¿Democracia participativa? Mejor escolarización


Momento de gloria televisivo que nos recuerda un hecho impepinable. Que cambiemos de una democracia meramente representativa por una más participativa puede que haga mejor a nuestro país y a nuestra sociedad… o no.

Atentos a esta noticia en Telecinco en la cual se habla sobre el punto adicional que van a obtener aquellos conductores que no han cometido infracciones desde la puesta en marcha del carnet por puntos. Y atentos a la declaración del conductor a los escasos 10 segundos de iniciarse el vídeo.

http://www.telecinco.es/_6084122c

Pues eso, ¿a algunos les extraña que la persona nombrada por el conductor esté en el sitio que está y se comporte de la manera que lo hace? Pues lo está porque en la parte más participativa de nuestra bisoña democracia es cuando precisamente opinan personas como este pobre conductor, al que seguramente haya tomado injustamente como ejemplo. ¿Realmente queremos que todas la decisiones en nuestro país sean tomadas por los ciudadanos a base de un asamblearismo total?

Yo soy el primero que creo en la idea de que la democracia debe ser más participativa y contar con la opinión de la población. Pero con cuidado, por favor. Que si nos pasamos el conductor de la noticia nos propone a Farruquito como Director de la DGT.

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Una respuesta a ¿Democracia participativa? Mejor escolarización

  1. las artes dijo:

    Las democracias no pueden considerarse resultados de una decisión democrática (como pretenden, en el fondo, las teorías del pacto social). La sociedad que se constituye como democracia debe estar ya constituida anteriormente como sociedad; y en su origen, una sociedad humana [553 – 557] estaría más cerca de la tiranía o de la aristocracia que de la democracia (tampoco una sociedad primitiva puede considerarse teísta, sin que por ello pueda ser llamada atea). Obviamente, esto no significa que la democracia, no por no ser originaria, tenga menos dignidad porque, si así fuera, el salvaje sería más digno siempre que el hombre civilizado. Pero tampoco por ello puede ser considerada la democracia, como la situación a través de la cual la humanidad ha alcanzado su realización suprema, el «fin de la historia». Quienes proclaman: «todos los demócratas condenamos este atentado terrorista», parece que quieren sugerir que la razón formal desde la cual se condenan esos atentados terroristas es la de «demócratas». ¿Acaso un aristócrata no condenaría también el terrorismo? ¿Acaso no se condenan los actos terroristas en las sociedades organizadas como «dictaduras del proletariado»? Damos por supuesto que la democracia es un sistema político con múltiples variantes «realmente existentes». Pero la democracia es también un «sistema de ideologías», es decir, de ideas confusas, por no decir erróneas, que figuran como contenidos de una falsa conciencia, vinculada a los intereses de determinados grupos o clases sociales, en tanto se enfrentan mutuamente de un modo más o menos explícito. Vamos a presentar dos consideraciones previas que sirvan de referencia de lo que entendemos por «realidad» en el momento de hablar de las democracias como nombre de realidades existentes en el mundo político efectivo.

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