Lo que olvidaremos sobre el asesinato de Isabel Carrasco


Posiblemente lo único que es casi tan repugnante como asesinar a una persona, es su utilización para asuntos distintos del hecho y de las circunstancias que lo rodean. También es posible que todos nos aceleremos al hacer juicios de valor ante estos casos. No iba a ser menos con la muerte de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco.

Como desde entonces y después de este momento, se seguirá hablando… se seguirá hablando de todo menos de lo que se deberá hablarse una vez pasados los funerales y el luto. ¿Cuál es el debate inmediato que se ha generado a raíz del suceso? Las idioteces que diversas personas han soltado en editoriales y redes sociales. Éstas nos han llevado a lugares que nada o casi nada tienen que ver con lo ocurrido.

Así tenemos al ministro de Interior anunciando a bombo y platillo que va a lanzar la Policía contra personas totalmente irrelevantes cuyo primer “delito”  es ser simplemente imbéciles. Ya se verá si cometieron otros pues que esto de la injuria, el enaltecimiento del terrorismo y demás es algo muy complicado de dilucidar. O quizá no tanto porque en la actualidad las detenciones por decir payasadas en redes sociales dependen de si estas molestan a los gobernantes presentes. Así nos encontramos con aquello de la Operación Araña, mientras @andritxol lleva un lustro troleando a diario. Reacciones exageradas y difusión excesiva a quien no la merece.

Pero bastante más preocupantes que las frases escritas por personas irrelevantes y anónimas, como puedo ser yo mismo, lo son las reacciones de personajes públicos que supuestamente viven del prestigio adquirido por sus manifestaciones. Así tenemos ejemplos como el de Pablo Iglesias, que se presenta como icono regeneracionista de la izquierda, mezclando los suicidios derivados de los desahucios con el asunto en cuestión y las suspensiones de campaña. Si este es el que viene a salvarnos, cuando no ha sido capaz de no cagarla a las primera de cambio, apañados vamos.

Mientras, desde “la diestra”, las reacciones no han dejado de ser el reflejo en el espejo. Así tenemos múltiples ejemplos de la manipulación partidista por determinados elementos de dicha facción:

tweetsAún al día siguiente los editoriales de periódicos como ABC o El Mundo seguían mezclando los escraches o el odio a los políticos, incluso reconociendo alguno de ellos que no tenía nada que ver con el asesinato de Isabel Carrasco. Si no tenía nada que ver, ¿qué tenía que ver? ¡Añoro cuando los escraches eran de derechas!

Y es que con las gilipolleces en redes sociales o el típico debate derecha-izquierda de los fundamentalistas de partido, se nos está olvidando el que posiblemente sea el debate importante derivado del macabro acontecimiento: los motivos por los que esto ha podido ocurrir. Además de porque las acusadas sean unas taradas.

Isabel Carrasco era un personaje, digamos que peculiar. Famosa por llegar a acaparar 13 cargos públicos y subirse el sueldo en plena crisis. Condenada por amañar oposiciones e investigada varias veces por la supuesta utilización “regulera” de dinero público. La presidenta de la Diputación era uno de los ejemplos que se ponían del caciquismo patrio. ¿Las presuntas asesinas? Dos militantes del PP, la hija se presentó a las municipales y el padre era inspector jefe de Astorga. Curiosamente contratada por la Diputación de León, despedida en 2011 y parece que en conflicto con su titular desde entonces. Las informaciones y los rumores se suceden, en este caso mejor ser prudente y no creerse ni la mitad de lo que se diga. Aunque personalmente creo que las investigaciones nos van a traer noticias gloriosas relacionadas con las protagonistas del crimen.

Una alta representante del Estado es tiroteada en la calle, las primeras pesquisas apuntan a que el móvil tiene que ver con prácticas caciquiles en la Diputación de León.  ¿De qué estamos hablando? De niñatos filoterroristas y de políticos o periodistas haciendo el ridículo en internet. Cuando baje la marea tendremos otro tema en la agenda y olvidaremos el verdadero debate que deberíamos tratar ahora: la politización de nuestras Administraciones Públicas y la manera de evitarla. Sólo nos quedará la represión de la libertad de expresión en internet y la pelea de chonis entre rojos y azules.

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3 respuestas a Lo que olvidaremos sobre el asesinato de Isabel Carrasco

  1. acordoba dijo:

    Efectivamente, solo nos quedará lo de siempre…

  2. Commuter dijo:

    Muy buena reflexión.

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