La funcionaria liberal en eterna excedencia contra los sindicalistas funcionarios liberados


Si no fuera porque cada uno somos dueños de nuestras palabras y esclavos de nuestros silencios, podría afirmar con solemne rotundidad que este país no puede ser más absurdo. Pero como probablemente mañana aparezca otra situación que eleve el listón, lo dejaré en formato condicional. La realidad es que este tema que ha surgido con el anuncio de Esperanza Aguirre de reducir los liberados sindicales a lo que estrictamente marca la Ley, así como las reacciones aparecidas al respecto me demuestran que en este país no hay nadie normal. Porque esto no hay por donde cogerlo, oiga. Y cuanto más lo pienso, más me reafirmo.

El primer aspecto reseñable es esto de que alguien desde una Administración se le haya ocurrido reducir ese número a lo que marca la Ley. O sea, que me entere yo, resulta que había más de los que deberían. ¿Porqué? ¿Con qué interés? Porque a ver si va a resultar que la inefable Esperanza Aguirre estaba manteniendo una hipertrofiada representación sindical a fin de comprar paz social con los sindicatos (con no mucho éxito). Porque si no, no se explica. Y no es por molestar pero la Dama del Imperio Británico va a hacer 7 años en el cargo. Igual tiene que hacer lo que ZP con Aznar y echarle la culpa al hijoputa. Parece que esta supuesta hipertrofia de liberados en la Administración autonómica ha sido consentida por Espe durante casi dos legislaturas. Por lo tanto que Espe presuma de ser antiliberados es de guasa, porque ha estado haciendo mutis por el foro 7 años.

Todo este tema va dentro de la extensa maniobra realizada por ciertos sectores contra los sindicatos, para conseguir su desprestigio. Como si estos ya no hicieran méritos suficientes para ello. Todo viene de sectores a los cuales estas cosas de que los trabajadores se asocien para defender sus intereses les molesta bastante. Pero como no se puede decir de esta manera, se intenta hacer creer que esto es por el propio bien del trabajador. Con sinceridad, al trabajador en su inmensa mayoría que haya o no liberados sindicales le resbala. Ni la existencia de los sindicatos, ni que estos cobren subvenciones o que haya liberados no les afecta ni perjudica en exceso. Hay cosas que salen más caras siendo más dañinas. Que existe una ofensiva para el desprestigio sindical y que esta procede de personas o entes con intereses poco relacionados con el bien general es algo cristalino. Si tenemos a La Razón, ABC, Espe Aguirre y organizaciones empresariales en ese bando, no caben dudas. Luego ellos podrán ponerle un lazo, pero con esta alineación sabemos como jugará el equipo.

Dicho esto, y si ha leído otros post míos al respecto sabrá que no soy amigo de la existencia de la figura del liberado sindical. Está claramente demostrado que esta figura representativa pasa más tiempo haciendo sudokus que cumpliendo su función. Con la figura del Delegado vamos que nos matamos. Y menos en un país donde hace tiempo que la gente dejó de defenderse. Entiendo de donde viene, porqué existen y cual es la supuesta función que deben cumplir. Pero los tiempos actuales y la situación actual requieren que los propios sindicatos se replanteen su manera de actuar. Cada día estoy más convencido de que los sindicatos deben movilizarse de una vez, pero no con huelgas y manifestaciones. Sino haciendo dejación manifiesta y anunciada de sus obligaciones. Esto exige no aceptar subvenciones y no liberar a nadie, porque entonces sería inmoral. Sólo trabajar para sus afiliados y abstenerse de toda negociación. Lo que diga el empresario se firma y punto pelota. ¿Qué se baja el sueldo un 50%? Pues se firma, y el que quiera pasta que se la pida al jefe. Se oirán las risas hasta en Siberia, mientras el jefe señala el montón de Curriculums que acumula en su mesa y le han llegado esta semana. Por supuesto los sindicatos deberán denunciar todos los convenios y acuerdos posibles, para firmar los nuevos al gusto de empresarios y gobiernos. Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Se valoraría muchísimo más la labor sindical.

Como ya comenté en mis post sobre la huelga de Metro, el hijoputismo que se ha instalado en la sociedad ha convertido a cualquier cosa que pase de mileurista o con un contrato indefinido en un enemigo a eliminar. El liberado sindical forma parte de ese colectivo que teóricamente está mejor que la media y por lo tanto se está en la creencia de que esquilmarle a él redundará en beneficio de los demás. Pero realmente que Aguirre se cepille unos cuantos liberados tendrá el mismo efecto que cuando ella misma se congeló el sueldo: el mínimo. La mayoría de la población se pondrá de acuerdo con ella, a poco de demagogia que emplee en ello.

Hay otro aspecto que se comenta en tertulias, artículos y semejantes que me llama la atención. Es el tema del coste que esta gente supone, bien para las empresas o bien para las Administraciones. Para ello se usa la recurrente técnica de estimar y extrapolar sin ninguna base real a fin de dar una cifra escandalosamente alta para escandalizar al personal. El propio hecho de que nadie se ponga de acuerdo en cuantos liberados existen da fe de lo poco rigurosos que son estos cálculos. Me fijaré en este titular de un medio poco sospechoso de pro-sindicalismo, Expansión:

Los liberados sindicales cuestan a las empresas 250 millones de euros anuales.

Esto así relatado suena muy escandaloso, 250 millones anuales en liberados, casta, vagos, privilegiados… pero claro, como dije antes sumas un teórico montante total y parece una ruína. Imaginen ustedes que mañana estimamos el coste total que supone para las más de 3 millones de empresas que hay en España el gasto de comprar lápices, papel higiénico o cualquier cosa. Parecería un pastón igual, clamaríamos por la eliminación del papel higiénico en las empresas y nos manifestaríamos por que cada empleado se trajera las tres piedras. Pero además es que todo esto lo enmarcan en un conjunto de problemas que ahogan e impiden la viabilidad de las empresas, sobre todo pequeñas.

Esto es absurdo, ahora recuerdo aquel informe del INE sobre el que reflexionaba hace unos días Estructura y Demografía empresarial correspondiente al año 2009. Este informe lo cruzo con el Estatuto de los Trabajadores en la mano en el cual veo que sólo se eligen Delegados sindicales en empresas a partir de 10 empleados. Luego esta cifra puede ser modificada en los convenios y a saber si con la reciente reforma se metió algo de esto. Por eso esto que diré es a nivel meramente orientativo. Con ello nos encontramos que de las 3.291.263 empresas vivas a 31 de diciembre de 2009, sólo 163.082 tendrían de 10 trabajadores en adelante. Así que como dice Laporta, ¡al loro!

Sólo el 4,95% de las empresas tendrían delegados sindicales.

Por lo tanto ya podemos concluir con estos datos en la mano que el 95% de las empresas de este país no gastan un euro en pagar a sindicalistas. Si además sumamos a esto que los liberados existen cuando varios de estos delegados juntan sus horas y que además está acordado en el convenio, por lo tanto aceptado y consentido por las propias empresas… pues me da a mí que aludir a los liberados como una causa de ruína empresarial me parece una tomadura de pelo de lo más burda. A quien no le interese informarse se la dan. Al final a los únicos que realmente les cuesta esto de la representación es a la gran empresa y al sector público. Éste último al ser una empresa de casi 3 millones de personas y además con semejante división entre ella evidentemente acaparará buena parte. Esto es en parte lo que más molesta del “liberalismo” (el de Aguirre no, el sindical), es el argumento tan manido de que “yo lo pago”. Pero para la PYME la verdad es que el sindicalismo patrio le cuesta poco de manera directa. Vamos, que igual El Corte Inglés, Telefónica o el Banco Santander están arruinados por el coste que les suponen sus liberados.

Como esta historia tiene múltiples aspectos absurdos no hay que perder de vista a la persona que azuza este tema. La irrepetible Esperanza Aguirre. Pues como he indicado en el título nos encontramos con que el malvado Dr. Maligno que lidera políticamente el movimiento antisindical es nada más y nada menos que una funcionaria que pronto hará 30 años de excedencia en su puesto de funcionaria. Manda narices, funcionaria liberal. No se puede ser más absurdo. Bueno, la verdad es que estoy deseando saber realmente cual es la verdadera situación administrativa de Esperanza Aguirre. Si renunció a su condición de funcionaria, si sigue en algún tipo de excedencia o si incluso hoy estuviera en la servicios especiales, creo que se llama. Porque entonces ya sí que sería esto el despiporre. A saber, una funcionaria que cobraba del erario público, que lleva 30 años liberada para hacer trabajos precisamente pagados con dinero público quiere reducir el número de empleados que cobran de erario público y que son liberados para ahorrar dinero público. Es que este país es así de absurdo y además todo viene de la situación que sospechaba en mi primer párrafo. Yo es que de verdad, no entiendo nada. Alguien podrá hacerme notar que en el caso de que Espe siguiera en excedencia o en servicios especiales no cobraría de su antigua dedicación y los liberados sí. Tendrán toda la razón. Pero si en algo se parecería Espe y los liberados es que ambos cuando dejen sus poltronas hay que devolverles un puesto de trabajo. Pero además en el caso concreto de Espe si dentro de un tiempo decidiera volver a ser funcionaria (cosa que dudo porque si no ya sería de traca) si dentro del Ministerio de Cultura, creo, no hubiera un puesto para ella… ¡habría que inventarlo! No, no es coña habría que inventarlo. Y acumulando trienios. Así que fíjate tú, una política funcionaria en excedencia con todas las prebendas que todo esto significa se muestra en contra de los privilegios de los sindicalistas. Es que si realmente se confirma que sigue siendo funcionaria, es que ya sería muy pero que muy bueno.

Enlazando temas, es impresionante la preocupación que tienen algunos por cuantificar el número y coste de los liberados a fin de demostrar su poca utilidad y su alto gasto. Pero la poca que suele existir sobre esos grandes desconocidos dentro de la Administración, los puestos de libre designación, es también llamativa. Lo que viene siendo mayormente puestos, además directivos, que son elegido A DEDO. Todos los días en los diarios oficiales de nuestras Administraciones podemos disfrutar de los anuncios de convocatorias, nombramientos y ceses de estos tan interesantes puestos. Y esta peña, damas y caballeros, se levanta una pasta gansa. Es que además, encuadrando el tema en la Comunidad de Madrid, hoy mismo en el B.O.C.M. nos encontramos con que se ha resuelto la convocatoria para cubrir el, sin duda y en tiempos de crisis tan necesario puesto de Jefe de División de Deporte Federado. Un pavo que sólo en Complemento específico se levanta casi 23.000 euros anuales. Si además es un grupo A, con un nivel 28 pueden ustedes calcular por cuanto nos sale tan necesario puesto. Y eso sin contar otras posibles retribuciones. Nosotros mientras tanto discutiendo cuanto nos cuestan los liberados. Esto además esto es diario. Así que mientras Espe ataca a los liberados nos encontramos con que andan nombrando puestos A DEDO, que no salen baratos y encima con una relativa frecuencia. Raro concepto es ese de querer ahorrar “desliberando” a un sindicalista (lo se traduce en un despido para otra persona, generalmente interinos o laborales), para luego meter puestos de libre designación. Igual es que tener Jefe de División de Deporte Federado fomenta el espíritu emprendedor y crea empleo como suele aludir Esperanza Aguirre a todo lo que hace (por eso a ella también le sube el paro).

Si además complementas lo dicho en los dos párrafos anteriores te sale un cóctel curioso. Repasemos la vida laboral de Esperanza Aguirre fuera de la política:

En 1976 accedió al Cuerpo de Técnicos de Información y Turismo como funcionaria. Ocupó una jefatura de servicio, el de Publicidad de Turismo de la Secretaría de Estado de Turismo, donde permaneció hasta 1979.

A partir de ahí ocupó diversos cargos administrativos de designación directa en el Ministerio de Cultura, con varios ministros, durante el gobierno de UCD:

1979 Jefe del Gabinete Técnico del Director General del Libro y la Cinematografía (Ministerio de Cultura).

1980 Subdirectora General de Estudios en la Secretaría General Técnica del Ministerio de Cultura.

1981 Subdirectora General Jefe del Gabinete Técnico del Subsecretario de Cultura.

1982 Subdirectora General de Fundaciones y Asociaciones Culturales.

En resumén, que fuera del sector público no ha pegado un palo al agua. Que en su corta pero intensa vida funcionarial recibió 4 cargos A DEDO. A esto habría que complementarle que cuando se unió a Unión Liberal en 1983 tardó pocos meses en coger la excedencia. Y desde entonces hasta hoy ha vivido como una Marquesa, también porque lo era, a costa de los impuestos de los contribuyentes. Además comparte el motivo con los sindicalistas, porque les han elegido democráticamente a ambos. Así que reitero que si una funcionaria en excedencia, la cual lleva toda la vida cobrando de la política, se le ocurre atacar a liberados sindicales aduciendo ahorros e inutilidad… pues me suena raro. Es como si ponemos al Solitario de guardia jurado en un Banco.

Habría que preguntarse porqué si, como comentaba antes, esta tipa se ha pasado 7 años consintiendo esta supuesta hipertrofia sindical, porqué ahora le ha dado esta neura. Pues si realmente el objetivo es una adecuación de los costes, podría haberse hecho hace mucho tiempo en el marco de los planes de ajuste de la CAM. Además, alguien que se le llena la boca de austeridad y buena gestión no se entiende como ha estado dos legislaturas con esta carga. Igual, que soy así de mal pensado, puede que se acerquen elecciones autonómicas. Este tema se presta rápidamente a la demagogia barata y actualmente meterse con los sindicalistas da votos. Yo reitero que me muestro contrario a esta figura, pero no por el hijoputismo que actualmente nos invade. Me resulta bastante llamativo que trabajadores los cuales ni se afilian, ni fundan otros sindicatos, ni votan en las elecciones… luego se pasan el día blasfemando sobre ellos. Es igual que el tema políticos, todo el mundo habla mal de ellos, pero el 99% nunca se presentará ni para ser concejal de su pueblo y demostrarnos a todos lo bien que lo hacen. Porque nos hacen falta. Estos tipos tan beligerantes pero que luego no participan me recuerdan a aquel spot publicitario en el cual se veía un partido en el bar y cuando fallaban un penalti, uno exclamaba “¡eso lo meto hasta yo!“. De repente aparecía en el punto de penalty con el campo a reventar y el portero esperando. Entonces ponía cara de haberse cagado en los pantalones. Pues a eso me suenan muchas críticas que leo y escucho. Esperamos a los buenos sindicalistas, por supuesto no liberados ni subvencionados y que nos representen a los trabajadores tan correctamente. Bueno ya existe, se llama CNT aunque dudo que ni Espe ni la legión de palmeros la cual aplaude su decisión sean mayoritariamente anarcosindicalistas, falangistas quizás.

Cabe señalar que en los últimos tiempos el debate en la Comunidad de Madrid se había centrado en las primarias del PSOE y su esperpéntico desarrollo. Por lo tanto Espe “esperó” su oportunidad y atacó a un blanco fácil para volver a tomar el protagonismo. Así de paso continúa con su lenta labor antisindical y contra todo lo realmente público (porque estos liberales de pastel no pretenden privatizar, pretenden esquilmarte los impuestos y entregarlos a empresas amigas). Todo esto cuando ella lleva 35 años cobrando de lo público. Genial aquella campaña de Izquierda Anticapitalista:

Por todo esto y más, sí, este país ya no le puede quedar mucho para llegar al límite del absurdo. Pero aún nos queda recorrido, no ha tardado nuestro amigo Corbachov en elevar el listón contestando que atendiendo a la ley… “son los que tienen que estar”.

De verdad, ¿en este país no hay nadie normal?



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2 respuestas a La funcionaria liberal en eterna excedencia contra los sindicalistas funcionarios liberados

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