La euforia lleva a la derrota


Después del relativo éxito de participación en la manifestación del 19-J, y digo relativo porque cuando uno analiza la participación y su fisonomía le queda claro que en su mayoría son los de casi siempre unidos como nunca, el personal se ha venido arriba y considera la convocatoria de una huelga general. Esta idea muestra lo dicho en la frase anterior y lo dicho en pasadas entradas sobre el 15-M. Es un movimiento muy heterogéneo pero querer esconder que está más influenciado por posiciones más a la izquierda que otra cosa es negar una realidad. Esto ya dije por entonces que no es malo, vivimos en un país sociológicamente tendiente a la izquierda. El que tenga dudas a la página 19. Así que es claro que esto ha sido espoleado principalmente por gente con conciencia y actividad política del sector más a la izquierda del espectro político.

Pero como decía y a lo que iba, en la euforia por la supuesta victoria se les ha ocurrido la convocatoria de una huelga general. Aquí se plantean dos temas importantes: para qué la convocan y quién la convoca.

Respecto a mi primera cuestión es algo que he comentado en mis entradas anteriores sobre el fracaso de este movimiento. Porque a día de hoy fuera del anecdotario, el espectáculo mediático, la jarana y el vacileo de los políticos… nada ha cambiado. ¿Una huelga general para revertir las últimas medidas y las próximas medidas gubernamentales? La euforia lleva a obviar que por ejemplo en Grecia llevan 15 huelgas generales en un año. ¿Resultado? Pues lo que decía y por lo que decía, que quien manda es Papandreu porque los griegos lo han votado. Y lo mismo pasa en España, os podeis indignar lo que queráis pero si los partidos que apoyan estas medidas sacan el 99,9% de los escaños os las van a meter dobladas. Eso es lo que hay y puedes manifestarse mil veces o hacer mil huelgas. Es el problema de muchos, que no han entendido cuál es el objetivo y cómo se consigue. Se ha confundido un medio como la protesta en un fin como el voto. Y la gente se piensa que protestando se cambia, cuando en un Estado democrático y de derecho las cosas se hacen votando. Mientras eso no se entienda se seguirán haciendo tonterías que no servirán para nada más que para realizar actos folclórico-festivos. El que esté con las propuestas de este movimiento que se lea los programas de los partidos, repasen su historia… y que voten cojones, que voten en consecuencia. Declarar que estás a favor de lo que predican los indignados y seguir votando a partidos como PSOE, PP, CIU o PNV es de gilipollas integral. Y de gilipollas integral es creer después del gran éxito de la pasada huelga general esta va a tener mayor éxito y cambiará las cosas. Principalmente por la segunda cuestión planteada, quién la convocaría.

Pues claro, un movimiento contra los representantes establecidos pidiendo a CCOO-UGT que les convoquen una huelga suena raro. Más que nada porque durante las manifestaciones los cánticos y los insultos para estos sindicatos incluso frente a sus sedes han sido una constante. Y aquí es donde viene el mayor dilema, el mayor peligro y donde la euforia del momento puede hacer llevar a este movimiento al fracaso. El tema es que con la Ley en la mano, sólo un sindicato puede declarar una huelga general.

Aquí es donde está la madre del cordero del asunto. Que la única manera viable abre un camino peligroso que puede llevar incluso a la destrucción de este movimiento o al menos quedar evidenciado. Si se buscara un paraguas sindical no pudiendo ser los mayoritarios quedarían sólo anarquistas, algún católico y sectoriales. Y sólo podrían ser todos juntos pues los primeros legitimarían a integristas como Intereconomía, los segundos solos no se pringan y los terceros son los que menos ganas de arriesgarse tendrán. Por lo tanto lo factible y lo que se comenta es acudir al Artículo 3.2.b del Real Decreto-ley que antes enlazaba:

Directamente los propios trabajadores del centro de trabajo, afectados por el conflicto, cuando el 25% de la plantilla decida se someta a votación dicho acuerdo. La votación habrá de ser secreta y se decidirá por mayoría simple. El resultado de esta se hará constar en acta.

Todo esto adornándolo pues como dice el propio texto legal las huelgas no pueden tener motivo político. Así que el encaje de bolillos para convocar una huelga general sin sindicatos es de lo más complicado pudiendo llevar a que en se declare la huelga ilegal y las sanciones a los que secunden las huelgas sean las mismas que para los que falten al trabajo sin justificar. Todo esto sin perjuicio de los ajustes de cuentas que se hacen en las empresas en estas situaciones. De esto por supuesto no habla ninguna reforma.

Aún así, poniéndome en el más optimista de los escenarios de que se pretendiera convocar una huelga general sin sindicatos y que no fuera considerada política aún quedaría lo peor y más complicado. A ver quién es el guapo que la convoca pues comprobando la estructura de las empresas como hice en Me lo expliquen y se puede ver aquí la mayoría de la actividad la tendrían que paralizar o los propios empresarios o trabajadores que serían fácilmente identificados por el empresario. Pues imaginemos que en una empresa con 3 empleados si ha votado el 25% de la plantilla tú me dirás que secreta es la misma. Vamos, que ahora ya no serían sindicatos como entes abstractos y sus representantes con inmunidad contra despidos arbitrarios los que convoquen sino que serán trabajadores con nombre y apellidos los convocantes. ¿Habría tantas narices y el apoyo a la idea de los indignados? Permítanme que lo dude y que le de un pequeño rapapolvo a aquellos que se pasan el día hablando de los privilegios de los sindicalistas. Algunos como su inmunidad a los despidos viene precisamente por esto. Aunque igual me equivoco y los que gritan contra este privilegio se presentan en la puerta del jefe y le dice:

– Que convocamos una huelga porque estoy muy indignados, así que el día X no vendremos a trabajar. Yo he sido el que les ha metido los perros en danza

Así que esta es la situación. La euforia que ha ido viniendo a partir del 15-M ha hecho que el movimiento se distanciara de lo que originalmente era y que se olvidara de lo principal en una democracia: el voto. Los indignados no tienen porqué hacer propuestas, ni fundar un partido, ni montar huelgas… Esto iba y debería ir de que no nos gusta lo que hay y si quieres cambiar vota a otros. Lo demás está de más y es lo que acabará con el movimiento. Bueno, lo que acabará con el movimiento serán las urnas en las generales, pues si el PP arrasa como el 22-M o el PSOE sigue gobernando… esto muere por agotamiento.

Por lo tanto, no se flipen. No se atribuyan representaciones que no tienes, ustedes son ustedes no el pueblo, son ustedes. Y déjense de convocar huelgas pues lo que posiblemente se encuentren es que no la secunde nadie, igual que las anteriores, para dejar al movimiento deslegitimado y herido de muerte. Menos manifestaciones y vuelva a la red. Trabajen con vistas a las elecciones generales para despertar la conciencia de voto. Lo demás es caminar a la extinción del movimiento con el peligro de que en una de estas ocurrencias como la de la huelga, la euforia lleve a la derrota.

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