La estafa del contrato único: cuestión de dinero


Ya está aquí otra vez. El debate del contrato único regresa de mano del Comisario Europeo de Empleo, proponiendo un “contrato único abierto” sobre todo para España. ¿Qué es eso de un “contrato único abierto”? Pues nadie tiene ni puñetera idea, convirtiendo en hilarante la reacción de los agentes sociales y políticos al quejarse y rechazarla. Este es a priori un comportamiento bastante imbécil, pero que esto haya sido así tiene su lógica explicación.

En el blog uno ha sido bastante crítico con el contrato único, más que por su existencia o por cómo se justificara su implantación, ha sido por la extrema gilipollez de sus proponentes y porque no deja de ser una estafa en toda regla. Todos estos ahora se están pegando golpes en el pecho de satisfacción. Con toda sinceridad, les digo que estar “en contra del contrato único” es equivocado y que el aquí escribiente apoya su introducción. Al mismo tiempo comprende y entiende las reacciones que ha suscitado la idea de nuevo en España, porque nadie en su sano juicio podría estar en contra del contrato único… dependiendo de a qué tipo de contrato nos estemos refiriendo. El contrato único no es más que un único contrato.

Efectivamente, como dicen sus defensores, el contrato único es rechazado porque “pisa callos”. Pero no es un tema de maldad ni de estupidez, es algo de pura lógica. De hecho la Patronal propone contrato único, hasta los sindicatos han respondido troleando con la idea y hasta alguno del gobierno en alguna ocasión dijo alguna cosa parecida. ¿Por qué lo rechazan? La Patronal no quiere pagar más por los temporales, los sindicatos no quieren que los indefinidos cobren menos y los políticos no quieren cabrear a casi todo el mundo. El debate en España está condicionado por las propuestas iniciales de FEDEA, que son tomaduras de pelo para conseguir un importante abaratamiento del coste del despido. Porque todo esto es cuestión de dinero.

Se entiende mucho mejor con ejemplos simples. Imaginemos el caso de trabajadores cuyo “día de indemnización” fuera 50 euros, con mensualidades de 30 días. Y podemos comprobar el resultado de comparar la indemnización del modelo existente cuando comenzó a hablarse del contrato único (45 días – 20 días – 8 días) contra una de las propuestas de FEDEA (12-32 días y 8-20 días). Veamos los efectos en trabajadores que llevarían 1, 5 y 10 años en la empresa.

IMPROCEDENTE PROCEDENTE

Con este ejemplo cutre y mal hecho, se evidencia dónde está la estafa. No protege o lo hace pírricamente a los temporales que llevan 1 o 2 años, mientras que supone importantes pérdidas para los trabajadores indefinidos sobre todo en despidos improcedentes. Para evidenciar aún más cómo la propuesta es un juego de trileros, el cual supone una importante reducción de las indemnizaciones por despido en España, podemos ver cuál es la composición de nuestra masa laboral respecto al tiempo que se lleva trabajando en ese puesto:

ocupados por tiempo trabajadoAsí comprobamos la certeza de que el desempleo se ceba en los temporales. Y queda también claro que las propuestas de contrato único de indemnización creciente no dejan de ser una tomadura de pelo, suponiendo una importante bajada de la indemnización para muchos, y una leve mejora para pocos. Haciendo cuentas se puede ver que el ahorro en millones de euros que supone esta broma.

Para los gurús del contrato único la igualdad y la dualidad no es más que un recurso demagógico para conseguir su verdadero deseo, así ellos mismos lo reconocen, rebajar los costes de despido. De hecho estas propuestas no resuelven el problema, ya que sigue ocurriendo el mismo mal que se diagnostica: un señor que lleva 10 años sale mucho más caro que otro que lleva sólo 1 año. ¿Qué coño estamos solucionando? Nada. Es la muestra de la estafa, una propuesta para convencer a los incautos a través de un hecho cierto y así conseguir abaratar el despido. De hecho si el objetivo fuera acabar con la dualidad podría proponerse un contrato único a la americana (coste cero para todos, es el único país que tiene contrato único por cierto) o contrato único con una indemnización de 100.000 euros para todos. Ambos acabarían con la dualidad, ¿verdad? Incluso se podía proponer que el contrato único fuera el de 45 días de antes o el de 33 días actual, que también sería una “indemnización creciente”. Pero esto no ocurre porque la igualdad de oportunidades a esta gente le importa una mierda, siempre que no sirva a sus intereses. Tienen que inventarse una forma de colar un masivo abaratamiento del despido, propugnando un supuesto beneficio de una minoría a través de algo que no pueda cabrear a todo el mundo. Con vuelta y media que le pongas al asunto, es una propuesta a la que se le notan las costuras.

¿Creían que unos señores tan listos que se manifiestan a favor del despido a coste cero se quedarían a medias? Por supuesto que no, y para eso al contrato único le añaden un “aditivo”, el cual consigue el objetivo del “despido a coste cero”: el fondo de capitalización austríaco. Igual que en el caso del contrato único, la famosa “mochila austríaca” no es algo que sea ni buena, ni mala, ni mediopensionista. Ya en su momento comenté qué debes y qué no debes llevar en tu mochila austríaca. Con lo que si la idea implantada por el difunto ultraderechista Jorg Haider es para la prestación por desempleo, es está estupenda y si es para incluir la indemnización por desempleo es una completa tomadura de pelo para conseguir que el despido sea en la práctica cero. Así los que se dicen progres y critican el mercado laboral por franquista, proponen una versión desjudicializada del contrato franquista de 1944 mezclada con la idea de un ultraderechista austríaco. Es lo que tienen progresistas del siglo XXI y lo comparte con algunos liberales: que abrazan lo mejor del fascismo del siglo XX y si al que les replique le dirán que es del siglo XIX.

El problema con la indemnización por despido es que la hemos prostituido, tratándola como un dinerillo que nos pagan para abonar las facturas cuando estamos parados. Y nos confundimos, para eso existe una cosa llamada “prestación por desempleo”. Que los del contrato único proponen mejorar, todo sea dicho. Reiterar que una indemnización por despido es un disuasor de despidos, vemos que por desgracia funciona cojonudamente y por lo tanto debe ser, como dice alguno de los gurús del (Ú), “absurdamente alta”. Si no lo es, pierde su sentido para convertirse en un ineficiente y absurdo impuesto al despido. Si la indemnización es fácilmente asumible por el empresario no tiene sentido su existencia. Y si se ha pagado por adelantado, el hecho del despido ya no está castigado, por lo que pierde todo el sentido. Por esto y como tales, las reducciones en los costes de despido sin eliminarlas que se proponen por parte de algunos “intelectuales,” es la mejor muestra de que la gente se va de España para que “quepa algún tonto más”.

Total, que te podrá decir alguno con buenas palabras que el “contrato único puede ser de izquierdas” pero luego cuando hacen un encuentro de “pajilleros del contrato único”, sólo aparece alguno de UPyD y elementos del PP (aclarar que el señor barbudo no es un sindicalista primo de Sánchez Gordillo):

evento5-1024x766Mazo de señores “de izquierdas”, con Gabriel Elorriaga como invited artist. ¿Cantaron la Internacional?

Volviendo al Comisario de Empleo y su propuesta, que ahora dice ya que son ocurrencias suyas y no de Bruselas, podría haber pedido el cese la utilización fraudulenta de contratos temporales en España. Eliminar los funestos contratos por obra y servicio y los eventuales por circunstancias de la producción, verdaderos nichos de estafa contractual española. También la inacción sindical, de inspección y la desidia-miedo del trabajador hacen flaco favor a esta causa. Para nada chatines, “contrato único abierto”, que nadie sabe lo que es pero quedas como Dios. En un país con un 27% de desempleo es sencillo convencer para hacer experimentos de algo que no existe en ninguna parte ni ha demostrado su éxito. Luego nadie se acordará ni del Comisario, ni del de la crisis y las Kangoos, ni el que tenía envidia sana de Irlanda antes de que pidiera rescate, ni del que presentaba powerpoints en Moncloa cuando la crisis era algo opinable, ni del “trollcaraperagafapasta” que minimizaba el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Nos acordaremos del presidente, ministro y del partido, mientras los elementos a los que hicieron caso seguirán arreglando el mundo desde el laboratorio del Profesor Bacterio. Al menos que sean honestos y propongan a la sociedad despido a coste cero. Es una idea con fundamento, coherente y no engañan a nadie. Otra cosa es que tuvieran que salir corriendo del país, por suerte algunos ya están fuera y no se les espera hasta que les den un carguito.

Pues eso, que ni el contrato único ni la mochila austríaca son buenos ni malos, pero las propuestas de las que hablamos en España son meras estafas para ahorrar mucho dinero a nuestro empresarios. No se deje engañar por los trileros.

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6 respuestas a La estafa del contrato único: cuestión de dinero

  1. ateo666666 dijo:

    En realidad lo que quieren los actuales gobernantes europeos es amedrentar a los trabajadores de tal manera que al final de las “reformas” no existan diferencias laborales entre Europa y cualquier país del Tercer Mundo. Que todos trabajemos sumisos, en jornadas extenuantes, humillados y sin derecho alguno por un sueldo de miseria y si es necesario que nuestros hijos vuelvan a trabajar como en la Inglaterra de la Revolución Industrial cosiendo balones o ropa para las grandes multinacionales, pues todo sea por la competitividad del país. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2013/04/el-perverso-aumento-de-las-pensiones-de.html

  2. Pingback: La estafa del contrato único: cuestión de dinero

  3. Actualmente en España existen 33 tipos diferentes de contratos, cada uno de estos tipos tiene establecidas todas las condiciones concretas de cada trabajador con la empresa, tanto la manera de trabajar como el despido .

  4. Pingback: La estafa del contrato único: otra vuelta de tuerca | No me jodas que me incomodas

  5. La posibilidad de un contrato único ha sido rechazada tanto por el Gobierno, que lo considera inconstitucional, como por la patronal -cree que el modelo económico español hace necesarios “diferentes tipos de contrato”- y los sindicatos, que dicen “invita” al despido.

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