Estibadores contra administrativos de universidad (II)


En el episodio anterior trataba superficialmente el conflicto de los estibadores y mostraba mi opinión sobre los motivos que llevan a ese colectivo a conseguir mejores condiciones laborales que otros: porque se movilizan, están unidos y suelen enfrentarse a enemigos poco resistentes. Pero todo era una excusa para hablar de otro colectivo muy concreto y cuya actitud quería contraponer a la de los estibadores: el Personal de Administración y Servicios de las universidades y en concreto el de la Universidad Carlos III de Madrid.

Para los no iniciados los PAS de las universidades es aquel personal que realiza las labores administrativas en las mismas o quienes realizan tareas que no tienen que ver directamente con la docencia y la investigación. De momento lo dejaremos ahí para comentar que este colectivo es el hijo tonto en las universidades públicas, materializado por ejemplo en el peso ponderado que tienen sus votos en las elecciones a rector. En el caso de la UC3M tienen un peso del 8% de los votos emitidos mientras que catedráticos y titulares acaparan el 54% del voto ponderado a pesar de que numéricamente son más o menos colectivos similares. Así que si alguien quiere ser rector, tiene que ser un catedrático que “capture” a otros catedráticos. Por eso el principal problema de gobernanza de la universidad es que funciona bajo un sistema piramidal en el que una minoría subyuga al resto (estudiantes, docentes e investigadores precarios, PAS…) y no se resolverá con políticos y ricos egresados eligiendo a rectores plenipotenciarios, como van proponiendo algunos espabilados por ahí.

Hecha esta introducción pasaré al caso en cuestión y es el maravilloso proceso de movilidad de los Técnicos de Información y Servicios de la Universidad Carlos III de Madrid. Pido disculpas por las simplificaciones y errores que pudiera cometer, fruto de ser un espectador externo y de querer relatarla para no iniciados.

El asunto es que durante los últimos tiempos en esta universidad se están privatizando funciones y puestos de trabajo del colectivo PAS, sustituyéndose por personas contratadas de empresas externas. Esta situación se ha hecho más visible cuando los Técnicos de Información y Servicios, para que ustedes me entiendan los conserjes, han sido sustituidos por trabajadores de empresas privadas. Para muchos dentro de la casa ha supuesto el descubrimiento de que la Universidad Carlos III de Madrid está vaciando los servicios administrativos con la excusa de la imposibilidad de reposición fijada por ley, siendo sustituidos por estudiantes mal pagados, trabajadores de empresas externas e incluso e incluso falsos autónomos, a la espera de que tiempos mejores permitan colocarles en la próxima oferta de empleo público y eludiendo los requisitos que exige la Ley de Contratos del Sector Público. Pero que a estos trabajadores de las conserjerías, colectivo conocido y estimado por todos, les haya llegado su turno ha hecho que muchos hayan descubierto que hay otro mundo fuera de su área de confort.

Como comentaba el equipo de gobierno de la universidad decide que estos trabajadores son un colectivo “a extinguir” y que su trabajo está dejando de ser necesario. Deben saber que las funciones de este colectivo van un poco más allá de saludar en la puerta. De todos modos deberíamos preguntarle a este equipo de gobierno que si las conserjerías y sus trabajadores ya no son tan necesarios, ¿por qué se contrata a personal de empresas externas para sustituirles? ¿Por qué en vez de trasladarles no se les deja en sus puestos?

No hace falta tampoco ser muy listo para saber que esta lenta pero inexorable privatización de los administrativos de la universidad es una medida inteligente por parte de aquellos PDIs que controlan el chiringuito. Les permite “flexibilizar” el gasto en este tipo de personal, ya que el capítulo de personal está más regulado, además permite un ahorro en gestión de recursos humanos, pagos a la Seguridad Social, costes de despido, derechos de los trabajadores y problemas derivados de la negociación colectiva, trabajadores con vinculación permanente o funcionarial que sean muy buenos o muy malos… Es la misma idea de la externalización de los recursos humanos en las empresas: pagas una cantidad y te olvidas de “problemas”. Si un trabajador “cuesta” 2000 euros, se saca un procedimiento donde el trabajador te salga a 1.500 y esa diferencia la casta de catedráticos y titulares que acaricien el lomo del rector reinante podrán disfrutarla a través complementos retributivos, negros para sus tareas o más dinero para viajes y dietas en sus congresos y workshops.

Hasta aquí el lector podría entender que estos Técnicos de Información y Servicios han sido sustituidos por despido o no reposición de sus puestos, pero el caso es más sangrante porque se eluden todos los principios de transparencia, mérito y capacidad que debe cumplir cualquier proceso de provisión de puestos de trabajo en las Administraciones Públicas. Sobre todo cuando vas a leer el Plan Estratégico de la UC3M para 2016-2022 y te encuentras gilipolleces del estilo de que la contratación debe hacerse por los “principios OTM-R (Open Transparent and Merit based Recruitment)”. En muchos ámbitos reconoceréis a un imbécil porque utiliza términos en inglés con demasiada frecuencia y de manera innecesaria. En la UC3M es hacerlo imagen institucional.

¿Cómo se ha realizado el proceso movilidad de estos trabajadores? Pues como se acostumbra a hacer en esta universidad: a través de un procedimiento opaco y discrecional. Tras asustar a los trabajadores sugiriendo su desaparición como colectivo y su despido, se les invitaba a solicitar un traslado hacia otros servicios universitarios. Además a aquellos trabajadores temporales se les ofrece estabilidad… mientras dure este equipo de gobierno. Para empeorarlo irían a puestos de trabajo cuyas funciones deberían ser cubiertas por personal de grupos o niveles salariales superiores. Además no recibirán el reconocimiento profesional y salarial que debieran por sus nuevas y superiores funciones, sino que se les mantienen sus retribuciones.

El procedimiento de movilidad como decía ni es transparente ni valora las capacidades de estos trabajadores, a los que se les invitaba a apuntarse a una “lista” y serían asignados de forma discrecional en sus nuevos puestos. Dentro de la anormalidad que supone esta situación, lo habitual hubiera sido ofrecer el catálogo de puestos disponibles con igualdad de oportunidades a todos los trabajadores afectados, para que con determinados baremos y requisitos ajustados al puesto de trabajo desarrollado, pudieran presentar sus candidaturas asignando a cada trabajador el mejor puesto conforme a sus conocimientos y habilidades. Pues tampoco, este no es el estilo de la gestión de RRHH en la Universidad Carlos III de Madrid, recordemos a los visitantes de la Juan March con el reciente bonus-track de las Cátedras de Excelencia para amigos o la llamada “movilidad voluntaria” del PAS en la que se asegura una confidencialidad que no se respeta, se ajusta cuentas con disidentes o se coloca al personal en plazas disponibles de manera opaca. Como es de esperar muchos de los Técnicos, sobre todo los más precarios, optan por acogerse a un traslado sin destino definido porque les sugiere algo más de seguridad que mantenerse en unos puestos que se están externalizando. Pero esta crea disensión con otros compañeros que rechazan este proceso y legítimamente pueden pensar que se está traicionando al colectivo de Técnicos y al PAS con su decisión, ya que están colaborando con el proceso de privatización. Gracias a esta táctica de intimidación y división, junto a la indolencia habitual del colectivo PAS, el equipo de gobierno de la universidad ha conseguido que el proceso se haya completado sin apenas oposición.

Aquí es cuando llegamos al agravio comparativo con los estibadores. Ante esta privatización de un servicio que era prestado por este colectivo y que muestra una clara tendencia a la externalización de otros puestos de trabajo similares ¿qué han hecho los trabajadores de la universidad y en concreto el colectivo PAS como principal afectado? ¿Qué han hecho las secciones sindicales que les representan? Se lo pueden imaginar: nada de nada.

Podría parecer una actitud puntual y aislada, pero conviene recordar que hablamos de una universidad que como otras, está pagando sueldos de miseria a los estudiantes por realizar el trabajo administrativo que este colectivo no quiere hacer. Si pasamos su salario a jornada completa un estudiante en “prácticas extracurriculares”, que así se llama la figura, éste sería de 656,25€. ¿Saben si estos sindicalistas o el resto de trabajadores de la universidad han protestado por las mísera condiciones de los estudiantes? Yo tampoco.

Multitud de interinos están contratados en un régimen de precariedad asquerosamente ilegal e inmoral, siendo renovados cada 6 meses con la consiguiente preocupación e inseguridad que les supone. Además es algo que se lleva produciendo desde hace muchos años. Para quiénes no lo sepan y dicho de manera muy somera, los funcionarios interinos son trabajadores que o bien cubren una necesidad temporal o bien ocupan una vacante hasta que sea cubierta en proceso selectivo. Por eso lo lógico sería que los interinos tuvieran o bien un horizonte limitado a la función temporal que desarrollan o bien una relación indefinida hasta que se cubra la plaza. Como se podrán imaginar más allá del postureo sindical, nadie ha levantado un dedo por estos trabajadores ni por la estabilidad de sus empleos. Bueno eso sí, informan puntualmente de que el chanchullo sigue su curso.

interinos UC3M.jpg

Claro que es bastante complicado cubrir las vacantes en estos años de recortes en la tasa de reposición, ya que el rector y sus mariachis han decidido hurtar las plazas de reposición que legalmente correspondían a los trabajadores del PAS para pagar los favores que permitieron a Juan Romo ser el único candidato a rector, ¿recuerdan a quiénes había que comprar para ser rector? En su facultad de reasignar esas plazas el equipo de gobierno decide quitárselas al PAS para dárselas al PDI. De nuevo para los que no estén al tanto, en las elecciones a rector de la Universidad Carlos III de Madrid sólo hubo un candidato. Cosa sorprendente si uno conoce la historia de las luchas de poder en esa universidad desde los tiempos de Goyo, el Padre Fundador, pero menos sorprendente si sabemos que Juan Romo ha sido durante una década Vicerrector de Profesorado y por lo tanto el que repartía “la panoja” entre sus futuros votantes.

Aun así fue tal el ridículo que el susodicho rector, siendo el único candidato, perdió con casi un 60% de voto en contra entre blancos y nulos, pero por supuesto no tuvo ningún problema en tomar el cargo a pesar de que la comunidad universitaria le rechazara. El voto ponderado le permitía tomar el poder.

 

elecciones uc3m.jpg

Si recuerdan cuál era la ponderación de voto entenderán a quién le debe lealtad este señor y si vieran los datos de participación de aquellas “elecciones” mucho más. Y digo “si vieran” porque la Universidad Carlos III de Madrid, que se vanagloria por las mañanas y por las tardes de ser lo más en “transparencia”, no tardó eliminar los resultados de su web para que no constara el ridículo. Se pueden imaginar que el colectivo que recibiría las dádivas participó más que ninguno y fue el que apoyó al “candidato único”: catedráticos, titulares y aquellos que habitan bajo su ala. Mientras tanto los docentes más precarios, los estudiantes y especialmente los administrativos fueron quienes más votaron en su contra. Estos últimos con bastantes razones, pues el candidato organizaba actos a los que les invitaba para acabar reconociendo que desconocía sus problemas y reivindicaciones, y ademas que les daba igual no necesitaba sus votos para gobernar. Así que el rector desprecia a los trabajadores y les roba las plazas que legalmente le corresponden para pagar favores y evitar opositores. Más allá de la simbólica pataleta electoral, ni los trabajadores ni sus sindicatos han hecho nada al respecto. Mucho menos para evitar que se estabilice a los compañeros que están en situación de temporalidad, porque total ya tenemos plaza y si soy liberado sindical ya ni te cuento.

Luego nos reiremos del plagiador de la URJC, de sus sindicatos comprados y de que su delfín haya sido elegido su sucesor. Al mismo tiempo que se desarrollaba aquella polémica, saltó a los medios que el “Magnífico” rector de la UC3M, aunque él no quiera utilizar ese título, había sacado un procedimiento de contratación para agenciarse un chófer por 100.000 euros al año. Es lo que tiene la Excelencia, la meritocracia y la rendición de cuentas. Como ya saben el profesorado está comprado pero ¿creen que el PAS o sus sindicatos hicieron algo al respecto? En absoluto, tuvo que ser un estudiante quien le sacara los colores al rector saliendo en toda la prensa y le obligara a plegar velas. Eso sí, el Sr. Juan Romo ya acudía a todas partes en su lujoso Audi con chófer pagado con dinero público heredado del anterior rector, a más de 200 € el día, sin que nadie se inmutara especialmente.

No ahondaré más en ejemplos para no aburrir, seguramente muchos podrían atestiguar estas y mayores hazañas, pero más allá del pasillo y el corrillo no verás mucho movimiento. Especialmente sangrante es la actitud de los sindicatos, más preocupados por conseguir aún más días libres que por defender al colectivo que dicen representar. Lo más que han hecho los sindicatos que se sientan en la Junta y en el Comité es enviar un correo, eso sí poniendo “EXTERNALIZACIÓN  NO¡¡¡¡”, para que parezcan muy indignados con la situación. Además tienen la suficiente caradura de “hacer un llamamiento a toda la comunidad universitaria por la defensa del empleo público y de calidad”, cuando han sido incapaces siquiera de convocar una asamblea, ver qué apoyos tienen y tomar las medidas eficaces para “ganar el conflicto”. Que sería lo que harían unos representantes sindicales que dicen oponerse a esta externalización.

Medidas eficaces porque al estar liberados y tener mucho tiempo libre les gusta dedicarlo a tocar el pito en la puerta de algún sitio o pidiendo a los demás hacer huelgas inútiles. Lo de la huelga inútil no es broma, hoy 9 de marzo de 2017 los sindicatos de la educación convocan una huelga contra “los recortes”, así en general y después de que el gobierno hable de 100% de tasa reposicón en educación. Como les decía en la anterior entrada las huelgas en los servicios públicos son inútiles y en el caso de las educativas aún más. Seguramente Méndez de Vigo, como Wert en su momento, estarán severamente acojonados ante la nueva performance sindical. Eso sí, cuando ocurren casos concretos y hay que hacer algo más que tomarte un día libre y tocar el pito por la avenida de la ciudad, la combatividad de esta gente se diluye. En el caso que les estoy comentando tuvieron la poca vergüenza de pedirles a los trabajadores afectados que “resistieran”, sin antes recabar y ofrecer el apoyo del resto de trabajadores de la universidad. Luego aparte tenemos a los sindicatos anarcos del lugar vanagloriándose de que ya lo dijeron hace 3 meses . Eso sí, aparte corregir los textos de los demás a lenguaje no sexista en Twitter, en estos 3 meses ni en años anteriores se les conoce actividad sindical reseñable.

Vamos cerrando el chiringuito hasta próximas ocasiones, reiterando mis disculpas por algún error o inexactitud que haya podido cometer. Ya saben que esto no es Nada es Gratis y las críticas son bienvenidas siempre que guarden las formas. Como hemos podido comprobar el colectivo de Personal de Administración y Servicios de la UC3M ha optado por la pereza ante una situación que no sólo afecta a los Técnicos de Información y Servicios sino a ellos mismos. Porque seguramente esta situación se extenderá poco a poco a otros servicios de la universidad. Por eso a pesar que los estibadores no me resulten un colectivo simpático y parte de sus reivindicaciones no me parezcan adecuadas, siempre respetaré que se organicen para defender sus intereses como hace cualquier otro colectivo. Mientras tanto los PAS de las universidades y sus sindicalistas se compran camisetas verdes porque defienden muy fuerte “la educación pública”, circunstancia que suele coincidir cuando les meten la mano en el bolsillo. Podría terminar con aquel poema atribuido erróneamente a Bertolt Brecht pero que realmente es de Martin Niemöller. Podría hacerlo, pero se me han quitado las ganas.

 

 

 

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Una respuesta a Estibadores contra administrativos de universidad (II)

  1. Lector Anónimo dijo:

    ¡Cómo me alegro de poder volverle a leer! Le he echado mucho de menos, amigo. En estos tiempos es muy difícil leer a alguien que se base en datos. No lo deje, por favor…

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