¿Hace otra reforma laboral?


Como ya sabrán casi todos y como suele ser mala costumbre, este mes de Septiembre volvió a subir el paro en España. Si hablamos de este mes del año no habría que alarmarse tanto, pues dentro de la economía patria en Septiembre casi siempre sube el paro. Las causas la mayoría también las conocen.

Esta situación tan poco novedosa ha hecho que muchos pongamos el ojo en la reciente reforma laboral, esa con la cual no iban a perdonar la vida “los mercados” y los onanismos internacionales. Desde el 18 de junio de 2010 lleva en vigor el famoso Decreto 10/2010, el cual ha sido manoseado hasta recientes fechas.

La necesidad de esta reforma siempre se había sustentado en su obligatoriedad y además en ser realizada bajo determinados términos. Porque una reforma laboral puede ser una cosa o su contraria. Muchos de los argumentos para realizar esa reforma de tal manera han sido aquí analizados. Esas cosas de que la culpa del paro la tiene el mercado laboral y luego el 85% de la caída de ocupación viene directa o indirectamente relacionada con la construcción o que el mercado laboral liquida a las empresas por lo caro que sale despedir, cuando en términos absolutos el 96% del tejido empresarial español sigue vivo pero se han cargado al 10% de la población ocupada y que más del 50% de empresas no ha tenido trabajadores en su vida, por lo cual difícilmente habrán despedido a nadie ni se vieron en problemas por ello.

Pero los reformadores, inasequibles al desaliento, justificaban una reforma en estos términos por otros dos principales argumentos. El primero estaba claro, crear empleo y frenar el paro. Yo también quiero que se acabe el hambre en el mundo pero si no analizo el cómo lo haría se quedaría en un buen deseo. Lo más divertido es que estos reformadores te ponen por delante que dicha reforma laboral no crea empleo y que es la actividad económica la que lo hace. ¡Vaya por Diós! Cuando he criticado irónicamente en otros foros la reforma, a tenor de los datos del paro antes nombrados, el típico converso progre que se ha pasado al liberalismo economico extremo (lo que cambian los tiempos) me recordaba que sus efectos no se notan a corto plazo. En parte es cierto, por su concepción y desarrollo la verdadera cara de esta reforma laboral la veremos cuando estén desarrollados todos los aspectos de la misma. La broma puede llegar hasta el 2015. Aquí lo divertido, necesitamos urgentemente crear empleo (el hambre no espera) y hacemos una reforma cuyos efectos plenos no se verán hasta… ¡2015! Para entonces, todos calvos. Un ejemplo es la implementación del famoso fondo austríaco que es para 2012. Si este fondo de capilización es la reostia, ¿porqué narices no se implementa ya? Pues porque es una buena idea que en España su implementación será un truño. Otro dia si me vaga explico porqué. Planes de ajuste y reformas laborales producen recesión y paro en un país recesivo, con un 20% de paro y con las prestaciones agotándose. Esto porque lo dicen cuatro caraduras a los que por cierto, financiamos. Aunque se diga que ellos nos financian a nosotros. Si tú no pides hipoteca ni ingresas depósitos, ¿de qué coño vive un banco? Pues lo mismo estos “mercados”. Cuando pase la tormenta no necesitaremos reformas amigos, con el pasado marco regulador anterior España era el país que más empleo creaba de Europa y con diferencia. Se necesita un plan de choque para hoy, no para dentro de 3 o 5 años. Pero, ¿para qué trabajar para los ciudadanos cuando se puede hacer para los mercados?

El segundo aspecto es el intento de reducir la temporalidad. Durante mucho tiempo esta se ha convertido en objeto de debate. Pero cuando gobiernos, sindicatos, empresarios, economístas, sociólogos, electricistas, payasos y amas de casa dicen querer resolver lo mismo pero con soluciones totalmente opuestas es que alguien te intenta tomar el pelo. Una parte indica que la temporalidad viene principalmente por la composición de nuestra economía y los sectores que explota. Y tienen razón, España estaba fuértemente basada en los sectores de la construcción, turismo (servicios en general) y agricultura, todos ellos con evidente tendencia a la utilización temporal de trabajadores. Se contrata por obra, por campaña veraniega o por recogida de la aceituna y se hace temporalmente. Que haya gente absurda que niegue lo preponderante de este aspecto en la temporalidad patria y que además se le suponga prestigiosa me preocupa. Pero existen supuestos enterados los cuales afirman que con cosas como el contrato único o abaratando el despido los camareros de Torrevieja trabajarán todo el año o que los temporeros de la fresa doblarán el lomo cuando no hay… y ellos de funcionarios o nutriendo sus desvaríos con dinero público.

Otros afirman que es el malvado mercado laboral quien ha producido semejante temporalidad. Y están en lo cierto también. ¡Un momento! ¿Dije que si dos te dan opciones opuestas para resolver el mismo problema es que alguien te intenta tomar el pelo? Sí, estos segundos son los que te quieren tomar el pelo. Pues son los que te venden la burra de que con este tipo de reformas se acabó la sarna. Esto siendo cierto, tiene truco. Hay que tener en cuenta lo dicho en el párrafo anterior, si convenimos que las empresas son generalmente pequeñas tenderán a tener “trabajo pequeño” y por lo tanto puntual, que además suele ser de los sectores más temporeros del espectro económico. Pero claro, ¿qué pasaría si sólo hubiera un tipo de contrato indefinido con despido único? Pues que evidentemente si medimos la temporalidad como proporción de trabajadores con contrato temporal entre trabajadores con contrato indefinido habremos conseguido la temporalidad cero. ¿Hay algún memo que creería en que el aceitunero tendría curro en esa “empresa” por agosto? Aplicando la misma lógica tan burda que algunos ilustran con gráficas y argumentos de lo más rebuscados, ¿porqué tocar entonces el despido? Si queremos acabar con la temporalidad, ¿podemos poner todos los contratos indefinidos y de 45 días… o de 90? No, entonces ya la temporalidad no interesa, es el coste laboral (otro mito, el coste laboral no se ve afectado por los despidos en situaciones normales). Igual ocurre con la reducción de coste de despido por sí misma, aparte de la que subyace del nombre, ¿alguién puede explicarme en qué se diferencian los contratos temporales de los indefinidos si no es el propio coste del despido? Pues eso.

Además esto es una falsedad que nadie nunca explica. Se dice que el despido en los contratos temporales es mucho menor que en los indefinidos. Con la Ley en la mano eso es falso, otra cosa es la práctica. Por ello es verdad lo que dicen de que el mercado laboral provoca temporalidad pero tomándote el pelo cuando te dan la solución. Eso no es verdad, el despido de un trabajador temporal es igual al de un indefinido. Cuando alguien me dice que despedir a un temporal cuesta 8 días me cabrea. Eso no es una indemnización por despido, es una indemnización por fin de contrato que no es lo mismo. Y aunque esta afirmación suene a broma, no lo es. ¿El ET dice que a los indefinidos cuando se jubilan hay que pagarles indemnización? Lo que pasa es que ciertamente el mercado, su utilización y la desidia de gobiernos-sindicatos ha llevado a la situación de que a alguien con un contrato de 6 meses le despiden a los 4 meses, firma el finiquito de los 8 días y se va a su casa pensando que hizo lo correcto. Pero si hubiera denunciado el despido, hubiera cobrado mucho más que aquellos 8 días. ¿Se hace? No. ¿Porqué?

El famoso mercado tiene aquello del contrato por obra y servicio, contrato eventual por circunstancias de la producción que es la verdadera lacra para la temporalidad y donde los abusos se dan de manera más patente. Como es un contrato de duración abierta (algo que se intenta atajar en la reforma y que sería de aplaudir si no fuera porque hay trampa) se pueden cubrir puestos estructurales o tener a un trabajador casi eternamente con estos contratos apelando a nosequé campaña o nosecual punta de producción que por supuesto casi nunca existe. Si esta duración hubiera sido cerrada (que no limitada como plantea la reforma) y hubiera una fiscalización de la Inspección de Trabajo con los sindicatos otro gallo nos hubiera cantado. Pero, ¿quién ha dicho que la Inspección y los sindicatos están para denunciar contratos en fraude de Ley? Si es que tenemos unas cosas… Este tipo de contratación actualmente viene a representar más del 60% de la contratación temporal posible y demuestra la “buena herramienta” que supone para cometer fraudes. Es más si te paras a segmentar los tipos de contrato temporal por aquellos que duran más de dos años y los que duran menos de dos años, nos encontramos con una acojonante cuestión. ¿Alguien tiene intelecto suficiente para ello y me explica cómo la mitad de los contratos de sustitución duran más de dos años cuando están pensados para sustituir a gente que se prejubila generalmente con 64 años? Pues eso, que ciertamente el mercado es una mierda, pero dudo que las soluciones que algunos aportan resuelvan el tema de manera elegante.

Porque como dije antes, la reforma intenta resolver esto con una trampa y es que para 2015 despedir a un trabajador temporal costará lo mismo que a un indefinido. Ya que los temporales pasarán a 12 días mientras los indefinidos serán 20 días menos los 8 días que pagará el FOGASA. Por lo tanto, ¿qué sentido tendrá hacer contratos temporales cuando podemos hacer contratos diaria e indifinidamente renovables? Bienvenidos a la temporalidad cero, precarizamos igual a todos y arreglado. Por supuesto, para tiempos en los cuales suponemos que la crisis habrá pasado y si se crea empleo por entonces alguno se colgará la medalla. Luego cuando venga la siguiente crisis, que vendrá, nos intentarán convencer de que hace falta otra reforma laboral.

Pero dejando el futuro y la especulación, con los datos de Agosto se puede convenir que esta reforma de momento no ha frenado la temporalidad. Incluso se ha reforzado. Se podía leer ayer que se había aumentado la temporalidad. Una imagen vale más que mil palabras:

Cuando cojo Agosto es porque es el último mes donde tengo a mano las estadísticas del SEPE juntas y a mano, cojo de 2006 a 2010 porque están así agrupadas al cambiar ese año la metodología (eso que algunos llaman maquillaje). Por lo tanto se aprecia que la temporalización del empleo tiene que ver más con la crisis que con el mercado laboral y que el Real Decreto de Junio tuvo nulo efecto sobre ella.

Así que esto es lo que hay, si se fundamentaba la necesidad de una reforma laboral en aras de acabar con la acuciante temporalidad que tenemos vemos que esta no ha arreglado de momento el problema. Y que si lo hiciera, se empezaría a ver allá por 2015 precarizando indefinidos y no mejorando temporales. Pero como reflexionaba antes, si estamos centrados en sectores que emplean intesiva mano de obra temporal ya puedes poner el mercado laboral como quieras que cuando llegue Septiembre te echan del chiringuito playero y te tendrás que buscar la vida como siempre. Seguirás teniendo un trabajo precario y temporal, pero como ahora tu contrato se llamará indefinido el Gobierno de turno se colgará la medalla vendiendo que redució la temporalidad. Y la pandi progre intentará achacarlo a la reforma… eso sí a partir de 2015.

Cuando se constate que esta reforma fracasó y en la siguiente crisis, ¿nos pedirán otra reforma laboral que flexibilice el mercado porque bla, bla, bla…?

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