Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia


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Como debe hacer 10 minutos que no criticaba algo o a alguien de Politikon, hay que ponerse manos a la obra.

El caso es que ya en alguna ocasión he comentado cómo desde algunos sitios se quiere propagar y extender una fractura entre el colectivo de trabajadores, con el fin de que acepten medidas que nunca aceptarían bajo circunstancias normales. Desde hace tiempo trabajan en la difusión de bulos, a través de diversas correlaciones-causa falsas con el fin de practicar esta división. En concreto difunden el bulo de que los trabajadores indefinidos junto a sus sindicatos, son la bota que pisa el cuello de los trabajadores precarios, los jóvenes, las mujeres, los inmigrantes y los osos amorosos.

En esta línea los nuevos colaboradores de Politikon, a imagen y semejanza de sus antecesores, continúan con esta táctica de extender la maldad a aquellos sectores que se opongan a sus muy sesudas “reformas”. Uno de los nuevos colaboradores, Javier Viñarás, repite algunos de los argumentos habituales en este discurso. Su entrada “Qué pasa con los sindicatos” es una muestra de los tópicos, bulos y manipulaciones que se producen por parte de quienes defienden esta posición.

Por si tienen curiosidad, no, no, no, ni pertenezco, ni estoy afiliado a sindicato alguno. Eso no me impide que pueda dar mi opinión de determinadas ideas que esta gente propaga de manera interesada. Veamos.

Los sindicatos se oponen a reformas en el mercado laboral

Esta sentencia se basa en la realidad de que los sindicatos se han opuesto a la mayoría de reformas presentadas por diversos laboratorios de ideas o partidos políticos a lo largo de los años. Pero esta sentencia, como casi todas las demás, se basa en diversas falacias y comparaciones interesadas.

Los sindicatos no se oponen a reformas en el mercado laboral, sino que se oponen a reformas que ellos consideran lesivas para los trabajadores. El problema es que el 99,9% de las reformas emprendidas por los gobiernos, propuestas por los partidos o ideadas por diversos think tanks, puestas bajo la lupa nos revelan que producen rebajas en las indemnizaciones por despido, reducción de la cobertura de la negociación colectiva o aumentan la indefensión ante conflictos.

Nos puede parecer una posición inteligente o no, pero los sindicatos españoles piensan que defienden mejor a los trabajadores si quieren indemnizaciones más altas o mayor centralización de la negociación colectiva. Más allá de los intereses particulares que puedan tener, porque efectivamente no podemos obviar que los sindicatos van a reproducir los intereses de los trabajadores que están afiliados, es absurdo decir que los sindicatos se oponen a reformas porque sí. Si lo hacen es porque según su forma de ver las cosas, estas reformas son lesivas para el colectivo al que representan. Luego pueden estar equivocados o no.

A los sindicatos no les interesan los trabajadores temporales y los jóvenes.

Si de algo se han quejado los sindicatos en las épocas de creación de empleo en nuestro país, es precisamente de la precariedad en el empleo. Esto ocurre hoy en día y ocurría hace 10 años. Otra cosa es que las soluciones que proponen sean más o menos coherentes o eficaces.

Quizá algunos hayan olvidado, interesadamente o no, que alguna de las huelgas más exitosas de la historia reciente en España fue precisamente la movilización contra el Plan de Empleo Juvenil del gobierno socialista (véase la Huelga General de 1988).

La culpa la tiene el modelo de representación sindical

Aunque pueda estar de acuerdo con la sentencia, no lo estoy tanto con la manipulación que se hace de ella. El argumento principal que esgrime el autor y se suele esgrimir en estos casos es que los sindicatos son asociaciones de trabajadores eminentemente indefinidos, y si me apuras funcionarios del sector público (a los funcionarios de carrera no les afecta el contrato único o modificaciones del ET, pero bueno…). Además como dice el artículo, los sindicatos que realmente deciden son los más representativos, por lo que trabajadores indefinidos de grandes empresas o instituciones públicas impondrán su criterio.

Bajo la veracidad de estos hechos se esconden una serie de falsedades. Es posible que los sindicatos más representativos acaben siendo la extensión de los intereses de trabajadores indefinidos, pero dos hechos desmienten el argumento de que esto lleva a una indefensión de los trabajadores temporales. Si fuera el modelo de representación el que hiciera que los principales sindicatos se opongan a abarata… digooooo a reformar el mercado de trabajo en beneficio de los temporales, tendríamos sindicatos “fuera del sistema” que propondrían este tipo de reformas. Todos sabemos que la CNT es una gran defensora del “contrato único” y que reproducen fielmente los argumentos que, mira tú que casualidad, proponen personajes con más vinculaciones patronales que sindicales (hace meses discutía con un profe de Derecho Laboral que igual sus relaciones con Sagardoy no eran las más pertinentes para valorar reformas laborales propuestas por Sagardoy, o al menos sería bueno decirlo antes).

El otro hecho que desmiente el argumento es un pequeño lapsus, o no tanto, que el autor nos pone en su texto:

Es decir; la posibilidad de que un trabajador indefinido pueda aceptar reformas teóricamente perjudiciales, a cambio de que su hijo consiga, por fin, un puesto de trabajo estable

Esta es la madre del cordero y la respuesta es un goto a la primera respuesta a la primera sentencia. El autor se agarra al clásico falso dilema de siempre, cualquier posibilidad de conseguir un puesto estable para tu hijo es que tú mismo te perjudiques. Y si no lo haces eres un cabronazo sin corazón.

Como es un clásico, debo responder con otro clásico. Si los amigos de Politikon, Nada es Gratis o Ciudadanos estuvieran tan preocupados por la estabilidad de los trabajadores precarios, quizá podrían proponen el famoso “contrato único indefinido” de 33 días actual o incluso el de 45 anterior. Pero en vez de eso se entretienen en hacer comparativas de contratos únicos absurdas, inflando el triple la “austriaca” del modelo que les interesan y demostrando, como de costumbre, que no tienen ni pajotera idea qué es una indemnización por despido y por qué la mochila austriaca no es una indemnización sino una prestación por desempleo. Cuando les propones el contrato único indefinido actual, te dicen que eso es “muy caro” y que en Suecia el despido es libre (allí no tienen contrato único, Escandinavia sólo vale para justificarse como veremos luego). Pero en su lugar proponen medidas que o no reducen el agravio comparativo (seguirán despidiendo a trabajadores con menos antigüedad) o bien medidas que dejan en peor situación a trabajadores con mayores problemas de empleabilidad (mayores de 45 a los que los despachan haciendo MOOCs).

Resolver el problema de la “dualidad” en el mercado laboral español es extraordinariamente sencillo sin perjudicar a ningún trabajador. Pero claro, hacerlo perjudicaría a los empresarios y ahí estos “defensores del obrero” se tiran del barco antes que mujeres y niños. No querer perjudicar al 75-80% de los trabajadores es una extraña manía que tienen los sindicalistas cuyo trabajo, mejor o peor hecho, es representar los intereses de esos trabajadores.

Esto en Dinamarca no pasa

En los últimos tiempos, cada vez que alguien nombre un país escandinavo para darse un plus de autoridad, deberíamos arrancarle las gónadas y mostrarlas en público. Aprovechando las menciones, también erróneas e interesadas, que hacen los políticos nombrando un país nórdico guay para justificarse (en especial Rivera con su contrato único danés que no existe, el IVA alemán que no existe, el cheque formativo holandés que no tiene nada que ver, el complemento salarial de USA, UK o Suecia que son el peor ejemplo posible de reducción de la pobreza…), el autor intenta establecer una comparativa de afiliación entre España y Dinamarca o Suecia. Sin querer hacerlo el autor intenta relacionar la baja tasa de afiliación española con la alta temporalidad, poniéndola en contraste con la experiencia escandinava.

Sugerir esta circunstancia a través de esta comparación es una gilipollez que enciende el pelo, que además demuestra el escaso interés del autor por plantearse las circunstancias que producen estas diferencias de afiliación. Como siempre comento en estos casos, las comparaciones entre países casi siempre son una mala idea, porque las condiciones casi nunca son homogéneas. Por eso querer comparar las tasas de afiliación de Dinamarca y España para luego hacer “inevitable” pensar que es cuestión de la alta temporalidad, es manipular bastante la realidad.

Entonces, ¿por qué los países escandinavos tienen mucha mayor afiliación que el resto de países? ¿Qué les diferencia del resto? No es la tasa de temporalidad, ni tampoco es un problema de sindicatos más representativos. Simplemente es un problema de extensión de la negociación colectiva y la necesidad de estar afiliado para acceder a determinadas prestaciones sociales.

Por lo general en la mayoría de países europeos los acuerdos de los sindicatos se hacen extensibles a todos los trabajadores, estén o no afiliados. ¿Cuáles son los países que tienen más limitada esta extensión de la negociación colectiva? ¿Hace falta que les ponga la respuesta? En todos estos países si quieres beneficiarte de los acuerdos tomados en el ámbito de la negociación colectiva, la mejor idea es afiliarte porque nada te asegura que se hagan extensivos. En cambio en el resto de Europa en general y en España en particular, los acuerdos que tomen los sindicatos más representativos de tu sector te vinculan, estés afiliado o no, por lo tanto no existe el más mínimo incentivo de pagar 10 o 20 euros mensuales a un sindicato, si los resultados para tí van a ser más o menos los mismos.

Pero aún hay otro motivo, como decía relacionado con el pago de prestaciones. Ya que hablamos de Dinamarca, a la hora de hablar de las prestaciones por desempleo se habla demasiado de su generosidad o de la actividad y seguimiento de los demandantes de empleo. Mucho más desconocido es el hecho de que la prestación por desempleo en Dinamarca, tal y como la entendemos en España, NO EXISTE.

Y no existe porque las prestaciones por desempleo en Dinamarca son voluntarias y las sufraga el empleado. Los trabajadores deben suscribirse a las Cajas de Seguro de Desempleo (Arbejdsløshedskasserne o a-kasse), que están vinculadas a los sindicatos y se agrupan por ramas profesionales. Hay muchas Cajas de Seguro disponibles y el trabajador debe elegir su fondo de desempleo si quiere cobrar prestación. En Suecia si no me equivoco el sistema tiene una parte básica pública y otra complementaria con un sistema similar. Mientras tanto en España para cobrar una prestación por desempleo te vas a la oficina del SEPE correspondiente, presentas la morralla burocrática y el día 10 todos a cobrar.

Así que achacar a la temporalidad la baja afiliación en el caso de España, más allá de su lógica influencia, es olvidarse de lo verdaderamente importante de la historia. En Dinamarca no hay una gran afiliación porque haya baja temporalidad, sino porque de no ser así acabas con un salario paupérrimo y sin prestación por desempleo en uno de los mercados laborales con mayor rotación del continente. Nada de esto aparece en el artículo, no sea que les jodiera el objetivo inicial.

Hacia qué modelo sindical caminar.

Aquí es donde se escuchan grillos cada vez que el letiziado pide “cambios en el modelo sindical”. Estos muchachos que siempre tienen propuestas para todo, en esto se quedan en un bienintencionado postulado sin más desarrollo. ¿Por qué? Pues porque salvo excepción del que llamaba “hijo puta” a quien le decía que Dolado comparaba la crisis con la teoría conspiratoria del 11-M, el interés por el sindicalismo y la defensa de los trabajadores termina donde empieza el fondo de sus bolsillos. Y les voy a confesar que yo tampoco he ido mucho más allá de ideas locas para el nuevo sindicalismo.

El principal problema al que se han enfrentado las instituciones a la hora de diseñar un modelo de representación sindical, es cómo afrontar el problema del polizón o del free-rider o cómo conseguir que trabajadores no afiliados no se puedan aprovechar del trabajo, el dinero y el riesgo asumido por los trabajadores afiliados. Las naciones han ido adoptando diversos sistemas para obligar a los trabajadores o compensar a los sindicatos. Pueden elegirse sistemas de afiliación obligatoria, como por ejemplo la fórmula Rand canadiense, de las que se detrae una parte del salario del trabajador que va a parar al sindicato, esté afiliado o no. Otra versión es, como hemos visto, la escandinava donde “el que quiera peces que se moje el culo”. En España tuvimos la feliz idea de hacer una versión cutre de la fórmula Rand y por eso los sindicatos (y la Patronal) reciben subvenciones de nuestros impuestos. Como los acuerdos que tomen éstos vinculan a todos, todos deben financiar su actividad. Mientras que en los países con afiliación obligatoria es un impuesto “visible”, en España el impuesto es invisible.

¿Qué modelo sindical nos proponen los politólogos? Pues ni está, ni se le espera, porque su interés por el sindicalismo patrio consiste en encontrar sus “evidencias” que les permitan construir el discurso prefabricado: los trabajadores indefinidos y sus sindicatos oprimen a los pobres trabajadores precarios, porque son así de malos e interesados. Como ni siquiera esos trabajadores precarios aceptarían los famosos “despidos únicos”, ni las rebajas en las pensiones, ni otras ocurrencias de estas criaturas, su labor de persuasión consiste en hacer a una parte de la sociedad se sienta moralmente responsable de la mala situación de la otra, porque aunque sean mayoría no podrán oponerse a eliminar el apartheid laboral o social. El famoso “divide et impera” de toda la vida.

Pero por los motivos que he relatado en esta entrada “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.

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Una respuesta a Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

  1. Javier Quintana dijo:

    Las clases medias de EEUU desaparecen… porque cada vez son más ricos. Mi artículo en @libertaddigital: https://t.co/MjN0ffI5AL

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