¿Pueden las corporaciones comprar el consenso?


Sí. Podría acabar de esta forma la entrada, pero seguro que estarían molestos conmigo por la mala broma.

La pregunta que formulo tiene que ver con un asunto que no por ser polémico y encender arduos debates se le presta la suficiente atención, sobre todo en nuestro país. Me refiero a todo lo relativo a los llamados lobbies o grupos de presión. Sólo en los últimos tiempos con la llegada de nuevos actores al panorama político se ha tratado este asunto, no siempre de la manera más adecuada. Y posiblemente sea un asunto muy relevante para conseguir una sociedad democrática saludable.

Lo habitual es que asociemos los lobbies como un invento americano, de hecho esa denominación se suele atribuir a los tiempos de la Guerra de Secesión, cuando el General Grant se instaló en el lobby (vestíbulo) de un hotel tras el incendio de la Casa Blanca. Allí iban los lobistas o cabilderos a ver qué rascaban.

En realidad los angloparlantes nunca fueron tan buenos inventando cosas como ofreciéndoles un nombre adecuado. Los grupos de presión o los lobbies llevan existiendo desde los inicios del hombre. Desde el chamán que le comía la oreja al líder de la tribu, siempre hubo grupos de presión que intentaron influir en los “reguladores” para obtener su favor. Lo único que ha cambiado desde los tiempos tribales es la complejidad y la sofisticación de nuestra sociedad, por consiguiente los mecanismos de presión también se han ido adaptando. Siempre hubo grupos con un notable éxito: nobles, religiosos, militares, sindicatos… Todos ellos fueron y son grupos de presión intentando conseguir influencia sobre los gobernantes.

Se suele ver a los lobbies o grupos de presión como unos contubernios de ricos gordos con chistera, al estilo capitalista siglo XIX, que conspiran secretamente para dominar el mundo. Algo así como esto:

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Os digo una cosa, si el grupo de Bildenberg realmente fuera tan peligroso, no sabríamos de su existencia.

Como decía antes, este mundo es un poquito más complicado de lo que imaginamos y la actuación de los lobbies dista mucho de ser un coto exclusivo de potentados, organizados con metodología prusiana. Cualquiera puede ser lobista e intentar ejercer su capacidad de influencia. Y no todos los potentados tienen exactamente los mismos intereses.

Ahora bien, una cosa es una cosa y seis media docena. Escuchar a aspirantes a tripulante de think tank o lobistas profesionales “estilo Chenche“, decirnos que esto de que los ricos gasten ingentes cantidades en la materia no es un gran problema o que sirven para mejorar nuestra democracia, muestra lo fuera que viven de la realidad o… que como aspirantes a lobistas tienen un serio conflicto de interés. El argumento sobre el que construyen el discurso consiste en que vivimos en sociedades democráticas y los políticos necesitan los votos para perpetuarse, por lo que se produce un equilibrio e incluso una superioridad por parte de los lobbies ciudadanos respecto a los actuales grupos empresariales. Se le suele aderezar al argumento con casos de éxito, ¿quién no conoce gobiernos que han cambiado de opinión tras la presión ciudadana?

El argumento puede parecernos correcto y de hecho es correcto. Sólo tiene un pequeño problema: lo más probable es que no ocurra. Precisamente si se destacan tanto los triunfos de los lobbies ciudadanos es por su excepcionalidad. Imaginen que quieren organizar una cena con sus amigos. Si invita a tres o cuatro le será mucho más sencillo hacerlo que si fueran veinte o treinta. Pasa un poco lo mismo con el lobbismo, que un grupo más pequeño, mejor organizado y financiado será mucho más eficaz a la hora de conseguir influencia. Conforme más numeroso es un grupo es más heterogéneo, más complicado de organizar, disciplinar y jerarquizar. Imaginemos que algo dependiera sólo de sobornar a un político, ¿que será más sencillo? ¿Que las 35 empresas del IBEX pongan un millón de euros cada una o que 35 millones de españoles pongan sólo uno? El que piense sólo en la aportación monetaria, que se acuerde de Lola Flores. Por eso lo del lobbismo es una cuestión de posibles y de probables. Nadie tiene más posibles y probables que los ricos, hoy en día los ricos son corporaciones. Y no sólo es un tema de dinero, sino también de acceso a los grupos de decisión.

Esto nos lleva a la cuestión inicial, ¿pueden las corporaciones comprar el consenso? Mi opinión es que sí y de hecho lo intentan todos los días. Pero como antes relataba no es un proceso claro y organizado, sino una guerra de todos contra todos y en esa confusión el más fuerte es el que prevalece. ¿Cómo lo hacen? Pues de varias maneras, que por cierto no son tan distintas de las utilizadas hace siglos. Por entonces un combo de nobleza+clero influía en los legisladores o directamente asumían ese rol. El legislador era un noble, sostenido económica y militarmente por nobles, a los que se le sumaba el consenso ideológico que dictaban los religiosos. En la Europa medieval la “mayoría silenciosa” estaba más atenta de su salvación para el Día del Juicio final que en su situación terrenal, cosa que era posible gracias al trabajo inestimable de evangelización de la iglesia católica. Y mientras el monarca o gobernante fuera lo suficientemente benévolo con estos grupos, su estabilidad estaba garantizada. Si se salía del tiesto “votaban” a otro.

¿Cómo consiguen las corporaciones ser tan influyentes? Pues de forma similar a otros tiempos. Puede ser de forma directa gracias a lo que se denomina “captura del regulador“. Sí, es otro invento de siempre al que los angloparlantes le pusieron un acertado nombre. Para poder capturar a un buen regulador se utilizan diversas técnicas, como son las famosas “puertas giratorias“, la financiación del partido o el más descarado soborno. Pero estos métodos conocidos y tradicionales tienen el inconveniente de que son reconocibles, poco estéticos y por tanto poco éticos. Por eso las corporaciones tienen otros métodos complementarios que les resultan mucho más eficaces, desactivan toda oposición que otros grupos de presión puedan ejercer y evita la acción de los “cabilderos democráticos”. ¿Cómo se hace? Exacto, comprando consenso o sentido común. Si todo el mundo está de acuerdo contigo, no hace falta sobornar políticos.

¿Comprar consenso? ¿Eso cómo es? Mi intención es comentarlo en las próximas entradas, como siempre desde el cuñadismo más atrevido y confeso, de forma breve como exige este medio. Porque el tema da para enciclopedia. Así que les emplazo para próximas citas dónde veremos cómo las corporaciones pueden comprar consenso para que sus intereses particulares sean considerados de sentido común.

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6 respuestas a ¿Pueden las corporaciones comprar el consenso?

  1. RBG dijo:

    Promete, promete!! Espero la siguiente entrega, con algún ejemplo como el de la edad de jubilación

  2. fideluto dijo:

    En tiempos, existia una joya de blog, heterodoxia.info, que lo explico perfectamente en una entrada dedicada a Edward Bernays.

  3. fpmadlax dijo:

    Hola!
    Comprar consenso es facil, tu solo tienes que tener la máquina de imprimir billetes (Basados en aire) y a un grupo de personas, gilipollas ellas, que trabajan por esos papelitos de colores, y que aceptan la esclavitud del aire, o de los creadores de dinero y de su normas, y el poder e influencia de los medios de comunicación.
    También tienes que tener presente que lo de Bernays, e Ivy Lee, como ciencia útil existe, no te parece curioso que en nuestro pais, a la gente que estudia Periodismo y RRPP, etc… nadie les ha contado lo que hizo Bernays, como creador de algo nuevo?
    Pero en cambio se les comenta cosas de pioneros como Maslow, Pavlov, etc… hay un dicho en España que dice “shhhh no des ideas” o “para que das ideas”, es que ten en cuenta que a los esclavos no hay que darles pistas de que son esclavos simplemente entretenles.

    Por ejemplo para demostrate que tu y yo somos esclavos, busca lo siguientes tópicos: La conspiracion de las letras mayusculas, fraude del certificado de nacimiento, ley del almirantazgo/marítima.
    El club Bilderberg es la rama mas visible en la actualidad de un cabal de criminales, llamados banqueros, pero con una maldad increible.
    Tu y muchos se creen que son un grupo de gente que se reune para tomar un cafe una vez al año, como si fuesen viejos amigos, pero no te resulta extraño que muchos de los gastos de dicha reunion, privada, sale de tus impuestos?
    Los lobbies siempre o casi siempre han sido malos, ya que siempre intentan colarte doblada cosas que no son buenas para ti, tu vida, tu salud o tu pais.
    Los mayores lobbies tienen tendencias criminales, intentando meterte OMG, o medicamentos x para el cancer, o la ideologia de genero, o nueva ideologia de educación (basado en nuevos métodos no probados) o que mediante engaño tuvieramos que “rescatar” al Banesto, y a Bankia, ojo, pero se hizo mediante lobby, una reunion privada en una cafeteria entre politicos y empresarios, y voilá.
    Quien tiene dinero y poder pone a sus pies la voluntad del resto, y si el resto son unos cobardes y corruptos como nuestros politicos y empresarios, ya tenemos al pais a merced de unos pocos empresauros, que es lo que ha pasado en 4 decadas.

  4. Pingback: ¿Pueden las corporaciones compra el consenso? Los medios de comunicación | No me jodas que me incomodas

  5. Pingback: Lobbies en Bruselas. Yanis Varoufakis y democratizar la OPEC - Communia

  6. GuyFawkes dijo:

    Y el instituto Juan de Mariana de nuestro amigo JuanRa

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