No me chilles que no te veo


nomechilles

Hay algunos temas de los que no suelo escribir, aunque me interesen y sean de actualidad, pues considero que mi ignorancia es máxima y por lo tanto me considero poco autorizado. Uno de ellos es el relacionado con Cataluña, la autodeterminación, el derecho a decidir… Sobre este asunto poco puedo decir como madrileño que soy y como desconocedor de la realidad que se vive en Cataluña. Pero al mismo tiempo el debate me interesa y sobre todo me divierte mucho. Sí, me resulta bastante cómico porque es increíble la imaginación que le echan los contendientes para justificar sus posiciones.

Yo soy de la idea de que Artur Mas nunca ha tenido la más mínima esperanza y ni siquiera la idea de conseguir todo eso que lleva tiempo reclamando. Siempre he creído que Arturo buscaba un marco de financiación mucho mejor para Cataluña, utilizando la amenaza independentista que crece por aquellos lares. El problema es que en los últimos tiempos le ha tocado lidiar con un presidente de Gobierno español, nuestro querido Mariano, cuya mayor cualidad a la hora de resolver los problemas es no hacer nada. Es muy meritorio llegar a presidente de una nación sin haber hecho absolutamente nada en tu vida. Por lo que Arturo ya puede irse olvidando, pues si hay alguien capaz de desesperar por inactividad ese es Mariano y su prole. Además el beneficiario del farol de Arturo no será él, ni su partido, sino el partido genuinamente independentista que es ERC. Que ni es de izquierda, ni es republicano, pero que si es de Catalunya.

Y es que uno de los momentos más divertidos que uno puede pasar consiste en ver y escuchar a Oriol Junqueras intentando justificar el derecho a decidir y la independencia con argumentos… digamos argumentos legales. Que si la ONU, Escocia, las ballenas o las tortillas de su abuela. La capacidad de enmarañar algo tan sencillo por parte de los contendientes es digna de alabar. Los argumentos de los pro y anti independentistas son de traca. Uno que me encanta especialmente es el utilizado por los unionistas y por el cual en caso de producirse un referéndum debería votar toda España, porque Cataluña pertenece a España, la soberanía pertenece al pueblo español y tal y tal. Mola porque es una manera muy troll de aceptar el juego, pero de negarlo al mismo tiempo porque es muy evidente el resultado que tendría dicho referéndum de este tipo a nivel nacional. Además es absurdo y quizá alguien en comentarios me contradiga con razón, pero me parece que en un proceso de este tipo lo normal es que vote el territorio que desea la autodeterminación. A nadie se le ocurre decir que deben votar en Pakistán porque en Barcelona hay muchos naturales de allí o que debe ejercer el derecho a decidir los ciudadanos de la UE, porque Cataluña está dentro de la misma y parte del falso debate pivota sobre la pertenencia del nuevo Estado a esta organización. De todos modos creo que la facción pro-consulta debería aceptar el juego y aceptar que esa consulta fuera en toda España, pues así se realizaría y podríamos saber qué opinan tanto catalanes como el resto de españoles. Aunque el CIS nos ofrece pistas al respecto y estos datos junto a la lógica baso mi idea del resultado de una consulta a nivel nacional.

Pertenencia a la UE que por otra parte tampoco es tan importante, de hecho una parte de los problemas que hoy sufrimos tienen origen o están agravados por nuestra pertenencia la confederación europea y a su moneda. Soy capaz de recitar mas países que no son de la UE que lo contrario. En el hipotético caso de la independencia catalana, el Estado resultante será más o menos viable dependiendo de cómo gestionen la situación posterior, independiente de si se está o no dentro de la UE. Seguro que todo sería mejor estando dentro, pero sinceramente es mucho más preocupante tener una mala relación con tus vecinos o un mal diseño de las instituciones que la simple pertenencia al chiringuito de Bruselas.

Al final todo este debate es estéril y lo es porque las cosas son extremadamente más sencillas de lo que las partes nos hacen ver. El hecho es que parece haber una parte importante de catalanes que están por el derecho a decidir y algunos por la independencia. Tampoco sabemos cuántos pues no les hemos preguntado. Y frente a eso hay un Estado que no va a permitir bajo ningún concepto la escisión de ninguno de sus territorios, cosa por otra parte normal pues los países cuya legislación permite esta circunstancia seguramente se cuenten con los dedos de una mano o directamente no existan. Por lo que en Cataluña pueden ir llorando por medio mundo solicitando su derecho a decidir, que desde Madrid el Gobierno le va a dar un mojón. La hipotética independencia catalana será por las bravas o no será, pues mucho tiene que cambiar el panorama político para que esto ocurra de manera negociada. Y es que el problema de la consulta o la autodeterminación no es técnico ni legal como las partes nos hacen ver, hemos cambiado la Constitución es dos tardes. Es un tema estrictamente político y la consulta o la autodeterminación sólo se producirá por la toma de decisiones políticas. La consulta o la independencia sólo llegarán si en Cataluña se saltan la legalidad ya que desde el gobierno central no se va a dar ningún paso. Estamos viviendo las peripecias de un ciego y un sordo.

Esto es muy sencillo, hay unos señores que se quieren ir y otros que no les van a dejar. Todo lo demás es solo ruido.

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Papermakers


Una de las plagas que asolan la ciencia en la actualidad es la de los “papermakers”, no entendida como la de aquellos con gran producción científica sino como la de quienes de forma reduccionista y descalificadora, no entienden la labor investigadora fuera de los parámetros bibliométricos. Lo que viene siendo el famoso “publish or perish“. Esto hace que en muchas ocasiones los científicos estén preocupados de escribir mucha prosa que agrade a los editores, dejando de lado el estudio de los fenómenos que nos rodean. No en vano los puestos de trabajo, la financiación o el prestigio dependen de ello. Siendo cierto que de alguna manera hay que valorar a investigadores e instituciones, no es menos cierto que llevar al extremo el sistema de los “papermakers” es de todo menos bueno para la ciencia, que necesita una visión a largo plazo. Además es un sistema que ha llevado al mundo científico a todo tipo de errores, fraudes y corrupción.

Uno de las últimas hazañas que muestran la sinrazón alcanzada es el caso “Marco Alberto Pantani-Contador” o el troleo que investigadores de la Universidad de Granada y Navarra realizaron a Google Scholar, mostrando hasta qué punto es posible manipular el sistema y por consiguiente los rankings asociados. Realizaron un trabajo falso y mal traducido, que rápidamente fue citado y a su vez generó citas para otros. Cualquiera puede decir que estas son situaciones aisladas y absurdas, pero cuanto más absurdas son, más se demuestra lo perverso que puede llegar a ser el modelo. Un ejemplo legendario fue aquel en el que la Universidad de Alejandría de Egipto, entra dentro de las 150 primeras del mundo según el ranking THE. Como era de esperar un colectivo tan poco modesto como el científico no iba quedarse tranquilo con tal resultado, iniciándose la investigación para esclarecer los hechos. Finalmente y como era de esperar, se descubrió cómo había sido posible que Alejandría en alguna disciplina hubiera llegado al nivel de Harvard o Stanford. Uno de sus investigadores había publicado 320 artículos en una revista… en una revista de la que él mismo era editor.

No todos los métodos son tan burdos, el intercambio de favores en forma de citaciones o trabajos conjuntos puede producirse por simple casualidad y no ser evitable, como ocurre si estas dentro del mainstream. Si dices lo que piensa la mayoría, te citará la mayoría. O puede ser menos casual, de hecho hay lobbies como los de las farmaceúticas o los de la economía que practican lo que yo denomino “captura del investigador”. Estos grupos generan buena parte del conocimiento convencional a través de fundaciones y otros chiringuitos tipo think tanks, en el que fichan a los prestigiosos de la cuerda para poco a poco imponer sus intereses en la comunidad, convocan congresos y utilizan su músculo para estar en los medios y en las revistas especializadas, no olvidemos que muchas de ellas son de empresas. Que hoy la medicina y la economía sale de las farmaceúticas y los bancos es algo conocido. Así los intereses de determinadas industrias se convierten en el mainstream. El intercambio de favores entre científicos es complicado de detectar. Por eso cuando los enteradillos habituales nos proponen que para evitar la endogamia no se debe contratar a un doctorado de la propia institución, a uno le da la risa. En un mundo como este y en los tiempos actuales tan globalizados la redes clientelares hace años que superaron esa barrera. Tampoco se puede esperar más de unos señores que van de modernos y siguen valorando a sus semejantes por sus publicaciones de alto impacto. Schekman se descojona.

La dictadura de los papermakers no deja de ser otra manifestación del mismo fenómeno que también se produce con los famosos rankings universitarios. De hecho uno de los motivos por los que los papermakers triunfan es que la mayoría de rankings clasifican por métodos supuestamente bibliométricos. Como ninguna institución quiere salir mal parada, eso dirige la acción de las universidades y otros centros a atraer a papermakers para mejorar en dichos rankings. A veces hasta llegar al extremo del despilfarro, como aquel de los 10.000 euros mensuales de nuestro amigo Luis Garicano por un trabajo irrelevante… pero que lleva su nombre. Unos lo llaman cátedras de excelencia y a otros nos parece malgastar dinero. Este enfoque convierte los rankings en el objetivo de los papermakers. Los rankings pueden ser herramientas útiles tanto para toda la sociedad en su conjunto, como para las instituciones en particular. Como es obvio deben tener una metolodogía correcta y datos de relativa calidad para ser válidos.

Estos rankings, a golpe de titular de periódico, están influyendo en la toma de decisiones sobre política universitaria. No son pocos los elementos que los agitan para hacer bueno aquello de que “si habla mal de España, es español”. Hace poco leía a un tipo que debe ser muy listo, contando que él trabaja en Caltech, la ostia en los rankings, para luego soltar todos los tópicos sobre lo guays que son las universidades USA y lo malas que son las españolas. Este tipo de mentecato procedente de esos lugares casi siempre apoya su tesis en los famosos rankings. En el caso de este señor lo hacía apelando al famoso ranking de Shanghai. Ser investigador en Caltech no te exime de decir idioteces y ejemplarizar los problemas de nuestro sistema basándose en rankings como Shanghai, muestra que no se tiene ni puñetera idea sobre los mismos y que sólo es la muletilla para la descarga de dogmas previamente concebidos. Como siempre si sales guapo en la foto te gustan estas clasificaciones, pero los expertos que se han dedicado a estudiar estos rankings manifiestan con claridad que estas clasificaciones son, hablando en plata, una mierda. Ya en su momento contaba como nadie sabe de Shanghai, mostrando lo deficiente del método y por lo tanto lo poco que puede ser utilizado como referencia. Como ejemplo del absurdo al que se llega, véase que por ejemplo para Shanghai la universidad que mejor docencia ofrece en España es la Complutense. ¿Motivo? Porque Severo Ochoa estuvo allí.

Lo que cualquier persona que haya pasado 10 minutos estudiando rankings universitarios te dirá es que ningún ranking generalista es bueno, sólo los que estudien parámetros homologables y concretos pueden ser útiles. Por ejemplo, un ranking con la tasa de inserción laboral de los estudiantes del Grado en Informática de las universidades madrileñas puede ser útil para un alumno que elige centro. Pero un ranking de “la mejor universidad del mundo” o “university league tables” no sirven para nada. ¿Es mejor Harvard que el MIT? Rankings concretos, con un método correcto y datos fiables es todo lo contrario a Shanghai, THE o QS. En Shanghai las universidades berlinesas están infravaloradas porque no saben a quién atribuirle los Nobel concedidos antes de su escisión después de la Segunda Guerra Mundial. QS está editado por británicos y cosa curiosa, es el que mejor indexa a los países de la Commonwealth. ¿Casualidad? Que el MIT sea considerada una de las mejores en Medicina, cuando no tiene departamento como tal sino uno conjunto con Harvard también tiene tela. A estas alturas nadie tiene ni idea de lo que se bebieron los de Thompson cuando diseñaron THE, porque nadie lo entiende.

Que las universidades españolas necesitan un buen repaso no lo niega casi nadie, pero que estos rankings deficientes sean utilizados como referencia para acometer esos cambios da un poco de risa. Un ejemplo de cómo el ranking se convierte en objetivo y no en consecuencia de las políticas es la propuesta de fusión de universidades que nos llega cada cierto tiempo. El trabajo de Domingo Docampo utilizando Shanghai para estudiar el impacto de fusiones y Campus de Excelencia muestra, por ejemplo, que unificando las universidades catalanas se conseguiría meter el engendro resultante entre las 100 primeras. ¿Tendríamos una universidad mejor? Seguramente no, porque en realidad nada habría cambiado. Esto muestra hasta qué punto algunos rankings premian la publicación al peso y la masa crítica. Estas ideas además se complementan con otra por la cual en España supuestamente hay demasiadas universidades, cosa que como de costumbre no parece ser muy cierta. Todo esto no es óbice para que se puedan acometer fusiones determinadas, especializaciones de centros y la creación de buenos centros de investigación es independiente de esas fusiones y de ese afán de competición entre centros que algunos predican. Muchos de los científicos estrella españoles, de esos que vinieron del extranjero a las torres de marfil que las Administraciones crearon, ahora se marchan echando pestes del “sistema”, de los funcionarios en la ciencia y demás chorradas. En realidad se van porque ya no tienen el dinero que querían. Si el problema para ellos era el sistema de ciencia español, ¿para qué vinieron? Pues porque tenían sueldos de lujo, instalaciones de infarto y libertad poner la música que más les gusta, todo ello sostenido sobre una masa de subordinados precarios por los que nunca se molestaron lo más mínimo.

Cuando uno lee aquello de que “España no tiene ninguna universidad entre las 200 primeras de Shanghai” se divierte mucho con las reacciones posteriores. Llega el apocalipsis y algunos quieren “echar napalm” en las universidades. Pero como de costumbre las cifras aisladas pueden llevar a interpretaciones que no se ajustan a la realidad. Si desglosamos por especialidades ese ranking de Shanghai observamos que España es el sexto país del mundo que más instituciones coloca entre las 200 primeras.

españolas entre 200 primeras

¿A que ahora ya la cosa no parece tan catastrófica? Esto no nos debe hacer caer en la complacencia y no se me debe interpretar como que me parece que todo está fenomenal. Pero sí puedo decir que estos sistemas ultracompetitivos que hacen depender la carrera investigadora de lo buen “papermaker” que seas, tiene un reverso que fomenta la corrupción. Muchos investigadores validos quedarían fuera si se implantan el extremismo en la dictadura de los papermakers. Y esto no es sólo cosa mía, algún conocido premio Nobel reciente opina algo similar.

Un grado de competencia o sistemas de clasificación pueden ser beneficiosos. Pero la dictadura de los papermakers lleva a una ciencia corrupta y capturada por poderes ajenos al interés común. Un sistema que premie a los mejores, al mismo tiempo que asegura recursos y estabilidad suficientes a todos para que puedan progresar es distinto de la supuesta meritocracia corrupta de los aristócratas que pretenden ser los primeros y los únicos investigadores del planeta, aniquilando a las demás y haciendo desaparecer muchas disciplinas.

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No es cultura, es entretenimiento


iva

El PP sigue trabajando para revalidar su Triple Corona. La táctica va a ser la de achacar todo lo bueno a la supuesta recuperación económica y lo malo a la herencia socialista. Un ejemplo es el reciente anuncio de Mariano de que “hará algo” con el mal llamado IVA cultural, justificando su subida por la incompetencia socialista. Aunque tenga mucho que ver lo político, esta entrada habla de la cultura y su famoso IVA.

Estos anuncios de Mariano forman parte de su estrategia para volver a ganar las elecciones. No en vano cuando se habla de “cultura”, también estamos hablando de medios de comunicación. Y siempre es mejor que las portadas de diarios, columnas y resúmenes de informativos sean lo más blanditos posible. El regalo se complementaría como la reciente reforma de la Ley de Propiedad Intelectual y la instauración de la tasa Google, presentando un escenario supuestamente más favorable para los grandes medios de comunicación. Esto hace por ejemplo que yo, con excepciones, ya no enlace nada hasta ver en que queda la Ley. Estoy de boicot a la AEDE. Además el sector cultural aglutina profesionales como periodistas, escritores, editores, actores… Conforma al grupo de personas que mejor escriben, hablan e interpretan. Esto les convierte posiblemente en el lobby con mayor capacidad de influencia gracias a sus habilidades y sus medios.

Pero quería hablar del mal llamado IVA cultural, pues no existe un tipo impositivo especial para este fin, sino que tradicionalmente se han aplicado tipos reducidos y el superreducido a buena parte de lo relacionado con la materia. Tampoco es correcto llamarlo así por un simple motivo y es que llamamos cultura a lo que realmente es entretenimiento. Un debate eterno es aquel que trata de discernir si es arte o cultura una película o una pintura determinada. Sean artes plásticas o escénicas, el problema es el mismo, lo que llamamos cultura no deja de ser en su mayoría un conjunto de formas de entretenimiento.

Este hecho es importante, pues permite al mundo de la cultura participar en un doble juego: denominarse como tal para recibir el dinero público y ser “industria” para cobrar el producto a precios de mercado. Así pues las industrias culturales y/o del entretenimiento tienen un lugar privilegiado respecto a otras. Muchos dirán con razón que existen otros sectores con privilegios, ahora bien no de la misma manera institucionalizada y aceptada por casi todos. Esta situación lleva a la industria del entretenimiento o cultural o como se llame dependiendo de dónde ponga el cazo, a caer en algunas contradicciones.

Un ejemplo claro es el rechazo que provoco el hecho de que sus “productos” pasaran al tipo general de IVA, el famoso 21%. Se han visto discursos y acciones de todo tipo. Y es normal que a uno no le haga gracia una subida de impuestos semejante y tenga argumentos comprensibles o convincentes al respecto. Lo que no es entendible es que el argumento más repetido sea el de que al aumentar el precio de las entradas, eso aleja al público de las salas y dificulta el acceso de los ciudadanos con menos recursos a la oferta cultural.

Alguien nos debería explicar entonces si el 10% que se embolsa la SGAE de la mayor parte de espectáculos de nuestro país, incluyendo galas benéficas, no impide el acceso a la cultura de nadie, ni encarece el producto al cliente. Un impuesto privado del que es muy complicado escapar y que se suma a otros cánones y compensaciones que se reparten libremente entre ellos. Independiente del choriceo ocurrido en la entidad de gestión, quejarse por una subida impositiva por motivos de “bien común” no es aceptable bajo estas premisas. Curioso es que el mundo de la cultura, mayoritariamente favorable y receptivo a la defensa de los servicios públicos, tengan estos reparos a la hora poner en la caja y en cambio no censuren un impuesto privado que además no se reparte de la manera más justa y equitativa entre los socios de esta entidad monopolística.

Además no es cierto que la subida del IVA en productos culturales impida su acceso a los ciudadanos sin recursos, ya que el sector público se encarga con frecuencia de facilitar ese acceso. Y como en otras cosas, la megalomanía que nos invadió durante los años de vino y rosas también llegó a la cultura. A la gran oferta ya existente se unieron todo tipo de espacios para artes escénicas y plásticas. ¿Llegaría a muchos lugares recónditos las manifestaciones culturales sólo con iniciativa privada? De hecho el mayor enemigo para la difusión cultural entre la ciudadanía es la desaparición de estos espacios públicos, pues éstos están exentos de IVA y por lo tanto la subida no impedirá a los ciudadanos visitar museos o ir a teatros de titularidad pública, salvo que un ente privado reciba directamente los beneficios de la venta de entradas. En realidad los perjudicados son los empresarios del sector cultural y otros “vividores de la cultura”, que es algo muy distinto de la mayoría de profesionales que intentan vivir de ella.
Otro de los argumentos que sustentan la critica a la fiscalidad o la reducción del gasto público a cultura es el de su carácter imprescindible para el ser humano. Esto a veces entra en conflicto con la dicotomía que mencione ente cultura y entretenimiento. De hecho los productos culturales más consumidos son en su mayoría de dudosa catalogación dentro de lo que consideramos cultura y sin duda clasificables como entretenimientos. Los culturetas y los gafapastas quizá pueden poner la línea entre ambas por su calidad. Pero el resto de los humanos y las legislaciones no somos capaces de hacerlo. Es por ello que esta fiscalidad reducida o la concesión de ayudas son para toda la disciplina, con que acaba resultado discutible que se esté financiando cultura y no entretenimiento. Mientras lo primero lo consideramos un derecho inalienable, lo segundo seguramente lo necesitamos más pero nos lo obligamos menos. Si la película más vista es una comedia como “Ocho apellidos vascos”, los libros más vendidos son novelas y artista musical que más ha vendido en España el 2013 fue Pablo Alborán, dejo a consideración del lector si un régimen fiscal reducido beneficia a la cultura y a pobres que pasan hambre en lúgubres sótanos o a las grandes empresas de la industria del entretenimiento y a las estrellas que pretenden inflar sus cachés.

Casi todo lo que se hace en nombre de la cultura, en realidad es para favorecer los intereses de los “vividores de la cultura”, ejemplo paradigmático del capitalismo cañí basado en la dependencia del BOE. Como vimos hace tiempo en nuestro país empleamos bastante dinero en financiar nuestra cultura, no sólo porque seamos un país con un impresionante patrimonio, sino también porque se tomó la decisión de aumentar ese gasto casi un 80%. El apoyo público es fundamental para que la cultura sea accesible a todos, lo cual tiene poco que ver con este tema del IVA cultural, que en realidad es el IVA a los productos de entretenimiento.

Deberíamos pensar si merecen un trato fiscal privilegiado unas personas que protegen su propiedad intelectual de tal forma, cuyo su beneficio lo disfrutan sus herederos 70 años después de muerto el autor. Si usted encuentra la fuente de energía limpia e inagotable del futuro o encuentra la cura del cáncer, es probable que no le dure la patente más de 20 o 25 años. Mientras tanto tenemos gente cobrando porque hace arreglos a obras de Mozart o Beethoven. De hecho se suele decir que las leyes sobre propiedad intelectual cambian cada vez que vencen los derechos de Disney.

No se dejen engañan, el 21% de IVA a los productos culturales afecta mayoritariamente a la industria del entretenimiento: grandes editoriales, chiringuitos audiovisuales, etc. Las expresiones artísticas seguirán existiendo pues son inherentes al ser humano desde los inicios de su existencia. Con o sin IVA general o reducido seguirá la gente cantando, actuando, esculpiendo… Cualquiera que conozca el mundo cultural viniendo de otro tipo de negocio, pronto se dará cuenta que es cierto aquello de que no se pasa más hambre que como artista. Pero al mismo tiempo también aprende que el mundillo está lleno de pedantes vanidosos, que se creen imprescindibles para la Humanidad y que creen que deben ser apoyados por designación divina. Quien quiera seguir manteniendo formas de defensa de su propiedad intelectual privativas y vender su producto a precios de mercado, no merece ni subvenciones, ni ayudas, ni IVAs reducidos. Quien quiera que la sociedad financie su pan, deberá revertir beneficios de su trabajo con la sociedad que le apoya: bien vía precio o bien vía derechos. Los que se pasan el día “defendiendo la cultura”, en realidad lo que defienden es su beneficio económico. Que cada uno elija a qué lado de la raya se pone: cultura o entretenimiento.

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Asesinato en Jorge Juan


Un nuevo cadáver ha aparecido en Jorge Juan, en el mismo lugar donde aparecieron los otros. Él es italiano, liberal y además tiene un pelazo… Se llamaba Boldrin, Michele Boldrin, de los Boldrin de toda la vida. Dicen que era quien manejaba el cotarro. Las malas lenguas aseguran que ha sido un ajuste de cuentas y las primeras impresiones de su sucesor al frente de “La Cosa” no ayudan a despejar las dudas.

No deja de ser curioso que los cachorros del establishment, aquellos que siempre quisieron cambiarlo todo para que todo siguiera siendo igual, ahora sean mártiles de la causa antigubernamental. El Tano, el Oráculo de los celtas y El Hombre Educado cayeron antes de él. Dejaron una nota manuscrita en la que relataban que lo suyo no fue homicidio, sino suicidio. Tampoco sabemos los motivos, siempre quisieron aparentar valentía pero no se han atrevido a contárnoslo. Quizá nos cuenten algo en sus obras póstumas como “Conmigo salvando España esto será la caña”, “Soy un poco puta y mi índice h lo disfruta” o “Huerta de Soto y Navarro me parecen un cagarro”. Un confidente anónimo le dice a un esbirro de papa Escolar que recibían amenazas. Me intriga que hablen de censura aquellos que la aplicaron sin piedad cuando, según palabras del Oráculo de los celtas, les decían “sandeces y bobadas”. Aquellas eran, por supuesto, las que a los recientes difuntos y otros les salían de las criadillas, sin ningún criterio establecido u objetivo. Casos documentados como el del “calentamiento” de El Hombre Educado así lo muestran. Otros muchos nunca se tomaron la molestia de recoger pruebas. Eso sí, los comentarios vacíos, de puro palmerismo siempre aparecían. Dice la leyenda que a Teresa Carrabush no le gustó algo escrito por ellos.

La indignación recorre las zonas progres más nobles. Dicen que el malicioso profesor Montoro ha tomado represalias contra ellos por desafecto al Régimen. Los fallecidos le dijeron a Juanito Muller que nadie les hace caso. Aquellos que más menciones y editoriales recibieron en estos tiempos, se sienten ignorados por el mundo, que no por El Mundo. Ni siquiera les entienden “los suyos” aunque según ellos no existen los suyos, porque Nada es Gratis excepto si habitabas en Jorge Juan. Entonces todo esto era colateral, no querían, pasaban por aquí.

El sucesor de Boldrin es un secuaz del profesor Montoro, nada que ver con ese señor que recomendaban leer para convertirte en el puto amo de las balanzas fiscales. Un mediocre puesto a dedo por el partido, ejemplo de eso que los difuntos llamaban “mala selección de elites”. Solo hay que leer su vida y milagros para ver que está muy por debajo de Boldrin y su troupe. El hombre dice que está aquí para ver si en “La Cosa” se hace un poco mas de investigación y un poco menos de política. Esto ha molestado sobremanera a las groupies de los caídos.

Quizá lo más relevante del hallazgo de estos cadáveres sea la certificación de lo que siempre sospechábamos, pero que los difuntos y sus defensores siempre negaron: hacían política. Pedir gobiernos de concentración, hacer valoraciones políticas sobre el tema catalán para cambiar el modelo autonómico o reformar la ley de partidos no era hacer política, era un ejercicio de filantropía por España. Si se dudaba de ellos, no faltaba tiempo para relatar todas las veces que pusieron de morros con la facción correspondiente. Lógicamente no recopilaron todas las veces que les aplaudieron. Ellos nunca tuvieron nada que ver con los compañeros de Montoro. Ellos nunca fueron a Campo de FAES, solo pasaban por allí. Si últimamente no se llevaban nada bien, dicen que sobre todo desde que no querían volver a la España de los 50. Por eso un año después aquí vemos al Oráculo de los celtas, cobrando otro cheque de los amigos del profesor Montoro. Se llevaban tan mal que le invitaron a reformar las universidades junto a algunos colegas. Se echará de menos a Boldrin en TeleEspe. Su muerte es injusta, él nunca tuvo nada que ver con la política.

Conspiración, censura, política…. ¿sabremos la verdad? Los difuntos no pueden hablar o quizá mejor no quieran hacerlo. Y es que las cosas no son blancas, ni negras, ni azules, ni amarillas. Quizá mejor estar callado y parecer tonto, que abrir la boca y despejar todas las dudas. No sea que nos pase como aquel día que se pusieron de uñas cuando a Juan Ramón Rallo le dieron un premio por ser el mejor investigador. Salieron todos en pandilla a denunciar que el premio había sido concedido mediante procedimiento digital, en consonancia con el carácter liberal del CES madrileño. Solo que cuando levantamos la alfombra, nos encontramos con que su lamento tenía poco que ver con la objetividad en la concesión de premios dotados con dinero público. En realidad era un pataleo de El Hombre Educado porque sus muy odiados austriacos le habían quitado los jurdeles y no había sido reconocido como el mejor investigador. Esto a los de “La Cosa” les pareció intolerable, nadie es mejor que ellos. El problema vino cuando descubrimos que bajo el mismo procedimiento ocultista uno de los suyos, un tal Garoupa, fue premiado el año anterior. Así pudimos comprobar que la denuncia de procedimientos corruptos por parte de los fallecidos tenía más que ver con su beneficio personal que con la ética profesional. Quizá por ello murieran haciendo tan poco ruido.

Puede que el caso de los asesinatos de Jorge Juan sea más complejo o más sencillo de lo que imaginamos. Puede que no todo sea fruto de las habituales maniobras del profesor Montoro. ¿Y si resultara que la gestión de “La Cosa” ha estado descuidada últimamente? ¿Es posible que algunos hayan utilizado nuestros impuestos y el dinero de los patronos para promociones personales? ¿Existe una puerta giratoria entre “La Cosa” y la “Charles Palo Palo Palo”? Conviene recordar que los de la transparencia y la rendición de cuentas no han hecho públicas las mismas desde hace cinco años.

Plan E se muere de miedo, creía que heredaría el reino. Ahora sospecha que puede ser el siguiente. Es normal, el que formo parte de la facción contraria al profesor Montoro creerá también que será represaliado. Si le odiaban tanto, ¿por qué le eligieron para inspirar la reforma de las pensiones? Los procedimientos de designación digital nunca fueron muy criticados por los represaliados, cuando ellos eran los designados. Cuando les llamaban para esos supuestos “comités de sabios” donde no había apenas sabios como muestra la inexistencia de ningún experto extranjero, no se escuchaban sus bramidos. Quizá no todo sea exclusivamente fruto de la mezquindad de Montoro.

Si algo aprendemos de los asesinatos en Jorge Juan es que quien con niños se acuesta, mojado se levanta. Los esbirros de los think tanks nunca son independientes, siempre son los peones de otros. Ellos siempre lo fueron aunque lo negaron, si en esta ocasión hemos visto la maniobra es porque al mando tenemos nacional-católicos retrógrados no muy caracterizados por su sutileza, aunque al menos en esta historia han sido más sinceros que los supuestos guardianes de la verdad científica. Cuando los muchachos dejaron de ser útiles, fueron purgados de inmediato. De todos modos los cadáveres son los verdaderos ganadores de esta historia. Mueren como mártires, después de haber exprimido todo el limón. No eran nadie y ahora son estrellas mediáticas y mejoraron sus redes clientelares. Que UPyD los tenga en su gloria.

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Creando enemigos donde no los hay


En ocasiones dudo si se dicen cosas porque así se creen o porque forman parte de alguna estrategia de manipulación. Este es el caso, por ejemplo, de nuestros apóstoles del “contrato único”. Aunque como ya hemos visto varias veces en realidad son los del “despido más barato”, utilizando todo tipo de argucias e incluso mentiras para convencernos de que no atenerse a sus propuestas es ser un mezquino. Al que tenga dudas sobre esto, le propongo el interesante ejercicio de que cada vez que se cruce con un apóstol del contrato único, dele la razón y dígale que si dejamos sólo el contrato indefinido ordinario actual… o el 45 días de hace no tanto tiempo. Verán que rápido la dualidad y la igualdad de oportunidades se aparca para hablar de “lo caro que es el despido”.

Probablemente los que estén más empeñados en retorcerlo todo para justificar sus posiciones sean los amigos de Politikon, con su constante “estudio” de la dualidad y que a veces parece ser el perfecto ejemplo del trabajo de algunos científicos sociales: buscar pruebas que justifiquen sus ideas previamente establecidas. A raíz del último post de Jorge Galindo, en el que nos diserta sobre la dualidad con el trasfondo de estudios que pretenden entender las elecciones políticas de “insiders” y “outsiders”, uno se anima a comentar la reiterada manipulación con la que estos muchachos nos deleitan a propósito de dicha dualidad. No voy a entrar en esto de a quien votan los trabajadores, más que nada porque no tiene sentido, ya que si bien los temas de índole laboral son importantes para el individuo, su orientación política está también afectada por otro tipo de valores. Esto a los que ven el ser humano casi exclusivamente como “homo economicus” les parecerá extraño. No tienen la capacidad de realizar estudios sobre todas las variables afectan, por lo que se ven obligados a hacerlo parcialmente. Lo que ocurre es que en el comportamiento humano el orden de los factores sí que altera el producto. De aquí vienen las frecuentes cagadas de economistas, sociólogos y politólogos varios.

La idea que nos pretenden inculcar nuestros amigos es la de que la “clase obrera” está dividida. Cosa que no nos supone gran novedad, como también reconocen. Nótese lo extraño que resulta leer a unos tipos que jocosamente acuñan el término “berdadera hizquierda” y van de modernillos reformistas, manejando el término “izquierda” u “obrero” a la moda del siglo XIX. Ya saben, socialismo es libertad y tal. ¿Cuál es esta división que atenaza a la clase trabajadora? Sí, han acertado: la famosa dualidad. Según estos intelectuales resulta que los trabajadores están divididos y enfrentados porque unos tienen mucha protección y otros, según ellos, poca. Este hecho lo presentan como una división de grupos antagónicos y con intereses opuestos. Pero esa supuesta fractura de la clase obrera no deja de ser igual que aquella que divide trabajadores submileuristas de los demás, de trabajadoras y trabajadores, de trabajadores industriales con trabajadores agrarios, etc. ¿Se pueden dividir a los trabajadores por estos criterios? Si. ¿Sus situaciones pueden diferenciarse? Por supuesto. Pero de ahí a inventarse que hay una lucha de clases con posiciones contrapuestas, además de falso, es una gilipollez.

La clase obrera, entendida como la masa de trabajadores asalariados y si me apuras el trabajador autónomo, no tiene la mínima conciencia de que estén divididos por esta circunstancia. Es un debate que determinados lobbies y think tanks han puesto sobre la mesa gracias a la inestimable ayuda de los medios de comunicación, que comparten interés con los apóstoles del contrato único. Aun así es un debate necesario. Pero nadie en esa clase trabajadora a la que dicen defender ha planteado nunca la precariedad laboral como un conflicto de intereses entre trabajadores, sino como un defecto legal del que se aprovecha la clase empresarial. Es lo que tiene la conciencia de clase… si existiera. Nunca hubo trabajadores temporales reprochando a los trabajadores indefinidos que sus indemnizaciones impiden su progreso. Es una falsa dicotomía pues una cosa no excluye la otra. La alta indemnización es independiente de las políticas activas/pasivas para desempleados. Ni los indefinidos dejan de pagar impuestos para financiar prestaciones y formación, pues ellos lo pueden necesitar en cualquier momento, ni los temporales dejan de anhelar un contrato indefinido y con protección de su puesto de trabajo, sobre todo ante situaciones arbitrarias. En el mundo de unicornios de la gafa pasta la carga de la prueba siempre está en el lado de eso que llaman “clase obrera”.

Es por esto que la supuesta división de la clase obrera por la dualidad no existe como tal. No existe de momento, nuestros amigo se afanan en sembrar el odio entre esa famosa “clase obrera”. Es todo un truco de manos en el cual a raíz de una verdad se acaba con una gran mentira. Crear esta división permitiría a los del contrato único salirse con la suya. Haría insostenible una discriminación en estos términos, por muy “mayoritarios” que sean los “insiders”, si esto se mostrara que se hace de manera consciente. Por ello dedican una cantidad ingente de trabajo y esfuerzo en inventarse justificaciones para su cruzada, hay que reconocerles que con mucho arte.

Como ejemplo está aquello de que los sindicatos quieren la precarización de una parte de los trabajadores porque son malvados, ya que tanto su militancia como quienes votan en elecciones sindicales son trabajadores indefinidos y quieren mantener unos privilegios. ¿Alguien en su sano juicio se imagina a Toxo y Méndez tomando cañas mientras están planeando fastidiar a los trabajadores temporales? Bueno, tomando cañas y gambas mientras miran sus Rolex igual sí. Según los FEDEA o los Politikon esto es más o menos así. A lo mejor es todo más sencillo, los sindicalistas al ser trabajadores, además de indefinidos, son acertada o equivocadamente partidarios de las indemnizaciones por despido. Y es que correlación solo significa causalidad cuando las elaboramos nosotros y la política basada en la evidencia es válidad siempre que las evidencias son las nuestras. Es verdad que la “clase obrera” está dividida. Buena parte de culpa la tiene el sindicalismo oficialista, que no tendría porqué ser frentista para ser eficaz para quienes representan. Se demuestra en su poca disposición a abrazar el “contrato único”. Como he dicho en ocasiones y los sindicatos deberían probar la idea, estoy muy a favor del contrato único, pero del tipo que les dije al principio de la entrada. Verán qué rápido los comisarios europeos, los académicos pagados por banqueros y los thinks tanks en zapatillas de estar por casa muestran su verdadero interés.

Así que no se dejen engañar, ya hemos visto por estos lares que quienes más se desgañitan contra la “dualidad”, utilizan propuestas que suponen abaratar el despido con manipulaciones como esta de enfrentar a los trabajadores haciéndoles creer que el enemigo es otro. Pero el enemigo, a poco que tires de la manta, son ellos.

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Una nueva “Centenada”: manipula que no es poco


Hoy en “Centenadas”, el maravilloso informe que no valía nada y que tampoco decía lo que nuestro “querido profesor” escribió. Disculpen que no enlace, ya lo explicaré en detalle, aunque pueden imaginar los motivos. El artículo se llama “La reforma fiscal o el nuevo expolio de Rajoy” y es el enésimo desvarío de este señor. Como ya vimos en mi entrada “Las fantásticas cuentas del profesor Centeno“, este señor era capaz de inventarse hasta declaraciones del Ministro de Hacienda a fin de justificar sus posiciones. Amén de montarse una película por la cual, según el elemento, rozábamos los 2,5 millones de “enchufados” en las Administraciones Públicas.

En este nuevo artículo vuelve a las andadas y nos demuestra sus dotes para la manipulación o directamente para la mentira. Les transcribo el primer texto, resaltando los aspectos de los que vamos a hablar:

En una reciente encuesta realizada por PricewaterhouseCoopers (PwC) entre casi 400 fiscalistasresponsables de impuestos de empresas, profesores, etc., sobre los efectos de la reforma fiscal, un 70% opinaba que los ciudadanos verían incrementada su ya insoportable presión fiscal, ya que el régimen tributario español combina las tasas más altas de Europa con las recaudaciones más bajas.

Este panel de expertos concluye lo obvio, lo que algunos llevamos años defendiendo: la “urgencia de reducir el número de ayuntamientos y de funcionarios para consolidar las cuentas públicas y alcanzar los objetivos de déficit comprometidos con Bruselas”También cuestiona el papel de las diputaciones, aunque los consultados son pesimistas respecto a que esto ocurra. Claro, Citi o Goldman, a las que el FROB encarga privatizar Bankia, si tienen que decir que la economía mejora, pues faltaría más, lo dicen. Todo lo contrario que el gran fondo ruso Renaissance, que se pregunta “¿hasta cuándo los españoles van a poder aguantar un expolio y un grado de dolor como nunca antes en una sociedad moderna?”.

Roberto Centeno tiene la manía de no ofrecer enlaces o muestras de la veracidad de sus citas, a este paso seguramente yo tampoco lo haga. El problema es que lo de este señor uno podría pensar que es por desgana o desconocimiento. Pero parece que en realidad simplemente no enlaza nada para que sea más complicado cazarle cuando tiene estos pequeños… ¿deslices? El problema viene cuando alguien intenta verificar las afirmaciones del señor y encuentra la famosa “encuesta”.

En concreto y si no me equivoco, nuestro amigo se refiere al informe “Consenso Fiscal 2014“, elaborado efectivamente por PwC. Es muy sencillo acceder a él buscando en internet, con lo que precipita la desgracia sobre las afirmaciones de Centeneitor. En primer lugar no son casi 400 fiscalistasresponsables de impuestos de empresas, profesores, etc. Es verificable en la ficha técnica del estudio (página 8) que no es así, los encargados del estudio enviaron la encuesta a 479 personas, pero en plazo sólo se recibieron 102 respuestas. Vamos, que ni eran “casi 400″, ni en realidad superaban en demasía los 100 encuestados. Como uno no sabe de dónde sacó el hombre el dato, no se sabe si fue error de su fuente o que simplemente no fue capaz entender la nota de prensa de PwC la cual rezaba  “…a partir de la opinión de un panel de más de 400 expertos, seleccionados por su solvencia a la hora de dar una opinión acerca del sistema fiscal español.

La verdad es que la opinión de una encuesta, además realizada por una consultora y sabiendo además a qué se dedican estas empresas, debería tener el mismo valor empírico que preguntar en el bar que hay frente a tu casa. Lo que Centeno tampoco nos cuenta es que es una encuesta a la contestaron mayoritariamente determinados colectivos, no muy bien “incentivados” hacia la objetividad en temas de fiscalidad. De acuerdo con la ficha técnica del estudio, de las respuestas recibidas el 63% pertenecían a personas clasificadas como “Empresarios y Directivos”, un 5% a “Asociaciones Empresariales y Profesionales”, mientras que un 16% pertenecían a “Universidades y Centros de Investigación Económica” y un 5% son de “Administración”. Los más inquietos del lugar podrán decirme que cómo es posible que la suma de los % no sea del 100%, sino del 89%. Eso deberán preguntarlo a los responsables de PwC, pueden comprobar que mi transcripción es literal. Esta es la “solvencia” de los estudios a los que recurre nuestro amigo Centeno. Mientras tanto debemos reflexionar si una encuesta de opinión sobre fiscalidad, realizada a personas procedentes en su mayoría del área empresarial, tiene la misma validez que otra preguntando por si desean el descenso los abonados del Betis, la prohibición de la huelgas a sindicalistas o cualquiera realizada a tronistas y pretendientas de “Hombres, Mujeres y Viceversa”. Que los resultados se hayan alineado con los intereses de los encuestados por supuesto es algo que nadie podía esperar. No entro a calificar sus opiniones pues son eso: opiniones. Además no son el objeto de esta entrada.

Pero quizá lo más hilarante de las afirmaciones del profesor Centeno sea eso de que “Este panel de expertos concluye lo obvio…” En ninguna de las 32 páginas que componen el informe aparece absolutamente nada de reducir ayuntamientos, funcionarios, diputaciones… El supuesto “panel de expertos” no se ha pronunciado sobre eso, pues la encuesta no tiene absolutamente nada que ver. Es todo un invento de nuestro amigo, pues se valora la presión fiscal, el sistema tributario, así como su aplicación, inspección, etc. Pero “lo obvio” es sólo el conjunto de juicios o prejuicios del autor, con los que uno puede estar o no de acuerdo, pero la realidad es que lo único obvio es que no dicen nada de eso los “expertos”, que como hemos visto tampoco lo eran tales en su mayoría.

Como “bonus track” me gustaría traer otra afirmación del bodrio, para seguir mostrando el nivel de manipulación y mentira que se gasta este personaje. Me refiero a lo siguiente:

El IRPF es el impuesto que más castiga a las clases medias. No sólo es el tipo máximo, que se encuentra entre los más altos del mundo con el 52%, lo más grave es el nivel de renta en el que se empieza a pagar el tipo máximo. Así, en Alemania se alcanza con 230.000 euros y en España con 52.000.

En mi entrada “Sólo los marginales pagan tipos marginales (de IRPF)“, entre otras cosas, mostraba información que deja la cita de Centeno en otro nuevo “error/mentira”. Centeno por supuesto, y como pueden comprobar en mi entrada, es lo suficientemente hábil para hablar de “Alemania”. No sólo porque lo alemán le ponga, sino porque precisamente dentro del estudio de KPMG podemos comprobar que Alemania es el segundo país donde es necesaria mayor renta para pagar el tipo marginal. Les transcribo literalmente lo que indica la página de KPMG sobre Alemania en el “Individual income tax rates table

Top marginal rate kicks in at EUR250,731 (for single taxpayer – double that if married) of taxable income. In addition to income tax, there is a solidarity surcharge of 5.5 percent of the income tax and where applicable, a Church tax of 8 or 9 percent of the income tax may be levied.

Aunque lo más llamativo es que el tipo nos diga que el marginal en España se alcanza con “52.000 euros”, cuando es mentira. Como pueden ver tanto en los informes existentes, como simplemente consultando los tramos de IRPF, para que a alguien en España le apliquen el tipo máximo debe superar los 300.000 euros. Y en esto España es el nº 1 del mundo.

umbral renta marginal IRPF

Hay que tenerlos cuadrados para que un señor Catedrático de Economía nos suelte semejante burrada, pues con 52.000 euros si no me equivoco se llegaría al 40%.

Por lo tanto a mí me parece estupendo que el profesor Roberto Centeno tenga las creencias u opiniones que estime oportunas, con las que puedo estar o no de acuerdo. Lo que ya es menos de recibo es que a la hora de argumentar sus opiniones lo haga a través de reiterados errores o mentiras. Lo primero hablaría bastante mal de su faceta de académico, pero sería bastante mejor que lo segundo pues mostraría su faceta como persona. En ambos casos le invalida para ser tomado en serio. Como suelo decir en estos casos el problema no es que este señor diga gilipolleces, el problema es que hay demasiada gente deseando creérselas.

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Cinismo y fraude fiscal


Con la enésima información publicada sobre economía sumergida, volvió el debate clásico sobre este asunto y las posibles motivaciones para su existencia: la necesidad, los altos impuestos, la falta de control o simplemente la falta de ética. Probablemente todos ciertos, aunque posiblemente algunos más que otros.

Al hilo de esto y trasteando por los barómetros de opinión del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), me topé con el estudio sobre “opinión pública y política fiscal” publicado en julio de 2013. Este estudio ofrece una panorámica sobre la opinión de los ciudadanos en materia de impuestos y su relación con los servicios públicos. El estudio completo se puede ver en el siguiente enlace. Observando los resultados, uno puede entender algo mejor las motivaciones de los ciudadanos a la hora de evadir impuestos. Y entre ellos también está el cinismo de una parte importante de nuestra sociedad. Este hecho se muestra relacionando las respuestas a dos de las preguntas del cuestionario. Como siempre las imágenes hablan por sí solas.

Españoles_responsables_impuestos

 

Yo_responsable_impuestos

 

Poner en relación estos dos resultados nos muestra uno de los problemas clásicos que nos afectan: la culpa de todo siempre la tiene otro. Un 87,9% de los encuestados dicen ser muy o bastante conscientes y responsables en el pago de sus impuestos. En cambio el 49,6% de los mismos piensan que el conjunto no lo es, con lo que hay un 38,3% de los encuestados reproducen el axioma: son “los españoles”, pero yo no. En muchos casos esto será cierto y a nadie se le escapa que ante la segunda pregunta el entrevistado tendrá tendencia a mentir.

Estos datos se pueden cruzar con otro estudio, el de “opiniones y actitudes fiscales de los españoles”, que realiza el Instituto de Estudios Fiscales. Es un clásico de los medios y les inserto directamente la evolución del rechazo al fraude fiscal durante los últimos años.

Justificación fraude fiscalNo hay nada como llevarnos ostias para ser conscientes de nuestros problemas y esta crisis parece haber concienciado a mucha gente sobre el tema del fraude. Por ello estamos en el mayor rechazo de la serie histórica, pero no debemos olvidar que hace no tanto (2007) hubo un 49% que justificaban de una u otra forma el fraude fiscal. La media de ese periodo de 17 años está en una justificación del fraude del 35,9%. ¿A que se parece mucho a ese 38,3% los cuales piensan que es cosa de los demás?

Aceptar cualquier trabajo con la crisis, las subidas de impuestos, que España duplique el número de contribuyentes por empleado de Hacienda de la media OCDE, legislación permisiva o paraísos fiscales… Independiente de otras consideraciones y debates relacionados, lo que parece claro es que en un país donde la economía sumergida representa 1/4 de su PIB hay un componente de falta de responsabilidad personal de sus ciudadanos muy notable. Pero ni tú ni yo tenemos la culpa, siempre es culpa de otro que nadie sabe quién es, pero es el que debe pagar los impuestos. 

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La tasa de temporalidad no mide lo que te durará el trabajo


¿Cuántas veces habremos visto un gráfico similar?

Tasa de temporalidad

Con ilustraciones como estas nos hemos estado tirando de los pelos durante años, sirviendo como argumento para todo tipo de teorías sobre nuestro dichoso mercado de trabajo. En España desde hace mucho tiempo hemos tenido la sensación de que el trabajo es muy temporal y que nos dura poco. Todas las explicaciones a este supuesto fenómeno han venido apoyadas por la famosa “tasa de temporalidad”. Creemos que España es trabajo dura poco porque hay demasiada temporalidad y ésta es consecuencia de … [complete aquí lo que le apetezca].

Lo que pasa es que la tasa de temporalidad no mide la temporalidad, sino la proporción de contratos temporales sobre el total. En realidad esta cifra suele indicar más la ventaja que supone la realización de un contrato de este tipo sobre uno indefinido. Como ya he comentado alguna vez, hay que ser muy torpe como empresario para hacer un contrato temporal si la legislación y la fiscalidad de las modalidades contractuales son iguales. Estar 1 año con contrato temporal o indefinido es indiferente si tu destino es la oficina de Empleo (o de desempleo, mejor dicho). Por eso que un país tenga una alta tasa de temporalidad no quiere decir que los empleos duren poco, si quieres saber lo que duran los empleos no debes mirar ese parámetro. Lo que no quiere decir que una regulación determinada pueda ayudar, igual que una composición del tejido productivo ayuda también.

Y es que si quieres saber cuánto duran los empleos, lo que debes mirar es el tiempo de permanencia en los mismos. Pero este dato es bastante menos utilizado y conocido que la tasa de temporalidad. Si además lo relacionamos con ésta última, el resultado es el siguiente:

Permanencia en el empleo

Temporalidad vs PermanenciaLo que se observa es que la tasa de temporalidad no tiene una gran relación con la duración media de los empleos, al menos de manera clara. Pero sí que se observa un fenómeno interesante. De los 11 países que están por encima de la media en la tasa de temporalidad, 9 también están por encima en el tiempo de permanencia. En cambio los 14 países que está por debajo de la media respecto a la proporción de contratos con duración determinada, 6 de ellos están por encima de la media de permanencia.

A la luz de estas cifras, se hace complicado afirmar que la simple reducción de la temporalidad convertirá los empleos en más estables. De hecho lo más probable es que ocurra lo contrario con carácter general, que los empleos duren menos. Por eso cuando se nos presentan algunas propuestas cuyo mayor reclamo es el fin de la temporalidad, vendiéndonos que eso redundará en una mayor estabilidad para el conjunto de los trabajadores, posiblemente nos están tomando el pelo. De hecho y sin variación en otros factores, el resultado será seguramente el contrario. 

Lo cual nos muestra tanto la infinidad de factores que definen el estado de salud del empleo, como que el orden en la adopción de medidas y consecución de objetivos es bastante más importante de lo que nos imaginamos. 

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¿Es flexible el mercado laboral en España?


Es un clásico, cuando se habla de nuestro mercado laboral se dice que es muy rígido. Todos nuestros males tienen que ver con esta circunstancia y es la responsable de nuestro elevado desempleo. Da igual que hace poco haya llegado la enésima modificación, porque se siguirá diciendo exactamente lo mismo. Que nuestro mercado laboral es muy rígido y que los empleos están muy protegidos, que despedir es muy complicado y costoso, que en Alemania hicieron no se sabe el qué pero lo dejó muy flexible y por eso molan, que en Austria van con una mochila que te soluciona el paro en un rato o que en Dinamarca tienen una cosa que se llama “flexiguridad” y que es lo más, pues te vas al paro echando ostias pero te dan unas prestaciones guapas. ¿Es todo esto tan cierto? Para dilucidarlo nos va ayudar determinado organismo internacional, con peligrosas tendencias comunistas. Me refiero a la OCDE. Sí, son los mismos señores que evaluando la reforma de 2012 nos han hecho estas recomendaciones. Pues eso, un bulto bastante poco sospechoso.

El caso es que la OCDE en su reciente informe sobre empleo de 2013, le dedica un capítulo precisamente a la evaluación de la flexibilidad y la protección del empleo en varios países. Para ello elabora unos índices que resumen si un mercado laboral es flexible o protector con los puestos de trabajo, siendo esto último para estos organismos y sus palmeros lo peor que nos puede ocurrir. Por ejemplo el EPRC indica el nivel de protección que tienen los trabajadores con contrato indefinido, tanto ante despidos individuales como colectivos. Es un índice que se compone a través de información como el número de procedimientos para despedir, los plazos de pre-aviso, las indemnizaciones, la definición de despido improcedente, etc. El EPT habla sobre la regulación de los contratos temporales y está basado en parámetros como el número de contratos temporales que pueden encadenarse, cuándo pueden utilizarse o cuándo pueden aparecer las famosas empresas de trabajo temporal. Uno podría discutir el baremo de la OCDE, enlazado aquí, pero lo cierto es que los “flexibilizadores” son los primeros que abrazar la fe que la organización pontifica.

Se masca la tragedia porque España es el mercado laboral más inflexible del mundo y va a quedar en evidencia. El resto del mundo es muy flexible y nosotros somos tardofranquistas… y ya saben cómo esto. Pero, ¿qué nos cuenta la organización filocomunista?

EPRC

¡Qué decepción! Resulta que España hoy en día está un poco por debajo de la media de OCDE y por debajo de esos países tan estupendos, esos que siempre nos han puesto como ejemplo. Alemania es el mercado más inflexible de la OCDE y por eso en temas de empleo va fatal. Los holandeses, esos que flexibilizaron cantidad en los noventa y todo fue alegría nos quedan lejos. España está incluso por debajo de Dinamarca, que supuestamente es lo más flexible que te podías echar a la cara. Al final y con los datos de esa cuadrilla de socialistas trasnochados que es la OCDE, vemos que si bien nuestro país no es el paraíso de la flexibilidad, tampoco es ese infierno para el empresario como nos han contado. También comprobamos que quienes nos han estado poniendo como ejemplo determinados países europeos, porque eran muy flexibles y tenían generosas prestaciones, parece que de nuevo estaban obviando una parte del cuento, pues de flexibles tienen poco. Nos vuelve a demostrar que los apóstoles del contrato único y otros flexibilizadores están más preocupados porque nuestro mercado laboral se parezca más al del bloque anglófono que al escandinavo o al centroeuropeo. Hay que hacer reformas “como en Europa”, pero olvidando la mitad de lo que se hace en Europa.

Nos queda por conocer la estadística sobre empleo temporal, que según parece en España sus trabajadores está muy mal protegidos:

EPT

Pues parece que España es uno de los países del mundo donde más restricciones se ponen al empleo temporal, lo que no sé si es bueno o malo, pero sí parece un hecho. Y es un hecho que cuadrar las recomendaciones de los integristas de la flexibilización con los datos que ellos mismos ofrecen muestra alguna incoherencia. Ni España es el mercado más inflexible del mundo, ni los trabajadores temporales están bajo una legislación laxa en comparación internacional. Lo cual no quiere decir para nada que determinadas características de nuestro mercado laboral no sean ciertas. Pero los que más hablan de los “altos costes de despido” en España frente a determinados países, no piden que el resto de parámetros se alineen con esos supuestos casos de éxito. No se preocupen, seguirán igual y por eso cobran buenos cheques de los grandes grupos de poder económico. El día que digan que hay que endurecer los trámites del despido dejarán de cobrar de esas cátedras y de escribir en los diarios.

Por último seguramente muchos se estarán preguntando si esta nueva clasificación de España se debe a las últimas y “extremadamente agresivas” reformas laborales. Para ello vamos a ver la evolución del indicador de protección a empleos indefinidos, en su primera versión que está compuesta por sólo 8 parámetros en vez de 13 como era la anterior.  Para ello he seleccionado otros cinco países que nos han mostrado en muchas ocasiones como ejemplos a seguir:

Evolución protección empleo

¿Cómo se os queda el ojete? España desde la reforma de 1994 protege menos el empleo indefinido que la mayoría de países, con la excepción de USA y Dinamarca. Esta última por los pelos. Con lo que descubrimos que llevamos años siendo suficientemente “flexibles” en comparación con esos exitosos mercados desde hace tiempo. Nadie en los últimos 30 años ha desprotegido más el empleo que España. Por eso nos ha ido tan bien en términos de empleo. Ningún país de Europa, de esos que nos ponen de ejemplo, ha tenido grandes cambios en su EPRC a pesar de que según muchos hicieron “grandes reformas”. Incluso Alemania con su Agenda 2010 hizo que levemente creciera la protección a los trabajadores indefinidos.

Pero no se preocupen, seguirán diciéndonos que somos poco flexibles.

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No cerraré un colegio o un hospital para mantener una TV… ahora


No cerraré un colegio o un hospital para mantener RTVV” ha declarado el presidente de la Generalitat valenciana Alberto Fabra. Me gustaría reirme o llorar oyendo estas cosas, pero en ambos casos ya se me han pasado las ganas. No voy a entrar a considerar si RTVV debe seguir emitiendo o debe cerrarse, que doctores tiene la Iglesia.

Pero en lo que sí puedo entrar es en el momento y sobre todo en el argumento empleado para justificar el cierre. Teniendo en cuenta que llevamos unos cuantos años de crisis y también unos cuantos años de recortes. Teniendo en cuenta que Valencia ha sido vanguardia en esto de aplicar la guadaña, con escolares en barracones, despidiendo profesores y recortando… recortando alguna vez sobre todo en Sanidadeliminando camas, cerrando centros de salud por las tardes… Pues hombre, venir ahora a presentarnos el “apocalipsis zombie” si no se pagan 40 millones de euros es cuanto menos exagerado.

Anda que Camps o Fabra no podían haber tomado esa decisión mucho tiempo antes, si realmente eso hubiera servido para paliar los recortes en Educación y Sanidad. Pero mira, ha tardado lo justo para que una decisión judicial previsible haga que se pueda echar la culpa a los “sindicalistas que toman cañas”. Que los convencidos pueden comprar el argumento y minimizar la imagen de desastrosa gestión por parte del Partido Popular, que ha debido estar bailando break desde 1995. Si atendemos a los habituales panfletos cristofas dicen que la RTVV estaba gestionada por sindicalistas no me extraña que esto fuera así, como podemos ver:

consejeros RTVV

Recuerden que los asuntos de interés general, como nos enseñó Cascos, es lo primero. Y no sabemos si el Valencia C.F. se lo va a quedar la Generalitat o Bankia. Que para el caso nos da lo mismo. Nota: me encanta el fútbol, sin ironía.

En fin, que uno no sabe si esto era totalmente intencionado o simplemente pasaba por allí. Pero que Alberto Fabra y sus secuaces le venga a decir ahora a los valencianos que cierra RTVV porque los efectos serían peores que poner “Google en Google”, en cualquier país normal mandaría a ese gobierno al cuasi-extra-parlamentarismo. En España en general y en Valencia particular estos tipos, después de lo acaecido, siguen siendo los más votados.

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