¿Pueden las corporaciones comprar el consenso? Los think tanks


En la anterior entrada y a modo de introducción, planteaba la cuestión sobre si las corporaciones podían comprar el consenso. Los grupos de presión intentan influir en el legislador para que actúe conforme a sus intereses, en ese ecosistema los más fuertes prevalecen y por eso parece que por norma general siempre se salen con la suya “los de siempre”. Pero además de las actuaciones directas, como intentar la “captura del regulador”, los grandes grupos de interés empresariales pueden imponer su criterio también comprando el consenso y/o imponiendo el “sentido común”. Y eso se hace a través de diversos mecanismos. Como no podía ser menos, debo empezar por los famosos think tanks.

Si usted entra a la web de cualquier “laboratorio de ideas”, se encontrará que se describen como organizaciones sin ánimo de lucro, donde desinteresados investigadores estudian los más aspectos más variopintos con el objetivo de hacernos recomendaciones para que seamos más felices. La música ya se la pongo yo, que no me quedan unicornios alados:


Vivimos tiempos apasionantes, con organizaciones sin ánimo de lucro donde la gente cobra y organizaciones no gubernamentales que reciben subvenciones de los gobiernos. Una mirada más detenida sobre los famosos think tanks revela que están muy lejos de ser organizaciones con meros fines filantrópicos. Hoy en día el único objetivo de los laboratorios de ideas, grupos de reflexión o think tanks es servirse a ellos mismos: a sus integrantes y/o a las entidades que los financian. Y aquí viene cuando la matan.

Casi todas las malas ideas nacen fruto de las mejores intenciones y los think tanks no escapan a este axioma. Siempre hubo “centros de pensamiento” y sus dinámicas no difieren mucho de la situación en los think tanks actuales. Éstos últimos en su forma actual nacieron hace apenas un siglo y todos bajo la afable descripción que antes relataba: desinteresadas organizaciones que investigaban para ofrecernos un mundo mejor. 100 años después muchos laboratorios de ideas siguen apareciendo con esa intención, pero otros muchos ni siquiera disimulan. Fue en los 70, cuando se nos rompió el amor de tanto usarlo, el momento en el que emergieron los “advocacy think tanks”, curiosamente al mismo tiempo que se empezaba a imponer la doctrina neoliberal fruto de la estrategia marcada por la Sociedad Mont Pelerin. ¿Quién ha olvidado a la Fundación Heritage? Así grupos de investigadores independientes o simplemente contratados por los gobiernos para su asesoramiento, pasaron a ser los famosos los think tanks que conocemos en la actualidad. Las clases pudientes y dirigentes de la sociedad no tardaron en comprender las posibilidades que los laboratorios de ideas ofrecían.

En la actualidad se calcula que existen entre 5000 y 6000 think tanks en todo el mundo, de los que más o menos una cuarta parte están radicados en EEUU. Como soy español, paleto y mesetario, me centraré en nuestra amada nación y se calcula que en España hay en torno a los 60 think tanks, cada uno de diverso pelaje.

Muchas veces confundimos los lobbies o grupos de presión con los think tanks y no es una cuestión de ignorancia, sino que hoy en día es bastante complicado distinguir unos de otros. Los segundos son instrumentos de los primeros. A mí me gusta clasificar los think tanks en dos tipos: dirigidos y capturados.

Los think tanks dirigidos son aquellos que son creados o están vinculados directamente con grupos de interés. Un ejemplo clásico es el de los laboratorios de ideas vinculados a los partidos políticos. Conocidos casos como FAES al PP, Fundación Alternativas al PSOE, la Fundación de Investigaciones Marxistas al PCE, la Sabino Arana al PNV… son ejemplos junto al decano de estos centros como es la Fundación Pablo Iglesias. Hasta C’s, UPyD y Podemos tienen los suyos. E igualmente las grandes empresas han ido creando diversas fundaciones para “dirigir” el debate público y de ideas. Así han ido apareciendo organizaciones como el Círculo de Empresarios, FUNCAS o la Servicio de Estudios del BBVA, así como decenas de fundaciones similares. Todas ellas en sus estatutos citan nobles intenciones, pero a casi nadie se le escapa que son organizaciones creadas a la mayor gloria de las instituciones que las crearon.

El único objetivo que puede tener una empresa a la hora de crear un think tank es la de crear un marco científico-ideológico para defender sus propios intereses. Poniendo por ejemplo al BBVA, ¿qué interés puede tener en mantener grupos de investigación que hagan públicos sus resultados? Algunos os dirán que es cuestión de responsabilidad social o de obtener resultados aplicables a su actividad. Pero en un mundo empresarial competitivo a ninguna organización le interesa difundir los “descubrimientos” que hagan sus “investigadores”, ¿imaginan a los de Apple publicando toda la información relativa a su próximo IPhone sin haberla patentado? Los verdaderos “investigadores” de las corporaciones son los analistas que están contratados y de los que no veréis ni un solo informe o recomendación en prensa. Prensa que también forma parte de los instrumentos con los que las corporaciones compran consenso. Por eso en los medios verán muchos informes de think tanks corporativos y de partidos políticos, pero pocos de otras organizaciones que también son laboratorios de ideas pero que no pertenecen al contubernio empresarial.

El segundo tipo de think tanks es el que denomino como “capturados” y al final en la práctica se diferencian poco de los anteriores. Nacen como proyectos independientes, pero poco a poco acaban orbitando alrededor de un grupo de interés. Dentro de este grupo figuran viejos amigos del blog, como la gente de FEDEA-Nada es Gratis o incluso Politikon camina en dicha dirección, por eso ambas se han acabado constituyendo en asociaciones. Para tener un blog y hacer divulgación no es necesario montarse una asociación, para recibir donaciones u optar a financiación pública sí es necesario. La historia de los chicos de Nada es Gratis y su paso de FEDEA es un ejemplo clásico de todas las características que definen a un think tank capturado.

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada nació y sigue siendo un Centro de Estudios vinculado al Banco de España, de la mano de Luis Ángel Rojo al principio parecía una buena idea. Pero todos los laboratorios de ideas se gobiernan a través de Patronatos y éstos últimos van siendo colonizados por elementos procedentes de las mayores empresas del país o personajes de la política, da igual que sea el prestigioso Real Instituto Elcano o la propia FEDEA. El motivo no es otro que las ingentes aportaciones económicas que reciben los think tanks por parte de las grandes empresas. De la mano de Pablo Vázquez, qué casualidad ahora mismo en RENFE bajo dedazo pepero, fueron desembarcando varios de los elementos que fundaron lo que hoy es Nada es Gratis y que tanta gloria han dado a este espacio. Cuando nuestros amigos decidieron ejercer de think tank con sus famosas propuestas, muchos fueron los que les afearon la conducta argumentando que su opinión era simplemente poner negro sobre blanco el interés de los grupos de presión que les financiaban. Ellos siempre negaron la mayor, FEDEA era una fundación super-independiente que actuaba contra el Establishment. Al final se dieron de bruces con la realidad y salieron protestando de FEDEA precisamente aludiendo a presiones políticas y económicas, como ya les conté en su momento. Se pasaron media vida negando que eran los tontos útiles del gobierno y del IBEX-35 y se acabó demostrando que su posición en FEDEA dependía precisamente de ser los tontos útiles del gobierno y el IBEX-35. Recordemos que tampoco tenían ambiciones políticas y ya tenemos a Cuñaricano en la ejecutiva de un partido.

Estas disquisiciones sobre la independencia de los think tanks “capturados” son un clásico y posiblemente aparte de las propias investigaciones que llevan a cabo, sea la principal función de los mismos. Por eso personajes como Garicano, Jorge San Miguel salieron de sus respectivos chiringuitos. Cualquier vinculación con partidos o con grupos de presión inmediatamente te descalifican para pertenecer al centro de ideas “capturado”. Es la norma no escrita de todos los laboratorios de ideas que se dicen independientes. Pero la realidad, sean nuestros amigos del Letiziado o sea cualquier otro chiringuito, es que se cuidan muy mucho de ser identificados como capturados. ¿Cómo lo hacen? Pues muy sencillo y como de costumbre, haciendo justo lo contrario a lo que suelen predicar para los demás.

¿Cuántas veces han leído o escuchado a tripulantes de think tanks hablar de “transparencia”? Todo se soluciona con transparencia, ¿las Administraciones Públicas? Transparencia. ¿Los partidos políticos? Transparencia. ¿Las persianas de mi vecina? Transparencia. Pues se lo pueden imaginar, una de las características de las que adolecen los laboratorios de ideas, a nivel internacional y sobre todo a nivel nacional es por su extraordinaria opacidad. ¿Por qué unas organizaciones sin ánimo de lucro que miran por el bien común van a querer ocultar sus cuentas y sus donantes?

Los datos que ofrece el proyecto Transparify no dejan en muy buen lugar a estas organizaciones. La mayoría no son transparentes y la nota media, sobre una escala de 5, está en un escaso 2,6. En el caso particular de nuestra querida España, ¿qué piensan que ocurre?

transparencia think tanks

Exacto, atendiendo al trabajo de otro Centro de Estudios, la Fundación Ciudadanía y Valores, los laboratorios de ideas españoles son más oscuros que el sobaco de un grillo. Con alguna excepción nadie ofrece información detallada de los financiadores de su organización. Los de Nada es Gratis o los de Politikon le pedirán a los gobernantes “transparencia”, mientras ellos no te dirán quién les hace las donaciones. Seguramente sean gente muy independiente, al mismo tiempo que poco coherente.

Pero en realidad y a pesar de la opacidad que demuestran, la gran mayoría de think tanks sean dirigidos o capturados son financiados por las grandes corporaciones. Combinados con la financiación pública, bien competitiva o bien directamente a dedo, forman la columna vertebral de los ingresos de estas organizaciones en nuestro país. Para quien tenga dudas, una imagen vale más que mil palabras:

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Esta es la muestra de cómo las corporaciones, junto a otras acciones de las que hablaré en un futuro, compran el famoso “consenso”. Como la supervivencia de estos centros de investigación depende de tener los fondos necesarios, los donantes van haciéndose fuertes en las instituciones. Ahora bien igual que pasaba con los lobbies, con los think tanks pasa algo parecido. No hay un teléfono rojo en la Secretaría donde llama gente poco recomendable.

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Nadie llama a los investigadores para que publiquen cosas según conveniencia de las instituciones financiadoras. Simplemente las organizaciones van sumando o retirando apoyos a aquellos chiringuitos según les sean más o menos favorables. No sólo apoyo económico sino también mediático. Dentro de la estrategia de las corporaciones para la compra del consenso, estos laboratorios de ideas van ganando protagonismo gracias a su comportamiento. ¿De quién son los medios de comunicación? ¿De quién son los think tanks? De la respuesta a estas preguntas se desprenden los motivos por los que los informes de algunos think tanks o la opinión de determinadas personas en los principales medios de comunicación es tan recurrente, en comparación con otras organizaciones o personas con opiniones distintas. Si el objetivo de cualquier think tank es influir en el debate público, ¿qué mejor manera que tener tu columna semanal en El País o que te inviten a las numerosas tertulias que proliferan en los medios? Sobre todo si los medios son tuyos.

Pero este no es un proceso organizado, hay múltiples actores que intentan ejercer su influencia en distintas direcciones: partidos, sindicatos, empresarios, ciudadanos… Todos utilizan los “laboratorios de ideas” para su interés y colisionan entre sí. No todas las empresas del IBEX-35 tienen los mismos intereses, pero sí tienen intereses comunes. Por lo que cada una a su manera entiende que financiar estas actividades “intelectuales” les lleva a cumplir sus objetivos. En esa lucha confusa, igual que pasaba con los lobbies, el que tiene más recursos y contactos es el que más se acerca a sus objetivos  ¿Y cuál es el objetivo de una empresa? Pues ganar dinero, lo demás es creer en unicornios. Mientras tanto sus peones, los investigadores que trabajan en ellos, viven inconscientes de su situación de captura o simplemente utilizan los think tanks como plataformas para sus intereses personales. Esto último tiene que ver con otro método para imponer el consenso: comprar investigadores y profesionales.

Recientemente hemos tenido una muestra de cómo los muy independientes e inteligentes think tanks pueden intentar manipular la opinión pública, sin tener demasiado cuidado en que no lo parezca. A propósito del proceso soberanista catalán, no fueron pocos los banqueros quienes además de amenazar a los catalanes con marcharse, emplearon el argumento de que al hacerlo una concentración en el sector bancario catalán encarecería y dificultaría el crédito debido a la falta de competencia. Curiosamente son los mismo que financiaron hace poco más de un año, un estudio por el que mostraban que el sector bancario español era el más “concentrado de Europa”. Según los “himbestigadores” del BBVA Research, la concentración bancaria en España no derivaba en problemas de competencia. Si la marcha de los bancos españoles de una hipotética Cataluña independiente derivaría en una concentración bancaria contraproducente, ¿fue el rescate y la organizada concentración bancaria en nuestro país contraproducente para nuestra economía? Y así con todo.

Por estos motivos los think tanks, organizaciones que empezaron y siguen empezando a veces con las mejores intenciones, acaban siendo fagocitados por los grupos de interés empresariales. Combinados con la captura de los medios de comunicación, la captura de los científicos en los ámbitos académicos y la captura de los legisladores, son la estrategia a través de la que las corporaciones compran el consenso.

Ya pueden quitarse el gorro hecho con papel de aluminio, por lo menos hasta la próxima entrada conspiranoica.

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5 respuestas a ¿Pueden las corporaciones comprar el consenso? Los think tanks

  1. RBG dijo:

    Muy bueno. Muy bien descrito. Y el gráfico de quién financia qué, impagable. Desde luego vale más que mil palabras!!
    Gracias otra vez

  2. José Luis dijo:

    Magnífico análisis.
    No costaría nada poner en el frontispicio de la web, o en el quiénes somos, de cada uno de los Think Tanks que quieren publicitar su actividad, o hacer participe a todo aquel que quiera leerles, una sencilla tabla o “tarta” con una relación porcentual de quiénes los financian. Los que los leemos somos, se supone, lo suficientemente maduros como para filtrar los resultados que asimilemos con esos datos y compararlos o contrastarlos con otros similares, si existieren claro. A mi me ayudaría mucho. En algunos casos, como por ejemplo Funcas, para acceder a sus publicaciones, muy relevantes por cierto, hay que pagar –si bien es cierto que cantidades pequeñas– pues no están disponibles ni en PDF ni en otro soporte abierto al público. Hace poco me invitaron a una presentación de un libro de ellos, muy interesante por cierto, y asistí contando con la valía de los intervinientes pero no con que todas las presentaciones se hacían sobre la base de un texto que no estaba disponible para los asistentes salvo habiendo pagado antes la correspondiente publicación por lo que difícilmente pudimos evaluar ni apreciar nada.

  3. Noético dijo:

    hay que reivindicar que en la RAE acepten un uso nuevo y muy descriptivo de la palabra «manporrero». Excelente artículo. Manporreros su definición gráfica..

  4. Pingback: ¿Pueden las corporaciones compra el consenso? Los medios de comunicación | No me jodas que me incomodas

  5. Pingback: Lobistas en Bruselas: Yanis Varoufakis y democratizar la OPEP - Communia

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