo inferior”. Otro día alguien me tendrá que explicar por qué lo guay de las indemnizaciones por despido es que estén “en la media”, otra muestra de que nuestros economistas laboralistas igual que no entienden la tasa de temporalidad, tampoco parecen entender qué es y para qué sirven los costes de despido. Pero se equivoca totalmente cuando dice que lo relevante para el contrato único no es el coste del despido. Como bien pretende demostrar él mismo, el despido es lo único relevante en este debate. El “despido único” funciona exactamente igual con 50.000 tipos de contratos que con uno solo. Si eran erróneas las premisas contra el contrato único, igual de erróneas son las premisas para defenderlo a través de la tasa temporalidad.

Pero no se preocupen, seguirán diciéndonos que las suecas empezaron a venir en 1984 y que el guionista las películas de Alfredo Landa era Nostradamus o que con el contrato único el cocinero del hotel será como un funcionario de carrera. Y si llega el contrato único tendremos a los Manueles Alejandros Hidalgos, los Luisitos Garicanos o los Kikos Llaneras proclamando que han solucionado el problema de la temporalidad en España, podrán un gráfico muy bonito con una tasa de temporalidad del 0%, mientras tú vas a darte de alta como demandante de empleo en las oficinas del SEPE.

 

 

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