Rosell y la manipulación torticera de los datos


Ya les advertí de que les advertí de que extrañarían a Pufoman. Rosell iba a resultar aún peor que este, con el inconveniente de no poder hacer bromas con su inutilidad como empresario. Y lo ha vuelto a hacer. De nuevo se ha dedicado a pedir despidos en la Administración, a elucubrar sobre su dimensión e incluso a sugerir cifras de ajuste. Todo ello apoyado supuestamente en “datos”. Lo que pasa es que como también he comentado en este blog en bastantes ocasiones los datos son bastante manipulables. De hecho si quieres cocinar un buen argumento para justificar una posición aunque sea disparatada es:

– Tome los datos que le sirvan para su fin y desprecie aquellos que le puedan fastidiar su conclusión.

– Agite con un poco de demagogia.

– Sírvase en caliente, que en frío no tiene gracia.

 

Así te quedará un informe apañado para poder sentarte en una mesa y decir ante los medios cosas como esta:

Rosell sugiere una cifra de 900.000 funcionarios redundantes en España

Lo que no deja de tener su gracia es que un señor que engloba estas declaraciones dentro de una supuesta intención por reducir el gasto público sea el mismo que preside una asociación que está fuertemente subvencionada con dinero público.

Como uno se ha propuesto acortar sus entradas y no volver a usar 5.500 palabras para rebatir alguno de estos argumentos o repetir cifras y argumento para rebatir lo que dice Rosell, sólo me voy a centrar en uno de los “datos” que aporta este señor para entender lo absurdo y manipulador de estos argumentos. Me refiero a esto:

Por otro lado, el patrón de patronos ha criticado que el empleo público se ha multiplicado por dos en 30 años frente al crecimiento del 50% en el sector privado.

Intentar justificar la idea de que el empleo público está sobredimensionado con respecto al privado con esta comparación es de lo más absurdo. Por poner un ejemplo sería como decir que la plantilla de Telefónica está sobredimensionada porque su aumento fue del 100% y la de Repsol sólo había sido del 50%. El objetivo de la elección de este dato en concreto, agitado con la demagogia de que el empleo público se financia con el empleo privado y servido en un ambiente caliente en lo económico en general y lo público en particular da un resultado excelente… si no te gusta pensar y te quedas con lo que te digan o leas. Pero a dos vueltas que le des, te das cuenta de lo estúpido del planteamiento.

Como he dicho y hecho analogía con dos empresas, la evolución de las plantillas de los sectores, empresas o lo que sea no tienen porqué ser directamente proporcionales. Como también he apuntado muchas veces en otras entradas, mezclar datos o sectores distintos produce distorsiones que en ocasiones son utilizadas para este tipo de fines. Por lo tanto el hecho de que se contrate o no a un señor en Burgos no tiene mucho que ver que se contrate un médico en el nuevo hospital de Valencia. Esto último vale para contestar el argumento de las cifras de empleados traspasados a las Comunidades para dar la cifra de 900.000 sobrantes. La Administración y sus servicios en 1978 no eran los mismos que en 2011, pero aquí no abundo.

A lo que iba, que me enrollo, es a la comparativa de aumento del empleo privado vs público para intentar dar un argumento contra la sostenibilidad financiera de este último. Las nóminas de los empleados públicos no salen exclusivamente de las nóminas de los empleados privados. A los famosos “funcionarios” no se les paga con el IRPF o las cotizaciones a la Seguridad Social de los empleados del sector privado. Se les paga con impuestos y los impuestos se recaudan por rentas e ingresos de diferente naturaleza además de los que gravan la nómina del trabajador del sector privado (Sociedades, Capital, sobre propiedad, etc.)…. y del público. Descuenten Seguridad Social, IRPF y el IVA del consumo del empleado público para darse cuenta de que no hay empleado más rentable para su empresa que este tipo.  Por lo tanto el argumento es absurdo. De hecho el reduccionismo burdo del señor Rosell y sus “datos” hace que el método se vuelva en su contra.

Si el hecho de que el empleo público haya aumentado el doble que el privado lo utiliza para argumentar su sobredimensionamiento. Si yo convengo que la capacidad financiera para su pago no procede del número de trabajadores del sector privado sino de la posibilidad de recaudar impuestos. Si la recaudación de los diferentes impuestos se hace respecto a toda la riqueza del país. Si la riqueza del país se mide por el producto interior bruto… entonces el dimensionamiento del mismo estará ligado a la evolución del mismo.

No es la web que más me guste para tomar datos, pero observen la evolución del PIB anual de España en este enlace. Así observarán que la riqueza nacional sobre la que se recaudan impuestos con los que se pagan, además de otras cosas, los sueldos de los empleados públicos, ha pasado de menos de 200.000 millones de euros hasta más de un billón de euros. O sea, se ha multiplicado por cinco. Así que se puede afirmar utilizando la misma asociación torticera que hace Rosell que en España hay recursos suficientes para duplicar la plantilla de las A.A.P.P. porque esta subdesarrollada si nos atenemos a los datos de riqueza nacional. ¿A que sería absurdo? Pues así son los “datos” en los que se basa en señor Rosell.

La conclusión es que el constante discurso del señor Rosell hablando del sector público, además de ser algo que no le compete, está basado en la manipulación de datos convenientemente elegidos para sacar una conclusión que le conviene. Que sus informes no se basan en un estudio serio y pormenorizado de la Administración sino de una serie de asociaciones ilógicas. Y que utilizando el mismo método podemos afirmar lo contrario que él, utilizando otras cifras tan verídicas e incluso más ajustadas a la realidad de los hechos que las presentadas por CEOE. Ayer de hecho me lo pasé pipa en Twitter devolviéndole “datos”.

Finalmente y por aclarar, no está en mi intención presentar al sector público y sus empleados como seres de luz sin falta alguna. El funcionamiento de nuestras Administraciones es manifiestamente mejorable. Pero que la empresa más inútil e improductiva de Europa de lecciones hace bueno el dicho de que de padres gatos hijos michinos. En nuestro sector público hay que revisar los métodos de selección, la movilidad de los empleados, el control de su trabajo y la aplicación del régimen disciplinario. Pero de eso a pasar por alto las manipulaciones torticeras de esta caterva de inútiles, que además comen del erario público con avaricia, hay un trecho.

A robar a Sierra Morena.

 

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