Y si no, nos enfadamos


Muchos recordarán la película con este nombre protagonizada por Bud Spencer y Terence Hill. Fue bastante popular en España gracias a que fue rodada una buena parte en Madrid, concretamente en Puente de Toledo y el Estadio Vicente Calderón. También lo es por la aparición de varios actores españoles, incluídos Esteso y Pajares como extras de pelea.

Esta película sin duda es una de las mejores alegorías sobre una de las circunstacias que nos han llevado a la situación económica y social actual. Tanto de ella como de su recomendable solución.

“Este está loco, ¿qué tendrá que ver?”, probablemente pensará usted. Si es así, le diré que respecto a lo primero tiene toda la razón. Quien me conoce personalmente puede dar fe de ello. Respecto a lo segundo, tiene que ver y mucho. Repasemos el filme.

Dos viejos conocidos compiten en una carrera para ganar un bonito bólido. Como empatan en la carrera, tienen que compartir el coche entre ambos. Como no lo pueden compartir, deciden jugarselo a una competición de beber cerveza y comer salchichas.

Primera coincidencia, en los tiempos de bonanza y gloria del burbujismo inmobiliario hubo una competición para comprar vivienda. Al calor de greatest hits como “la vivienda nunca baja, es una inversión”, “la compro por 10 y la vendo por 40”,  éramos capaces de matar a la abuela con tal de hacernos con una… o dos. Lo cojonudo es que estos axiomas se estaban cumpliendo. Esta situación nos llevó a jugárnosla a cervezas y salchichas, o sea, a ver quien conseguía el préstamo hipotecario más ingente. La casuística llevó a muchas situaciones esperpénticas, pero esa es otra película. Los mejores ejemplos son estudios que nos indican que de 1996 a 2004 el endeudamiento familiar pasó de 200.000 millones de euros a 600.000 millones. Otros dicen que la deuda de los hogares españoles pasó del 66% al 103% de la renta familiar disponible entre 1999 y 2005.  Pura competición de glotones.

Mientras ellos competían, unos mafiosos que trabajan para un especulador inmobiliario llamado El Padrino irrumpen en el local destrozándolo. Esto lo hacen como advertencia a los vecinos para que no se opongan a la demolición de un parque de atracciones. Los mafiosos destrozan también el coche de la pareja.

Vaya toalla, mafiosos, especuladores inmobiliarios, demoliciones y recalificaciones. Se nota que los guionistas eran españoles, además de visionarios. Porque evidentemente todo aquello de la burbuja nunca hubiera sido posible si no existiera una cadena económico-mafiosa que la alimentara. Todos miramos al vecino y le responsabilizamos de la desgracia. Pero casi todos fueron responsables de ello.

Esa cadena se componía de la más variopinta fauna: alcaldes y concejales algunos corruptos, empleados públicos para mover el papeleo incluídos Registradores y Notarios, constructores y especuladores inmobiliarios con mucha cara y pocos escrúpulos (como El Padrino), bancos y cajas que enviaban hordas de comerciales a colocar préstamos a todo el mundo y de paso todo tipo de productos, incluyendo su coste en la hipoteca y por tanto aumentándo sus costes e intereses… Tasadoras compinchadas con las entidades financieras haciendo tasaciones infladas y amañadas, llevándose un dineral por un trabajo prácticamente inexistente y cometiendo todo tipo de delitos fiscales y laborales. Empleados de la construcción y sus derivados que aumentaron su salario y su caché hasta llegarse a la situación de que un ferralla cobrara lo mismo o más que un profesor universitario. La proliferación de proletarios con Audis, BMWs y Mercedes es un fenómeno conocido y a estudiar por los sociólogos… Y así sucesivamente hasta llegar al comprador final que era el primo que pagaba la fiesta de todos los demás. Éste además también se creía beneficiado de la situación, pues creía que hoy, mañana o dentro de 50 años encontraría a otro primo dispuesto a pagarle el doble o el triple del precio original. Tampoco les quedaba otra opción, o tragabas o con papa y mama. Lo malo de esto es que aquel primo que pagaba la fiesta era todo aquel que necesitaria comprar o alquilar vivienda, o sea, todo el mundo. Por lo tanto nos estábamos timando a nosotros mismos.

Ante la situación los protagonistas deciden ir a ver al mafioso para pedirles que les reparara su pérdida. El Padrino les responde que de eso nada. Durante el film se suceden las peleas entre la pareja y los matones del mafioso. Incluso se contrata a un asesino a sueldo que no consigue su objetivo. Los protagonistas pierden la fe de recuperar su coche.

Cuando empezó la crisis, todos miraron a las inmobiliarias y bancos como culpables de la situación. Aquellos que compitieron por las viviendas les reclamaron que repararan el daño. Y empezaron las peleas. Desgraciadamente la diferencia entre la película y la realidad actual es que en los intercambio de mamporros ganan los mafiosos. Hemos empleado millones y millones de euros en dinero de nuestros impuestos para salvar a los mafiosos. Tantos que si lo intentas calcular en pesetas no sabes. Tantos que vamos a pagar durante años y años los excesos pasados. Ahora estamos en la situación en la cual estamos desanimados, hemos renunciado a pasarle la factura a los Poceros y Botines. Hemos asumido, previo lavado de cerebro por parte de los medios de comunicación, que nosotros debemos pagar la cuenta.

Pero los mafiosos le dan una paliza a un amigo de Ben (Bud Spencer) y estos se cabrean de nuevo. Van a buscar al mafioso y previa repartición ordenada de tortas, consiguen que por fin el mafioso les entregue un bólido a cada uno como el original y que no vuelva a intimidar a los vecinos.

Aquí es donde aparece la que sería solución a nuestro problema. Que nuestros gobernantes los cuales elegimos nosotros, cuales Bud Spencer y Terence Hill se liaran a repartir galletas entre los mafiosos inmobiliarios, banqueros usureros, explotadores laborales que emplearon mano de obra esclava o aquellos que consiguieron que España fuera el país de la UE con más billetes de 500. Pero que no tengan que pagar la broma aquellos que ante esta situación vivieron como ascetas, aquellos que quedaron fuera del mercado inmobiliario y no pudieron acceder a una vivienda, los compradores e inquilinos que se vieron forzados a destinar un dineral al simple hecho de tener un techo donde dormir y que no vivieron como nuevos ricos.

Esta solución no llegará porque nuestros representantes están cogidos por las criadillas por los mafiosos. Algunos les llaman “los mercados“, figura que se usa para denominar ese ente indeterminado que finalmente nos gobierna. Pero no es indeterminado, se sabe quien son y a quien sirven. Son los mafiosos, tienen nombre y apellido. Pero se les llama “los mercados” para que no les identifiquen. Nos falta mucho Bud Spencer en la política.

Finalmente aparecen ambos con sus bólidos, en un despiste de Kid (Terence Hill) mirando a una chica, este se estrella y destroza su coche. Así que ambos deciden jugarse el coche que les queda a cerveza y salchichas.

Este es el futuro. Cuando salgamos de esta, si sobrevivimos, volveremos de nuevo al punto inicial de la historia. No es esta la primera vez que pasa ni en España, ni en la historia. Las subidas y bajadas bruscas se suceden en muchos países del mundo. Para muestra esto:

¿Ahora sí que entienden porqué esta película era un reflejo de la burbuja inmobiaria actual?

Desgraciadamente la parte del film en la cual los héroes apalean a los mafiosos no ocurrirá. Tal es el convencimiento de que estamos perdidos que hasta el propio Bud Spencer se acabó rindiendo ante la banca (aunque reconozco que me estuve descojonando dos semanas con el spot).

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Y si no, nos enfadamos

  1. Pingback: Y si no, nos enfadamos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s